doi: https://doi.org/10.15359/ree.29-1.18508
https://www.revistas.una.ac.cr/index.php/educare
educare@una.ac.cr

Isabel Badilla-Zamora
Universidad Nacional
https://ror.org/01t466c14
Heredia, Costa Rica
isabel.badilla.zamora@una.cr
https://orcid.org/0000-0002-6211-0470
Ana María Hernández-Segura
Universidad Nacional
https://ror.org/01t466c14
Heredia, Costa Rica
anahernandez63@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0002-7753-9093
Sylvia Segura-Esquivel
Universidad Nacional
https://ror.org/01t466c14
Heredia, Costa Rica
silvia.segura.esquivel@una.cr
https://orcid.org/0000-0003-0068-1099
María Gabriela Solís-Sánchez
Universidad Nacional
https://ror.org/01t466c14
San José, Costa Rica
maria.solis.sanchez@una.cr
https://orcid.org/0000-0002-8617-5156
Recibido • Received • Recebido: 06 / 06 / 2023
Corregido • Revised • Revisado: 06 / 03 / 2025
Aceptado • Accepted • Aprovado: 07 /04 / 2025
Resumen:
Introducción. El presente artículo muestra los resultados de un estudio que tiene por constructo el ambiente alfabetizador entendido, en esta investigación, como el espacio físico y social familiar del que forman parte la persona estudiante y la familia. A su vez, establece la interacción con los recursos y las actividades cotidianas visualizadas como potenciadoras de aprendizaje para la comprensión y promoción de las prácticas letradas socio-culturales, que se desarrollan desde un enfoque de literacidad. Objetivo. Indagar el ambiente alfabetizador en los hogares de estudiantes universitarios de la División de Educación Básica (DEB), para el reconocimiento de la incidencia en los procesos de formación docente inicial. Metodología. El estudio se enmarca en el diseño descriptivo-exploratorio, este tipo pretende describir tal como se presenta la realidad de los ambientes de los hogares de la población estudiantil, contó con la participación de 102 personas estudiantes universitarias de la DEB. Esta investigación, desde un enfoque mixto, aplicó un cuestionario estructurado compuesto por cinco áreas, a saber: datos generales y contextuales de la persona estudiante y su núcleo familiar, infraestructura física del hogar, recursos disponibles, actividades familiares relacionadas con la alfabetización y preguntas abiertas. Análisis y discusión. Los resultados indican que la población estudiantil valora el ambiente alfabetizador familiar como un espacio que potencia el aprendizaje y la promoción de la lectura y la escritura. Destaca el uso de redes sociales en el ámbito familiar, lo que favorece la comunicación constante, asertiva y espontánea. Sin embargo, no se observa una influencia significativa de este ambiente en la formación docente inicial. Conclusiones. Aunque los hogares de las personas participantes cuentan con condiciones materiales adecuadas, no siempre son óptimas. Se resalta la necesidad de incorporar estrategias pedagógicas en la universidad para fortalecer la promoción de prácticas lectoras y escritoras en el ámbito familiar, con el fin de compensar desigualdades y fomentar ambientes alfabetizadores dentro y fuera del contexto universitario.
Palabras claves: Ambiente alfabetizador; contexto familiar; literacidad; prácticas letradas; formación docente inicial.
ODS: ODS 4; Educación de calidad; alfabetización; entornos de aprendizaje.
Abstract:
Introduction: This article presents the results of a study focused on the construct of the literacy environment, understood in this research as the physical and social family space in which students and their family participate. The paper also establishes the interaction with resources and daily activities, which are considered as learning enhancers for the comprehension and promotion of socio-cultural literacy practices, developed from a literacy-based approach. Objective. The study aimed to explore the literacy environment in the homes of university students from the Division of Basic Education (DEB) and recognize its impact on initial teacher training processes. Methodology. The study followed a descriptive-exploratory design, aiming to describe the reality of students’ home environments as they are. A total of 102 university students from the DEB participated in the study. This mixed-method research administered a structured questionnaire consisting of five areas: general and contextual data of the student and their family unit, physical household infrastructure, available resources, family activities related to literacy, and open-ended questions. Analysis and Discussion. The results indicate that the student population values the family literacy environment as a space that enhances learning and promotes reading and writing. The use of social media within the family environment stands out, as it fosters constant, assertive, and spontaneous communication. However, no significant influence of this environment on initial teacher training was observed. Conclusions. Although participants’ homes generally have adequate material conditions, they are not always optimal. The study highlights the need to incorporate pedagogical strategies at the university level to strengthen the promotion of reading and writing practices in the family environment, aiming to compensate for inequalities and foster literacy-friendly environments both within and beyond the university context.
Keywords: Literacy environment; family context; literacy practices; literacies; initial teacher training.
SDG: SDG 4; Quality Education; literacy acquisition; learning environments.
Resumo:
Introdução. Este artigo apresenta os resultados de um estudo que tem como constructo o ambiente de alfabetização, entendido nesta pesquisa como o espaço físico e social familiar do qual fazem parte o estudante e sua família. Além disso, o estudo analisa a interação com recursos e atividades cotidianas, que são visualizadas como potenciadores da aprendizagem para a compreensão e promoção das práticas letradas socioculturais, desenvolvidas a partir de uma abordagem de literacia. Objetivo. O objetivo deste estudo é investigar o ambiente de alfabetização nos lares de estudantes universitários da Divisão de Educação Básica (DEB), a fim de reconhecer sua influência nos processos de formação docente inicial. Metodologia. O estudo adota um delineamento descritivo-exploratório, que busca descrever a realidade dos ambientes dos lares da população estudantil tal como se apresenta. Contou com a participação de 102 estudantes universitários da DEB. A partir de uma abordagem mista, esta pesquisa aplicou um questionário estruturado composto por cinco áreas: dados gerais e contextuais do estudante e de seu núcleo familiar, infraestrutura física do lar, recursos disponíveis, atividades familiares relacionadas à alfabetização e perguntas abertas. Análise e Discussão. Os resultados indicam que a população estudantil valoriza o ambiente de alfabetização familiar como um espaço que potencializa a aprendizagem e a promoção da leitura e da escrita. Destaca-se o uso das redes sociais no ambiente familiar, o que favorece a comunicação constante, assertiva e espontânea. No entanto, não se observa uma influência significativa desse ambiente na formação docente inicial. Conclusões. Embora os lares dos participantes possuam condições materiais adequadas, nem sempre são ideais. Ressalta-se a necessidade de incorporar estratégias pedagógicas na universidade para fortalecer a promoção de práticas de leitura e escrita no ambiente familiar, com o objetivo de compensar desigualdades e fomentar ambientes de alfabetização dentro e fora do contexto universitário.
Palavras-chave: Ambiente de alfabetização; contexto familiar; literacia; práticas letradas; formação docente inicial.
ODS: ODS 4; Educação de qualidade; aquisição de alfabetização; ambientes de aprendizagem.
El año 2020 marcó un punto de inflexión a nivel global con la irrupción de la pandemia de COVID-19, que no solo obligó al confinamiento y al distanciamiento social en Costa Rica, sino que también puso de relieve las brechas y desigualdades existentes en el ámbito educativo y socioeconómico. La educación, desde la primera infancia hasta la educación superior, se convirtió en uno de los sectores más desafiantes de abordar, especialmente dadas las limitaciones económicas y de acceso a recursos tecnológicos que enfrentaron muchos hogares costarricenses.
En respuesta a esta crisis, la educación superior en Costa Rica tuvo que adaptarse rápidamente a modalidades de enseñanza remotas, sin tener la claridad de cómo podían los hogares enfrentar este proceso inédito para todas las familias. Aún falta evidencia sobre cómo esta transición afectó a la población estudiantil universitaria y sus resultados académicos y profesionales. Por tanto, surgen recientes investigaciones que han comenzado a explorar estos efectos, tal es el caso de la presente indagación, que se enfoca en los ambientes familiares de las personas estudiantes universitarias, como espacios potenciadores del aprendizaje.
De ahí que, investigaciones como las de Carranza-Marchena & Zamora-Sánchez (2020), han abordado estos temas, destacando la necesidad de modificar la entrega de la docencia y cómo esta logra adaptarse a la enseñanza remota mediante el uso de tecnología. Sin embargo, persisten desafíos importantes, como la brecha digital, las dificultades económicas y la falta de acceso a herramientas tecnológicas adecuadas, que afectan el proceso educativo y el rendimiento académico del estudiantado universitario.
En este contexto la DEB, mediante el proyecto integrado Literacidad: Prácticas letradas socioculturales en los procesos de mediación pedagógica (Universidad Nacional [UNA], 2022-2024) propone una investigación para conocer el ambiente alfabetizador de los hogares de la población estudiantil y los recursos con los que cuentan para el desarrollo del proceso educativo universitario. Por tanto, este estudio cumplió con el objetivo de indagar el ambiente alfabetizador en los hogares de estudiantes universitarios de la División de Educación Básica (DEB), para el reconocimiento de la incidencia en los procesos de formación docente inicial, y fue desarrollado por un equipo de cuatro investigadoras del Área de Educación, y contó con la participación de 102 estudiantes.
Además, la investigación resalta la importancia de concientizarnos sobre las habilidades de lectura y escritura a nivel estudiantil universitario, ya que estas competencias son fundamentales para enfrentar los desafíos académicos, profesionales y sociales. Sin embargo, se identifican barreras significativas, como la falta de recursos y la accesibilidad limitada a herramientas tecnológicas, que obstaculizan la creación de ambientes lectores inclusivos en los hogares costarricenses.
Cabe resaltar que este estudio es un acercamiento a la situación actual de los ambientes lectores familiares en la población estudiantil universitaria y destaca la necesidad de proponer estrategias más incluyentes para generar procesos de alfabetización en todos los niveles educativos, como parte de un proceso integral de desarrollo socio-educativo.
Diversas investigaciones han demostrado que la alfabetización es un proceso dinámico y complejo, vinculado a la práctica sociocultural; tal como lo afirmaba Paulo Freire, la alfabetización no debe limitarse a la mera decodificación mecánica de letras, sino que implica actos de creación y recreación a lo largo de la vida, donde la comprensión crítica del mundo precede a la comprensión de la palabra.
En este sentido, la importancia de valorar el ambiente alfabetizador en el que se desarrollan las personas sean estos grupos etarios desde la primera infancia hasta la adultez, representa ser un entorno inmediato y afectivo, en el cual se exploran, a través de sus sentidos y conexiones, los aprendizajes significativos, especialmente en el lenguaje que nos permite hacer la lectura del mundo, habilidades lingüísticas indispensables para un proceso de formación docente inicial.
En esta misma línea, Castedo & Hoz (2021) indican que la información proporcionada por el entorno y las interacciones con otros lectores y escritores son fundamentalmente resignificadas por cada niño, niña o persona para avanzar en los procesos de lectura y escritura. De esta forma, el contexto familiar para la configuración de los ambientes alfabetizadores se torna indispensable, ya que desde edades tempranas se fomentan prácticas letradas para el desarrollo del pensamiento crítico, y es el hogar un punto de encuentro de la persona aprendiente con su entorno y de este con su proceso formativo profesionalizante.
La familia, como mediador cultural, influye significativamente en la vida y la formación del individuo; de esta manera, hay que preguntarse; ¿cómo valoran y promueven los ambientes lectores dentro del hogar? Algunos estudios manifiestan que, “El encuentro ciudadano entre los niños, las niñas y las personas adultas abriría el espacio para la construcción de … agencias… [ciudadanías], su formación no es espontánea, sino que requiere ser estimulada, muy temprano en la vida de la persona” (González Coto, 2012, pp. 13-14).
No obstante, los hogares de las familias costarricenses en las últimas décadas han evolucionado y se visualiza una creciente presencia de medios digitales en la vida cotidiana, los cuales permiten hacer una lectura digital de forma rápida y variada que se ha convertido en una nueva forma de interactuar con el mundo, especialmente para niños y niñas expuestos desde tempranas edades a dispositivos tecnológicos, entre otros. Sin duda se hace relevante reconocer que este acercamiento de variadas herramientas y recursos tecnológicos en los procesos de educación, en general y específicamente al currículo nacional, no son neutros, sino que reflejan una dirección pedagógica que se adapta al entorno histórico y cultural del siglo XXI, en el que se desarrolla el estudiantado.
Siguiendo el pensamiento Freireano, el pedagogo nos recuerda que la literacidad está intrínsecamente ligada a la identidad individual y colectiva; tal como lo afirma: “la literacidad tiene que ver con la identidad individual y de clase, tiene que ver con formación de ciudadanía, sí, … es necesario que la tomemos y la hagamos como un acto político, jamás como un asunto neutro” (Freire, 1987, citado por Cassany, 2006, p. 65). Por tanto, los grupos profesionales de la educación tienen la responsabilidad de cultivar una cultura crítica, reflexiva y transformadora en sus prácticas pedagógicas, contribuyendo así a la construcción de un mundo más equitativo y sostenible, que responda a las demandas actuales.
Ante este contexto, quienes se dedican a la educación tienen la responsabilidad de indagar el contexto familiar que les permite adoptar una visión compleja y enriquecedora del mundo, incorporando no solo la diversidad como un elemento fundamental en la mediación pedagógica para la promoción de los procesos de lectura y escritura en la vida de los individuos; sino que, además, significa ser conscientes de la propia cultura y participar activamente en su construcción y transformación, en aras de una sociedad más justa y solidaria.
Este estudio se fundamenta en un enfoque mixto, ya que en el análisis no solo cuantifica las condiciones materiales y tecnológicas en los hogares de las personas estudiantes de la DEB; sino que, asimismo, busca comprender sus percepciones y experiencias sobre las prácticas letradas en el entorno familiar, desde un enfoque de literacidad.
Se adopta un diseño descriptivo-exploratorio; este se centra en caracterizar el ambiente alfabetizador de los hogares de las personas participantes, identificando y describiendo los factores físicos, tecnológicos y socioculturales con los que cuenta la persona estudiante en su hogar y cómo estos influyen en su proceso de formación docente inicial.
La muestra del estudio estuvo conformada por 102 estudiantes regulares de la DEB, pertenecientes a cuatro carreras de Educación, junto con la participación de cuatro investigadoras del proyecto de Literacidad. Para la recolección de datos, se diseñó un instrumento estructurado y autoadministrado, con preguntas cerradas y abiertas. Las preguntas cerradas incluyeron escalas tipo Likert, opción múltiple y dicotómicas (sí-no) mientras que las preguntas abiertas permitieron captar reflexiones y experiencias de las personas participantes.
El cuestionario se organizó en cinco dimensiones:
1. Datos generales y contextuales de la persona estudiante y su núcleo familiar.
2. Infraestructura física del ambiente familiar.
3. Recursos disponibles en el hogar (materiales didácticos, tecnológicos y digitales).
4. Actividades familiares relacionadas con la lectura y escritura.
5. Percepción sobre el ambiente alfabetizador en el hogar.
La aplicación de este instrumento permitió obtener datos representativos de la población estudiantil de la DEB, y proporcionar un panorama detallado sobre los ambientes lectores en los hogares universitarios.
A partir de la pandemia (2020) y a dos años de un sin número de situaciones vivenciadas en todos los ámbitos, la población costarricense ha experimentado rezagos en diversas dimensiones, tales como sociales, económicas, salud, y principalmente educativa. Esta última evidencia las mayores desigualdades, y las grandes carencias que presentan los hogares costarricenses sin excepción, en todos los niveles y procesos educativos formales de todas las edades; de ahí que la población en estudio joven universitaria que ingresaba o intentaba mantenerse en la educación superior, debía ajustarse a las demandas de un proceso dinámico y cambiante que interactuaba entre la presencialidad en el campus universitario y los hogares como espacios físicos para el proceso de formación inicial.
Por tanto, este escrito evidencia, de forma exploratoria, las diferentes situaciones presentes en las personas jóvenes universitarias, durante el 2020 y 2021, resultados que instaron y provocaron reflexiones e inquietudes en las personas investigadoras; asimismo, se brinda una información relevante de los contextos familiares y se muestran resultados sistematizados de una investigación que se acerca y explora el contexto familiar de la persona estudiante universitaria valorando cómo el ambiente alfabetizador incide en los procesos de formación docente inicial.
Para iniciar, es importante hacer una descripción de quienes participaron, para comprender la interrelación entre la información y la intención educativa se requiere clarificar quiénes son las personas jóvenes participantes; por tanto, el estudio contó con 102 personas estudiantes universitarias, siendo el 88,2% mujeres pertenecientes a cuatro carreras de educación de la DEB, las cuales históricamente cuentan con una matrícula mayoritaria conformada por mujeres. Las edades oscilan entre los 20 y 24 años, lo que representa un 57,8%, del total, seguida de jóvenes menores de 19 años con un 26,5%; y en un menor porcentaje 8,8% sobrepasan los 25 años; es importante indicar que la población estudiantil matriculada en su mayoría se ubica en un segundo nivel (70,6%), lo que indica que tienen menos de tres años de estar en la universidad.
Con respecto al área geográfica, se puede decir que la mayoría de la población estudiantil participante pertenece a la Gran Área Metropolitana (GAM), la cual representa un 78,4% del total. Asimismo, los núcleos familiares cerca del noventa por ciento (89,2%) están conformados por una persona y cinco miembros. En esta misma línea, podemos apreciar mayor presencia de la madre (85,3%), además de hermanos y hermanas (69,6%), seguidos del padre (49%), y de otras personas (28,4%), y en menos porcentaje conviven con abuelos y abuelas (9,8) o tíos y tías (3,9%).
Sobre las condiciones de infraestructura física del ambiente familiar se destacan aspectos habitacionales, cerca del 60% cuenta con casa propia, y para un 62,6% su casa está en buen estado o muy buen estado; asimismo, las condiciones de iluminación son valoradas como buenas, muy buenas y excelentes por un 82,4% en promedio, en lo que respecta al estado de la ventilación el 93,4% lo califican como bueno, muy bueno y excelente. En el rubro de aposentos de sus hogares es interesante que solo el 1% cuentan con biblioteca y el 8% con sala para estudio, es decir, son pocos los hogares de estudiantes universitarios con espacios que pueden beneficiar su proceso de formación inicial. En lo referente a internet, el 82,2% sí poseen este servicio; sin embargo, para un 45,1% la calidad de este servicio es bueno y muy bueno, y el 27,5% lo considera regular y el 13,7% deficiente.
Se parte de la anterior información necesaria de conocer y analizar, para indagar las condiciones del contexto en que habita e interactúa el estudiantado universitario; para, de esta forma, acercarse a su realidad para conocer las posibilidades de prácticas letradas en el seno de sus hogares y cómo estas pueden influir en el proceso formativo docente como primeras experiencias, entendidas desde un enfoque de la literacidad:
Una práctica sociocultural recursiva, que se da en la vida y para la vida, de forma compleja, consciente y crítica, en la cual cada ser humano actúa re-significando y transformando toda acción situada con la otredad en procesos de aprehendencia, para reescribir nuevas narrativas humanas en la biopraxis. (Badilla Zamora et al., 2022, p. 211)
Desde esta visión, la literacidad abre las sendas a la conceptualización del mundo letrado, en el cual se incluye y se respetan las realidades de los contextos de las personas, superando no solo el abordaje de los procesos de lectura y escritura entendido como el dominio del alfabeto, sino como aquella práctica que permite aprender en la vida y desde su contexto. Lo anotado coincide con Gamboa Suárez et al. (2016, citando a Cassany & Aligas (2007), quienes señalan que desde la literacidad es relevante la lectura y escritura que rodea los escenarios urbanos y sociales, así como el uso cotidiano que se hace de las habilidades lingüísticas.
Lo anterior implica considerar al sujeto aprendiente en toda su dimensión humana, como ese ser sociohistórico situado culturalmente; ello representa un gran desafío en los procesos formativos de las futuras personas educadoras; sin duda, conocer sus realidades, creencias y prácticas en el mundo letrado debe ser un punto de partida en los procesos pedagógicos que nos permitan, ante estos escenarios, provocar la mediación pedagógica en el proceso de formación docente inicial con responsabilidad y, con una intencionalidad clara, movilizar, al estudiantado, no solo a niveles superiores de lectura y escritura crítica de los diversos textos que nos ofrece el proceso formador, ubicados en una realidad dinámica y cambiante que vivimos y desde la cual deben ser leídos estos textos variados (poesía, danza, teatro, arte, música, imágenes, entre otros), sino que le permitan, desde esas lecturas, escribir y reescribir múltiples narrativas académicas; pero, sobre todo, situadas.
En esta misma línea, para comprender que el ambiente familiar incide significativamente en la formación docente de las personas estudiantes universitarias en educación, es fundamental la determinación de ciertos factores, tales como la calidad del ambiente alfabetizador en el hogar, el cual evidencia, principalmente, la carencia y disponibilidad de espacios adecuados. Por ejemplo: ausencia de bibliotecas y salas de estudio, así como la variabilidad en la calidad del internet afectan el desarrollo del proceso académico y su capacidad para fomentar prácticas letradas en las aulas, dado que no se cuenta con experiencias previas que promueven estos saberes.
Por tanto, desde la perspectiva de la literacidad, se requiere entender que las prácticas letradas no son solo procesos individuales en el hogar, sino, que se enmarcan en prácticas socioculturales, que integran la enseñanza y el aprendizaje para garantizar el desarrollo de competencias críticas y significativas en la lectura y escritura del mundo, condiciones necesarias para la formación docente.
Ante estos escenarios y siendo uno de los mayores desafíos en la formación docente incorporar estrategias pedagógicas que ayuden a sus estudiantes a superar las limitaciones del contexto y les potencie para ser docentes que puedan, a su vez, comprender el ambiente familiar del que vienen sus estudiantes y, de esta manera, ejercer el rol mediador efectivo en los procesos de aprendizaje sea con estos grupos escolares o en otros espacios.
Por tanto, es fundamental que en la universidad, en los programas y planes de estudio, sean estos de formación docente u otros, se pueda favorecer que el estudiantado sea capaz de hacer una relectura de su contexto indagando las necesidades o bien las fortalezas. Esta lectura permite al estudiantado hacer uso de los recursos con los que cuenta incluso de herramientas digitales, de enfoques inclusivos y de prácticas letradas adaptadas a diversas realidades. Este reconocimiento del ambiente familiar y sus dimensiones contribuyen a que la persona docente pueda fortalecer la mediación pedagógica a futuro, donde muestre la capacidad de crear y promover un ambiente alfabetizador en el aula, independientemente de las condiciones socioeconómicas del estudiantado, lo que le permite garantizar una educación equitativa y accesible para todas las personas.
Siguiendo este mismo, contexto, la experiencia vivida en la pandemia develó, con fuerza, el impacto de las tecnologías de la comunicación en la vida de todas las personas y de manera especial ha venido a transformar los procesos de enseñanza y aprendizaje en todos los niveles del sistema educativo, incluyendo las prácticas letradas (Gamboa Suárez et al., 2016); prueba de ello es el uso más frecuente de dispositivos electrónicos para leer y escribir. Al respecto Ferreiro (2013), menciona:
También el lector se estaría liberando de los órdenes impuestos por la tecnología precedente: ya no está obligado a hojear páginas que se suceden en cierto orden, puede saltar con facilidad de un texto a otro, yuxtaponer, componer. No debe desplazarse físicamente para encontrar una información. Los textos están a la distancia de un click. (p. 329)
Ante esta amplia gama de posibilidades de acceso que brinda el espacio digital, Ferreiro (2013) llama la atención al precio que tiene esa libertad para el público lector, porque en estos espacios coexisten textos de calidad y textos que carecen de rigurosidad, lo cual implica nuevas demandas de lectura, es decir, capacidad crítica y reflexiva para diferenciar ambos tipos.
Por todo lo anterior, conocer las características y estado físico de las viviendas del estudiantado, así como las condiciones y acceso a internet, brinda información que puede ser compartida con el mismo estudiantado para que tomen conciencia y visibilicen las potencialidades que tiene su entorno cotidiano vivenciar una serie de estrategias y actividades relacionadas con las prácticas letradas socioculturales.
De acuerdo con la información consultada, resulta interesante destacar que si bien el 60% de las familias cuentan con recursos para la lectura recreativa (libros, cuentos, novelas, audiolibros, etc.) en versiones tanto físicas como digitales, se evidencia un porcentaje menor (21% y 29%) en recursos en físico como periódicos y revistas, esto podría deberse a la posibilidad de mayor acceso de estos recursos de manera digital. En esta misma línea, Gamboa Suárez et al. (2016) comentan:
El surgimiento de las TIC ha generado transformaciones en las prácticas letradas, es decir, la cultura de lo escrito ha evolucionado y han surgido nuevas pautas de lectura. Ferreiro (2013) sostiene que “hay nuevas demandas hacia el lector …” (p. 285). ... El anterior planteamiento, invita a pensar las nuevas formas y mediaciones por parte del maestro para generar nuevas alternativas ante las prácticas letradas institucionalizadas por siglos en el escenario escolar. (p. 62)
Es necesario interpretar las transformaciones en las prácticas letradas según las demandas y necesidades actuales, en las cuales se abre paso a los recursos digitales para el uso de los géneros escritos en nuevos soportes y formatos, esto es conceptualizado por Cassany (2006) como literacidad electrónica.
Surgen nuevas prácticas comunicativas, con nuevos géneros (correo electrónico, conversación o chat, página o sitio), estructuras (hipertexto, intertextualidad), registros (teclado, coloquial) y formas lingüísticas. A partir de estas prácticas también evolucionan los procesos cognitivos implicados en la lectura y la escritura. Se aventuran cambios significativos en la cultura y las formas de pensamiento de las sociedades. (pp. 173-174)
Estos nuevos retos que hoy observamos en las familias y otros escenarios educativos evidencian la presencia y necesidad de los recursos tecnológicos con los que cuentan las personas en los hogares, de esta forma, se analizan estos recursos, la apropiación y uso más frecuente de estos. Como evidencia un alto porcentaje de las familias mencionan tener y utilizar recursos tecnológicos como teléfonos móviles y computadoras portátiles; dichos recursos son más frecuentes ante los retos de los últimos años y emergen desafíos importantes en el aprendizaje de nuevas formas de alfabetización digital. Al respecto, Gamboa Suárez et al. (2016, citando a Levrato & Aparici,2014) destacan:
En la alfabetización mediática de internet se da inicio a una nueva cultura, identificando las formas, prácticas y percepciones de la lectura digital, destacando que la hipertextualidad requiere de reflexión crítica, acción, transición de medios, humanismo y creatividad, mediada por el educomunicador, quien canaliza esta práctica letrada a partir de los distintos tipos de lectores, de aprendices y de aprendizajes. (p. 63)
En esta misma línea, cabe señalar que el 21,6% de las familias consultadas expresan sentir apropiación de estas herramientas tecnológicas y, por tanto, se hace evidente la necesidad de reconocernos en una nueva cultura digital que requiere desarrollar diversas prácticas letradas y de alfabetización digital. Además, es importante resaltar que más del 90% de las familias utilizan diversas aplicaciones o herramientas tecnológicas, esto evidencia nuevamente la pertinencia e incorporación de las TIC, en las cuales encontramos nuevas formas de lectura inmersas en el universo de internet. En definitiva, el fenómeno del internet y el uso de dispositivos móviles han provocado cambios significativos que van transformando la cotidianidad de la persona lectora y aprendiente frente a la diversidad de textos escritos, digitales y, por tanto, emergen nuevos hábitos de lectura y escritura.
Con respecto a las redes sociales, las familias utilizan, con porcentajes superiores al 90%, WhatsApp, Facebook, Instagram, Pinterest 80%, Tik-tok 78% y en un menor porcentaje Snapchat con 21%. De igual forma, las familias indican otras redes sociales que conocen y utilizan, como: Hi5, Telegram, Twitter, Twich. Es importante destacar que la red social que más utilizan las familias es WhatsApp; por lo que se puede pensar que, “las redes sociales se están convirtiendo en una herramienta sofisticada y necesaria en las relaciones entre personas. Este tipo de medios proporciona…, funcionalidades basadas en la interacción y comunicación con otros individuos de la sociedad” (López-Belmonte et al., 2020, p. 2).
De ahí que surge la necesidad de incorporar las redes sociales como herramienta pedagógica evidentemente presentes en los ambientes alfabetizadores de las familias, así como, las variadas cuentas de streaming de video recursos para la recreación, aprendizaje, interacción y comunicación social presentes en esta cultura digital.
Es importante destacar que las familias reportan que las streaming de video que más utilizan son Netflix 50%, Disney Plus 37% y HBO max 33%, las menos utilizadas son Star y Prime video. Por otra parte, mencionan otras como: canales de televisión por cable (Claro tv), Antena, IPTV, Peliplus, Cuevana/ aplicaciones gratuitas, entre otras. Este señalamiento lo afirman algunas investigaciones que indican en los últimos que, “las plataformas de streaming han pasado de ser medios de distribución de contenidos a ser nuevos entornos de concentración social virtual, condición que ha quedado en evidencia por efecto de la pandemia del COVID-19” (Mier Sanmartín et al., 2022, p. 4).
Estos cambios significativos que involucran los entornos sociales-virtuales para el entretenimiento mediante plataformas de streaming implican el acceso a dispositivos tecnológicos como televisores inteligentes, tabletas y teléfonos móviles que han cambiado el modo de proveer contenidos digitales para las personas usuarias de estas plataformas.
Por otra parte, ante la consulta de que si las familias cuentan con recursos naturales y ambientales, un 93% de las familias mencionan tener mascotas en sus hogares y un 82% cuenta con plantas en sus casas, únicamente un 18% indica tener huerta en su hogar. Los porcentajes de mascotas en el hogar se representan un 80% con perros y un 40% de gatos, en porcentajes inferiores al 15% indican tener hámster, caballos, vacas, cerdos, gallinas, loras, iguanas, pericos, pollitos, peces, conejos. También mencionan otros animales como: cabras, ovejas, canarios, serpientes, mapache y tortugas.
Los recursos ambientales que las familias mencionan tener en sus casas son 78% exposición de fotografías, un 50% muebles para la exposición de libros, discos, plantas artificiales, entre otros y solamente el 42% espacios decorados de forma artificial. Otros recursos que mencionan son muebles con figuras de colección.
Según Guevara-Benítez et al. (2010) el contexto familiar temprano potencia el desarrollo de la alfabetización en tres formas:
1) A través de la interacción, que consiste en las experiencias compartidas por un niño con sus padres, hermanos y otras personas del entorno familiar. 2) Mediante el ambiente físico, que incluye los materiales de lectura y escritura disponibles en el hogar. 3) Mediante el clima emocional y motivacional, que comprende las relaciones entre las personas en la casa, principalmente las que reflejan las actitudes de los padres hacia la alfabetización y las aspiraciones referentes al desempeño de sus niños. (p. 32)
Por tanto, se resalta la importancia de que las familias tengan en sus hogares variados recursos naturales. Tal y como se evidencia en la consulta, las familias cuentan principalmente con recurso materiales como mascotas y plantas naturales y recursos ambientales, como fotografías y libros, estos materiales alfabetizadores tienen significado y son parte de la vida cotidiana de las familias.
Por otra parte, en la actualidad, un segundo idioma es parte de las habilidades que debe poseer una persona, para acceder a un trabajo con mejores oportunidades, de ahí que el 93% de las familias encuestadas indican usar solo recursos en el idioma español; no obstante, un 64% menciona tener en sus hogares materiales y recursos en otros idiomas específicamente en idioma inglés; asimismo, participan en diversos espacios o actividades en otro idioma. Cabe señalar lo que plantea Cassany (2006), respecto al concepto de biliteracidad como el uso común de la lectura y escritura en dos lenguas.
Ante estos escenarios tan variados y apropiados de recursos naturales y tecnológicos las prácticas letradas tiene una incidencia directa en la formación docente, ya que exige a los grupos formadores de personal formador actualizarse para que las futuras personas educadoras desarrollen habilidades, destrezas y competencias no solo en lectura crítica del mundo en el que viven, sino deben ser también formadas en alfabetización digital y en el uso crítico de los recursos tecnológicos.
Este aumento del consumo de información a través de plataformas digitales, redes sociales y medios electrónicos, implica que las personas docentes, en todos sus estamentos, con responsabilidad, deben formarse y actualizarse en variadas herramientas, aplicaciones y plataformas para su uso en el proceso de mediación docente, también provocar en dicha mediación que la población estudiantil pueda comprender para evaluar la calidad, veracidad de los textos digitales que les corresponde leer o crear a partir de las experiencias letradas.
Estas experiencias previas deben de responder con criticidad a la lectura electrónica, entendida como la adaptación a nuevos formatos de lectura y escritura, ya que se necesita pensar en la construcción de estrategias pedagógicas que incluyan estas tecnologías en el aula, de manera pertinente, creativa y provocadora del aprendizaje, las cuales deben promover el pensamiento crítico y el análisis reflexivo del estudiantado. Consecuentemente, la formación docente debe contemplar el contexto familiar y ambiental del estudiantado, pues este influye en sus procesos de aprendizaje y en su desarrollo como futuro personal educativo. Se reconoce, entonces, que la carencia de espacios y recursos adecuados para el estudio, la limitada apropiación de herramientas tecnológicas por parte de las familias va a impactar en la formación de docentes y, por ende, en su desempeño laboral.
Si bien lo expuesto hasta este momento es importante porque se pueden comprender los cambios que hemos vivenciado, es relevante reseñar en qué nivel de relacionalidad y convivencia se presenta en los hogares costarricenses los espacios cotidianos tales como: el desayuno, el almuerzo, las meriendas (mañana-tarde) o la cena, encuentros en los que la familia acostumbra compartir; sin embargo, las personas consultadas expresan que con mayor frecuencia la hora de la cena es el momento en que siempre comparten en familia (44%), le sigue en orden de frecuencia el almuerzo casi siempre (24%), finalmente el 22,5% responde que a veces en el desayuno. Los espacios de las meriendas en la mañana y en la tarde son los espacios, según las respuestas recolectadas, en que a veces, pocas veces o nunca comparten en familia. Es interesante notar que las meriendas (mañana y tarde) pareciera no ser parte de la cotidianidad de las personas consultadas.
Con respecto a las actividades recreativas que acostumbran compartir y organizar en familia, las personas consultadas mencionan con mayor frecuencia que pocas veces (35,2% ) organizan paseos cortos los fines de semana, a su vez comparten que en vacaciones de Semana Santa (29,4%) o en vacaciones de medio período (28,4%) nunca organizan actividades; con respecto a vacaciones de fin de año, responden que casi siempre (21,5%) organizan actividades recreativas y que siempre organizan celebraciones de diversas festividades (33,3%). Por otra parte, en cuanto a otras actividades recreativas familiares, indican que usan cualquier pretexto para reunirse: cumpleaños, reuniones familiares, abrir regalos en Navidad, fiestas patronales, rosario del Niño y Año Nuevo.
Es importante señalar que todas las actividades que se realicen en la cotidianidad familiar, en el dialogar y en el relacionarse son acciones que aportan y favorecen los procesos de lectura y escritura, tal como lo expone Bernache Maldonado (2018): “la lectura y la escritura están en todo lo que realizamos día a día, nos llevan a la adaptación en un ambiente ya sea nuevo o familiar, y que además se caracteriza por ser correspondiente al contexto mismo” (p.106).
Uno de los factores en los que las familias más participación tienen son las actividades educativas, compartir y organizar las responsabilidades son parte responsable de todas las personas de una familia; por tanto el 41,1% de las personas responde que siempre se apoyan en las tareas educativas, un 43,1% indica que siempre se sientan a conversar en familia, asimismo, un 27,4% manifiesta que a veces observan en familia programas educativos en televisión; sin embargo, el 54,9% de las personas participantes externa que nunca escucha programas radiales en diversas temáticas.
Con respecto a actividades tales como leer un libro, 62,7% las personas consultadas expresan que nunca lo hacen; mientras que un 74,5% expresa que nunca asiste al teatro y un 44,1% nunca asiste al cine en familia. Por otra parte, externan que a veces asisten a un centro comercial (23,5%) con el grupo familiar, pero nunca asisten a festivales educativos en familia (42,1%). Al consultarles sobre otras actividades educativas realizadas con la familia, comparten: ir a la iglesia, realizar las compras de comida, asistir a actividades en la comunidad; es interesante destacar algunas respuestas brindadas por las personas participantes, quienes señalan que al no haber personas menores de edad en el hogar, no se realizan actividades educativas (las actividades educativas están asociadas a la formación educativa de menores de edad). Para Sotelo Beltrán (2018):
Los seres humanos desarrollan capacidades de acuerdo con el contexto en el cual habitan, el sentido de la vida no se puede explicar si no se cuestiona, y no se le puede dar respuesta si no se cuenta con el lenguaje. Pero hoy en día el problema es que la mayoría de las personas no llevan a cabo actividades de lectura y escritura. (p. 91)
Tal y como es evidente en la consulta realizada, las actividades de lectura y escritura son las que menos se realizan por las personas participantes u otros que muestran variedad de formas de leer el mundo, el contexto, tal y como lo es, por ejemplo, la expresión teatral.
Ante la consulta sobre algunas actividades que se realizan de forma cotidiana que evidencie la relacionalidad entre integrantes de la familia, el 30,3% de las personas consultadas comenta que nunca acompaña a los hijos e hijas a los centros educativos, el 43,1 % menciona que siempre conversa sobre temas de interés, mientras que el 25,4% externa que a veces juega como familia. Por otra parte, 23,5% dice que siempre existen hábitos y horarios en sus familias, mientras que el 39,2% menciona que siempre comparten las responsabilidades de la casa; no obstante, más de la mitad de las personas consultadas, el 55,8% manifiestan que nunca leen en las noches en familia (cuentos, la Biblia, noticias, otros), finalmente el 33,3% de las consultas comentan que a veces comparten espacios en el parque u otros lugares.
Dicho de otro modo, las interacciones y hábitos familiares que realizan las personas consultadas tienen un impacto directo en el desarrollo de la literacidad y, por ende, en la formación docente. La baja frecuencia de actividades tales como la lectura de libros en familia (62,7% nunca lo hacen) o la asistencia a eventos culturales y educativos, sugiere que muchas de las personas universitarias consultadas han tenido una exposición limitada a prácticas letradas en su entorno familiar; esto se convierte en un reto en la preparación profesional, debido a que las futuras personas docentes serán responsables de fomentar hábitos de lectura en la niñez aprendiente y, por ende, la formación docente debe abordar esta brecha mediante estrategias que fortalezcan las competencias lectoras y de escritura del futuro personal educativo, formándole no solo para desarrollar su propia literacidad, sino también para diseñar ambientes alfabetizadores efectivos en sus aulas, especialmente para la niñez proveniente de contextos con prácticas lectoras limitadas.
Por otro lado, es importante resaltar que la falta de espacios de convivencia educativa dentro del hogar muestra la necesidad de que las personas docentes en formación comprendan la importancia del contexto sociocultural en el aprendizaje. Dado que la lectura y la escritura son procesos que se desarrollan en la cotidianidad, es fundamental para que sean capaces de diseñar metodologías de aprendizaje que integren prácticas letradas de manera significativa en la vida de sus estudiantes. Esto implica no solo la promoción de la lectura en la escuela, sino también la generación de estrategias para involucrar a las familias en el proceso educativo, fortaleciendo el vínculo entre hogar y escuela como un medio para enriquecer el desarrollo lector y escritural en la niñez.
En cuanto al ambiente familiar como facilitador del aprendizaje en lectura y escritura, el 73,5% de las personas universitarias participantes considera que su familia cuenta con un ambiente alfabetizador, mientras que el 26,5% no lo cree así. Quienes afirman tener un ambiente alfabetizador mencionan la presencia de recursos como bibliotecas, objetos alfabetizadores, libros y espacios con imágenes. Además, comparten que realizan actividades como leer la Biblia, visitar bibliotecas y conversar sobre temas de interés. Algunas personas destacan que, a pesar de la escolaridad limitada de algunos miembros de la familia, siempre se fomentó el aprendizaje de la lectura y escritura. La persona participante PE08 indica: Considero que sí, pues a pesar de que mi mamá solo asistió a la escuela, ella sabe leer y escribir, siempre que tiene que hacer comprar apunta que necesita y que cosas no hay en la casa. Así mismo dentro de nuestra casa hay libros ya sean de la escuela o el colegio o libros recreativos los cuales están al alcance y disponibilidad de todos en casa. Pareciera que, haciendo una interpretación de las respuestas brindadas, existe la idea de que el ambiente alfabetizador se da más o debe darse más si las personas saben leer y escribir. Tal como lo expone Castedo & Hoz (2021):
El concepto de “ambiente alfabetizador” suele producir malos entendidos; puede llevar a pensar que ciertos objetos alfabetizan por sí mismos o que la presencia y manipulación espontánea de material escrito es suficientemente alfabetizadora. Muy por el contrario, la inmersión es necesaria pero nunca suficiente. (p. 234)
Es así como, quienes opinan que no cuentan con un ambiente alfabetizador mencionan la baja escolaridad de algunos miembros de la familia, la falta de interés por la lectura, la ausencia de recursos y materiales didácticos, así como la falta de tiempo y estabilidad económica; según PI-42 indica, mis hermanos solo llegaron a sexto de la escuela y mis padres no saben leer y escribir. Asimismo, PI-60 expresa, Soy la primera en llegar a la universidad. Estas percepciones revelan que el ambiente alfabetizador parece estar asociado a niveles más altos de escolaridad y a la disponibilidad de recursos, mientras que la falta de estos elementos puede limitar el desarrollo de habilidades de lectura y escritura en el hogar.
Ahora bien, al realizar la consulta sobre: ¿Cómo el ambiente de la familia potencializa los procesos de lectura y escritura?, las respuestas de las personas participantes se sintetizan de la siguiente manera:
1. La familia es fundamental como primera fuente de apoyo en los procesos de lectura y escritura, ya que los primeros años de vida de la niñez se marcan por las interacciones familiares. La familia, al ser donde se pasa la mayor cantidad de tiempo, moldea hábitos y actitudes hacia la lectura y escritura, convirtiéndose en el primer entorno educativo significativo en la infancia.
2. Las actitudes necesarias en el ambiente familiar para potenciar los procesos de lectura y escritura incluyen motivación, apoyo y disposición para ayudar. Estas actitudes reflejan la importancia de ser modelos de lectura y escritura en el hogar, influenciando la forma en que los niños y las niñas perciben y se relacionan con estos procesos.
3. Las actividades propuestas para potenciar la lectura y escritura en el hogar incluyen leer cuentos, aclarar dudas, ayudar con las tareas, dialogar, indagar en materiales impresos y digitales, imprimir material lúdico, ver programas educativos y conversar sobre temas de interés. Es esencial diagnosticar y contextualizar el proceso de lectura y escritura en el hogar para adaptar las actividades según las necesidades individuales de cada niño o niña.
4. Entre los recursos propuestos se encuentran libros como: Mi tía Panchita, Paco y Lola, Nacho y El Principito, así como materiales impresos y digitales que ayuden a enriquecer las prácticas letradas de la niñez y juventud. La diversidad de materiales disponibles en el hogar es escasa para contribuir al desarrollo cognitivo y a la formación de hábitos de lectura y escritura desde una edad temprana.
El contexto familiar como ambiente potencialmente alfabetizador es un factor determinante en docentes en formación, ya que influye en sus propias experiencias con la lectura y la escritura, así como en la manera en que conciben el aprendizaje de estos procesos en el aula. A pesar de que un alto porcentaje de personas estudiantes universitarias (73,5%) consideran que su familia ha brindado un entorno alfabetizador, surgen otras aristas, tales como la falta de escolaridad de miembros, la escasez de recursos didácticos y la ausencia de hábitos de lectura en ciertos hogares que pueden limitar la formación inicial. Esto implica que la formación docente debe incorporar estrategias que no solo fortalezcan la competencia lectora y escritora del estudiantado universitario, sino que también lo formen para crear ambientes alfabetizadores en sus propias aulas, independientemente del contexto socioeconómico de la población con la que trabajan.
Asimismo, las personas docentes deben entender que el ambiente alfabetizador no se reduce a la mera presencia de libros, sino que requiere una interacción constante con el lenguaje a través del diálogo, la reflexión y la motivación hacia la lectura y la escritura. Además, deben recibir preparación para fomentar en el estudiantado escolar prácticas letradas significativas, diseñando estrategias accesibles a diversos entornos familiares.
Al concluir la investigación el equipo considera algunas conclusiones, tales como:
1. El estudio presenta el ambiente alfabetizador en el que se desarrolla la persona estudiante universitaria, en su contexto familiar; dicho ambiente es valorado por la población estudiantil como un espacio potenciador de aprendizaje para la comprensión y promoción de los procesos de lectura y escritura; no obstante, se identifican limitaciones importantes en lo que se refiere a materiales didácticos y hábitos de lectura, lo que resalta la necesidad de que la formación docente no solo fortalezca sus competencias lectoras y escritoras, sino que también les prepare para generar ambientes alfabetizadores en el aula, adaptados a diferentes realidades socioeconómicas.
2. El acceso a la información a través de plataformas digitales y redes sociales ha transformado las prácticas de lectura y escritura, lo que exige que desarrollen habilidades para guiar al estudiantado escolar en la evaluación y uso responsable de estos recursos. La formación docente debe integrar estrategias que fomenten la literacidad electrónica y el pensamiento crítico en el aprendizaje digital.
3. Si bien los contextos familiares son muy diversos en la composición familiar y los recursos de infraestructura, la mayoría consideran que se les ha potenciado en sus procesos de lectura y escritura. Sin embargo, esta investigación muestra que muchas familias no realizan actividades educativas en conjunto, como leer en familia, asistir a eventos culturales o compartir espacios de diálogo sobre temas de interés: lo anterior resalta la importancia de que las personas docentes comprendan el impacto del entorno familiar en el desarrollo de la literacidad y promuevan estrategias para involucrar a las familias en el proceso educativo. Esto incluye el uso de recursos accesibles, tanto impresos como digitales, y la implementación de estrategias didácticas que motiven el interés por la lectura y la escritura.
4. Siguiendo perspectivas como la de Paulo Freire, el aprendizaje de la lectura y la escritura debe ser visto como un proceso de empoderamiento y transformación social. Docentes en formación deben recibir preparación para desarrollar en la niñez una comprensión crítica y reflexiva del lenguaje, adaptada a los desafíos de una sociedad en constante cambio.
5. Dado que el hogar es el primer espacio de aprendizaje, la formación docente debe incluir estrategias para involucrar a las familias en la educación de la niñez. Esto implica diseñar actividades que fomenten el diálogo en casa, promover la lectura compartida y brindar orientación, a los padres y madres de familia o personas encargadas, sobre la importancia de crear un ambiente alfabetizador.
6. A pesar de que un alto porcentaje del estudiantado universitario cuenta con acceso a internet, la calidad del servicio varía, lo que puede afectar la continuidad del aprendizaje. Es crucial que los programas de formación docente brinden estrategias para utilizar los recursos tecnológicos de manera eficiente y compensar la falta de acceso a estos en ciertos sectores de la población.
7. Se considera un segundo idioma, específicamente el inglés como medular para el acceso a puestos de trabajo o a tener mejores oportunidades profesionales; no obstante, si bien el país apunta a futuro a un bilingüismo, quedan por atender múltiples desafíos en todas las edades.
Las personas autoras declaran que han contribuido en los siguientes roles: I. B. Z. contribuyó con la escritura del artículo; la gestión del proceso investigativo; la obtención de fondos; recursos y apoyo tecnológico y el desarrollo de la investigación. A. M. H. S. contribuyó con la escritura del artículo; la gestión del proceso investigativo; la obtención de fondos; recursos y apoyo tecnológico y el desarrollo de la investigación. S. S. E. contribuyó con la escritura del artículo; la gestión del proceso investigativo; la obtención de fondos; recursos y apoyo tecnológico y el desarrollo de la investigación. M. G. S. S. contribuyó con la escritura del artículo; la gestión del proceso investigativo; la obtención de fondos; recursos y apoyo tecnológico y el desarrollo de la investigación.
Este artículo tiene disponible material complementario: https://repositorio.una.ac.cr/handle/11056/27809
Badilla Zamora, I., Hernández Segura, A. M., Segura Esquivel, E., Solís Sánchez, G., & Urdaneta Benavides, M. (2022). Entretejiendo voces, una mirada interdisciplinaria: Propuesta metodológica a partir de la literacidad. (2022). Universidad en Diálogo: Revista de Extensión, 12(2), 199-215. https://doi.org/10.15359/udre.12-2.9
Bernache Maldonado, F. B. (2018). Lectura y escritura: Creadores y representantes de la identidad. En E. Bocciolesi (Coord.), Pedagogía de la literacidad. Reflexiones hacia la construcción de una competencia compleja (pp. 104-110). Universidad de Guadalajara; Editorial Universiaria. http://eprints.rclis.org/42594/6/Pedagog%C3%ADa%20de%20la%20Literacidad.%20Reflexiones%20hacia%20la%20construcci%C3%B3n%20de%20una%20competencia%20compleja..pdf
Carranza-Marchena, P. & Zamora-Sánchez, G. (2020). Desafíos y oportunidades en tiempos del COVID-19: Contexto pedagógico desde la Universidad Nacional y la Universidad Estatal a Distancia. Innovaciones Educativas, 22(Especial), 162-170. https://doi.org/10.22458/ie.v22iEspecial.3154
Cassany, D. (2006). Tras las líneas. Sobre la lectura contemporánea. Anagrama. https://epub2pdf.obar.info/
Castedo, M. & Hoz, G. (2021). Ambiente alfabetizador. Experiencias en tiempos de distancia. Revista Argentina de Investigación Educativa, 1(2), 233-251. https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.14472/pr.14472.pdf
Chanto Espinoza, C. L. & Loáiciga Gutiérrez, J. L. (2021). Aprendizaje con herramientas TIC: Un nuevo desafío en tiempos de COVID-19, en estudiantes de la Universidad Nacional de Costa Rica, Sede Región Chorotega. Revista Ensayos Pedagógicos, 16(2), 133-153. https://www.revistas.una.ac.cr/index.php/ensayospedagogicos/article/view/16342
Chanto Espinoza, C. L. & Loáiciga Gutiérrez, J. L. (2022). La conectividad y la educación superior en el contexto de la pandemia COVID-19, percepciones por estudiantes de universidades públicas (UNA - UCR – UNED - UTN). Revista Latinoamericana de Derechos Humanos, 33(1), 155-180. https://www.revistas.una.ac.cr/index.php/derechoshumanos/article/view/16397
Ferreiro, E. (2013). Acerca de las rupturas o continuidades en la lectura y la escritura. En E. Ferreiro (Autora), El ingreso a la escritura y a las culturas de lo escrito (pp. 327-340). Siglo XXI Editores. https://dokumen.pub/qdownload/el-ingreso-a-la-escritura-y-a-las-culturas-de-lo-escrito.html
Gamboa Suárez, A. A., Muñoz García, P. A., & Vargas Minorta, L. (2016). Literacidad: Nuevas posibilidades socioculturales y pedagógicas para la escuela. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 12(1), 53-70. https://www.redalyc.org/pdf/1341/134149742004.pdf
González Coto, M. (2012). La agencia de la niña y el niño en la condición pre-ciudadana. Revista Actualidades Investigativas en Educación, 12(2), 1-19. https://www.redalyc.org/pdf/447/44723437019.pdf
Guevara-Benítez, Y., Rugerio, J. P., Delgado-Sánchez, U., Hermosillo-García, Á. y López-Hernández, A. (2010). Alfabetización emergente en niños preescolares de bajo nivel sociocultural: Una evaluación conductual. Revista Mexicana de Psicología Educativa, 1(1), 31-40.
López-Belmonte, J., Pozo-Sánchez, S., & Fuentes-Cabrera, A. (2020). La realidad de la aplicación de redes sociales en el entorno educativo. El caso de una cooperativa de enseñanza de Ceuta. Revista Electrónica Educare, 24(1), 1-22. http://dx.doi.org/10.15359/ree.24-1.17
Mier Sanmartín, C., Rivera Betancur, J., & Rodrigo-Mendizábal, I. F. (2022). Producción y consumo de cine y series en plataformas de streaming. Revista de Comunicación y Cultura, (5), 4-10. https://doi.org/10.32719/26312514.2022.5.1
Regueyra Edelman, M. G., Valverde-Hernández, M. E., & Delgado-Ballestero, A. (2021). Consecuencias de la pandemia COVID-19 en la permanencia de la población estudiantil universitaria. Revista Actualidades Investigativas en Educación, 21(3), 1-30. https://doi.org/10.15517/aie.v21i3.46423
Sotelo Beltrán. L. M. (2018). Factores que obstaculizan las prácticas de lectura y escritura en México. En E. Bocciolesi (Coord.), Pedagogía de la literacidad. Reflexiones hacia la construcción de una competencia compleja (pp. 91-96). Editorial Universitaria. http://eprints.rclis.org/42594/6/Pedagog%C3%ADa%20de%20la%20Literacidad.%20Reflexiones%20hacia%20la%20construcci%C3%B3n%20de%20una%20competencia%20compleja..pdf
Universidad Nacional (UNA). (2022-2024). Literacidad: Prácticas letradas socioculturales en los procesos de mediación pedagógica (código SIA:0180-21).
Umaña-Mata, A. (2020). Educación Superior en tiempos de COVID-19: Oportunidades y retos de la educación a distanciade. Revista Innovaciones Educativas, 22(Especial), 36-49. https://doi.org/10.22458/ie.v22iespecial.3199
Regresar al inicio