Revista Electrónica Educare (Educare Electronic Journal) EISSN: 1409-4258 Vol. 29(1) ENERO-ABRIL, 2025
doi: https://doi.org/10.15359/ree.29-1.18632
https://www.revistas.una.ac.cr/index.php/educare
educare@una.ac.cr
[Cierre de edición el 30 de abril del 2025]

Nielka Rojas-González
Universidad Católica del Norte
https://ror.org/02akpm128
Antofagasta, Chile
nrojas03@ucn.cl
https://orcid.org/0000-0002-3548-635X
Rolando Molina-Martínez
Universidad del Alba
Antofagasta, Chile
rolando.molina@udalba.cl
https://www.orcid.org/0000-0002-9460-0546
Osvaldo Pizarro-Guzmán
Centro Educativo de Desarrollo Integral GOLEMAN
Antofagasta, Chile
golemanafta@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-7293-9180
Marcelo Valdivia-Fajardo
Universidad del Alba
Antofagasta, Chile
marcelo.valdivia@aa.udaalba.cl
https://orcid.org/0009-0004-0945-2932
Recibido • Received • Recebido: 15 / 06 / 2023
Corregido • Revised • Revisado: 04 / 04 / 2025
Aceptado • Accepted • Aprovado: 28 /04 / 2025
Resumen:
Propósito. Este estudio describe los procesos de gestión de las aulas hospitalarias de una corporación educacional de Chile, que gestiona nueve entidades, en que se desarrolla el proceso escolar de niños, niñas y jóvenes en situación de enfermedad, que se encuentran de manera hospitalizada o en tratamientos médicos o domiciliarios. Metodología. La investigación es cualitativa, con un diseño fenomenológico en que se recopilan testimonios de cinco profesionales con experiencia en aulas hospitalarias y se analizan las vivencias y significados atribuidos a su labor. Discusión. El análisis se centra en el funcionamiento de las aulas hospitalarias, en las cuales se prioriza la cobertura curricular, se destaca la estructura organizacional y los grupos de profesionales como elementos esenciales de la gestión. Conclusiones. Las aulas hospitalarias se caracterizan por la flexibilidad y el desarrollo de metodologías de aprendizaje variadas, y su organización está constituida por lineamientos y liderazgos que trabajan desde la corriente constructivistas; en contextos hospitalarios, la educación es un pilar fundamental para garantizar la continuidad educativa del estudiantado-paciente.
Palabras claves: Aula hospitalaria; profesorado hospitalario; metodologías de aprendizaje; liderazgo escolar.
ODS: ODS 4; educación de calidad; acceso a la educación.
Abstract:
Purpose. This study examines the management processes of hospital classrooms operated by an educational corporation in Chile, which oversees nine institutions. These classrooms provide educational services to children and young people who are ill, hospitalized, or undergoing medical treatment at home. Methodology. The qualitative research uses phenomenological design, collecting testimonies from five professionals with experience in hospital classrooms. Discussion. The analysis focuses on the operation of hospital classrooms, where completing the required curriculum is a key goal. Key components of effective management include consistent teaching practices, a clear organizational structure, and well-defined staff roles. Conclusions. Hospital classrooms are characterized by flexibility and the implementation of diverse learning methodologies. Their organization is guided by constructivist principles, supported by clear leadership and structured guidelines. Education in hospital settings is essential to ensuring the academic continuity of student-patients.
Keywords: Hospital classrooms; hospital teachers; learning methodologies; school leadership.
SDG: SDG 4; quality education; access to education.
Resumo:
Objetivo. Este estudo descreve os processos de gestão das salas de aula hospitalares de uma corporação educacional no Chile, responsável por nove unidades onde se desenvolve o processo educacional de crianças, adolescentes e jovens em situação de doença, internados ou em tratamento médico ambulatorial ou domiciliar. Metodologia. Trata-se de uma pesquisa qualitativa com delineamento fenomenológico, na qual foram coletados depoimentos de cinco profissionais com experiência em salas de aula hospitalares, sendo analisadas suas vivências e os significados atribuídos ao exercício da profissão. Discussão. A análise concentra-se no funcionamento das salas de aula hospitalares, nas quais a cobertura curricular é priorizada. Destacam-se a estrutura organizacional e os grupos de profissionais como elementos essenciais da gestão. Conclusões. As salas de aula hospitalares caracterizam-se pela flexibilidade e pelo desenvolvimento de metodologias de aprendizagem diversificadas. Sua organização é orientada por diretrizes e lideranças fundamentadas na corrente construtivista. Em contextos hospitalares, a educação configura-se como um pilar fundamental para garantir a continuidade do processo educativo dos estudantes-pacientes.
Palavras-chave: Sala de aula hospitalar; docência hospitalar; metodologias de aprendizagem; liderança escolar.
ODS: ODS 4; Educação de qualidade; acesso à educação.
La creación de escuelas y aulas hospitalarias en [Chile] es un mandato de la Ley de Integración Social N.º 19.284, … y su Reglamento para la Educación, Decreto Supremo N.º 1 de 1998. Establece la necesidad de adoptar medidas que posibiliten a los escolares que, por razones de salud, deban permanecer en centros hospitalarios, … continuar recibiendo la atención educativa (Ministerio de Educación de Chile [MINEDUC], 2003, p. 5).
Las aulas hospitalarias funcionan formalmente dentro del recinto hospitalario, en los centros de salud mental, familiar, oncológicos o en los domicilios de la persona que es estudiante-paciente (Programa de Educación Especial) (MINEDUC, 2003). Las aulas hospitalarias, en su definición se conceptualizan como establecimientos educacionales que entregan formación compensatoria a escolares que se encuentren en internamientos de hospitales y que deben cursar educación especial, parvularia, primaria o secundaria. No reemplazan a la escuela de origen del estudiantado; más bien, constituyen un espacio de acompañamiento educativo durante el tiempo de internación y de recuperación (Arredondo Vallejos, 2020).
Las aulas hospitalarias tienen como objetivos responder a las necesidades educativas de la persona estudiante-paciente y garantizar la continuidad de estudios en el momento de su reincorporación a su colegio de origen, para evitar, así, la marginación del sistema educacional formal. De este modo, se busca aminorar el retraso escolar y la desmotivación provocada por la inasistencia (Aznar et al., 2007).
Por lo tanto, el rol del equipo escolar es generar las condiciones para contribuir a una educación de calidad, inclusiva y en constante mejora, para lo que es fundamental que estudiantes-pacientes cuenten con un espacio de acompañamiento en su proceso de enseñanza y aprendizaje. Esto conlleva a trabajar en múltiples dimensiones y tareas asociadas al quehacer del proceso educativo. En consecuencia, resulta necesario definir las funciones que desempeñan las personas profesionales directivas del aula hospitalaria, ya que estas no se encuentran actualmente delimitadas en la normativa vigente y que desempeñan los equipos directivos de las aulas hospitalarias. Tal como mencionan Palomares-Ruiz et al. (2016), es clave seguir avanzando y dar al estudiantado y a su familia una educación inclusiva de calidad.
Como institución educativa las aulas hospitalarias consideran actividades y herramientas pedagógicas que permiten el funcionamiento habitual del establecimiento, por ejemplo, generan proyectos de innovación para desarrollar los aprendizajes y adaptaciones de los planes y programas de estudio para los distintos niveles educativos de estudiantes-pacientes. Además, gestionan administrativa y financieramente los recursos que cuentan las aulas hospitalarias, como también la asignación de funciones y actividades realizadas con las familias y la comunidad.
Este artículo tiene por objetivos: 1) analizar la gestión de aulas hospitalarias como parte de una corporación educacional; 2) describir cómo se gestiona la visión estratégica en la educación de las aulas hospitalarias; 3) describir cómo se desarrollan las capacidades profesionales; 4) describir la gestión de la participación de la comunidad con las aulas hospitalarias; y, por último 5) describir la gestión de los procesos de enseñanza en las aulas hospitalarias.
En las secciones siguientes, se define la pedagogía hospitalaria y sus funciones en Chile; se desglosa la población beneficiada por esta y sus características, desde su modelo pedagógico en la atención educativa hasta el rol que cumple el profesorado hospitalario como agente mediador.
El estudio considera nueve aulas hospitalarias de la zona norte de Chile (siete regiones) gestionadas por una corporación educacional. Esta institución que colabora en lo educativo con el Estado en el ámbito educativo mediante labores orientadas a facilitar la reinserción oportuna de la persona estudiante-paciente a su establecimiento de origen y a la comunidad. La discusión se fundamenta en relatos de cinco sujetos informantes de la corporación educacional, con el fin de orientar hacia la comprensión de cómo se gestiona el funcionamiento de las aulas hospitalarias en el norte de Chile.
Al referirse a la pedagogía hospitalaria se alude a la escuela o al colegio que funciona en un recinto hospitalario o sanitario, además de todas las acciones y actuaciones que suceden en este espacio, más allá de lo meramente escolar; es decir, es un marco de acción integral en el que se incorporan todas las dimensiones de la vida diaria de niños, niñas y jóvenes. La pedagogía hospitalaria es una acción humanizadora (Gutiez Cuevas & Muñoz Garrido, 2020; Molina Garuz, 2020), que busca satisfacer las demandas y requerimientos generales de la población, dentro de un contexto de enfermedad.
En relación con las diversas conceptualizaciones y definiciones de la pedagogía hospitalaria, se puede señalar que su objetivo es observar al ser humano como un sujeto que requiere atención educativa integral y que se encuentra en un estado de limitación debido a su enfermedad. Polaino-Lorente & Lizasoáin (1992) señalan que la pedagogía hospitalaria tiene sus orígenes en la pedagogía tradicional y que nace como una ciencia para otorgarles un sentido pedagógico a las atenciones educativas que se realizan en los distintos centros médicos. Por lo tanto, se pasa de concebir la educación como un bien asistencial a una actuación con rigor científico, evidenciando el carácter psicopedagógico de los procedimientos que deben entrar en funcionamiento para alcanzar los objetivos de aprendizajes requeridos, por lo que es necesaria la acción educadora de la escuela y su profesorado.
Según Lizasoáin Rumeu (2016), la pedagogía hospitalaria está centrada en contextos hospitalarios y en estudiantes-pacientes en situaciones de enfermedad, generalmente asociada a espacios escolares de la educación obligatoria. Se encarga de atender las necesidades afectivas y sociales de las personas, producto de las consecuencias de la hospitalización y la enfermedad que padecen. Asimismo, tiene un espacio en la educación de niños y niñas entre 0 y 3 años de edad, así como en la población adulta hospitalizada, que requiere y solicita una atención formativa y educación, con una visión orientada a mejorar su calidad de vida desde una perspectiva social, emocional y afectiva.
La pedagogía hospitalaria se focaliza en tres ejes que favorecen, no solo la continuidad de los estudios de las personas estudiantes-pacientes, sino que, además, contribuyen a la disminución del estrés propio de la separación de la familia como consecuencia de la hospitalización. Estos tres ejes se describen a continuación:
La hospitalización genera estrés en la mayoría de las personas, ya que deben someterse a las rutinas propias del contexto hospitalario o del centro de salud, lo cual conlleva situaciones que limitan su autonomía e independencia, pues deben ser asistidas médicamente y en horarios distintos a los de sus propias rutinas. La pedagogía hospitalaria emplea recursos pedagógicos, didácticos, metodológicos y psicopedagógicos para lograr una intervención integral. Su objetivo es reducir y aminorar los niveles de ansiedad y estrés a los que se someten los niños, niñas y jóvenes durante su hospitalización.
La pedagogía hospitalaria en esencia es una pedagogía, por lo que su función es educar, enseñar y formar a las personas. Debe trascender el currículo, ya que la educación es un derecho de toda la ciudadanía. Si bien la pedagogía hospitalaria se orienta por el currículo nacional, pero actúa mucho más allá, flexibiliza los contenidos del currículo, y desarrolla habilidades, adaptando el proceso educativo a la situación de enfermedad de las personas, a su estado psicológico y contexto social (MINEDUC, 2000a).
Según Fernández Hawrylak (2000), el período de enfermedad se considera una necesidad educativa especial y el profesorado hospitalario, un personal docente especializado. De esta manera, la enfermedad se transforma en una necesidad educativa dentro de un momento particular en la vida del estudiantado, lo que valida las adecuaciones, la flexibilidad y las condiciones particulares en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Los recintos hospitalarios requieren un alto grado de control emocional, ya que diariamente enfrentan situaciones complejas y difíciles (Guillén & Mejía, 2002), por tanto, es necesaria una vocación para enseñar y ayudar en estos contextos de estrés (Reyes Laredo et al., 2018).
Arredondo Vallejos (2020) reconoce que la discontinuidad en la educación de las personas, por motivos de enfermedad, altera las rutinas habituales y esenciales, como jugar, correr o recrearse; interrumpe las reuniones sociales, las relaciones afectivas; limita su tiempo y de sus rutinas diarias; afecta la asistencia al colegio e incluso reduce el contacto con sus familias. El ingreso hospitalario es una consecuencia de la ruptura del bienestar físico, que también puede afectar el estado psicológico (Arredondo Vallejos, 2020, cita a Ortigoza & Méndez, 2000), debido a la vulnerabilidad del espacio vital como consecuencia de una hospitalización.
La pedagogía hospitalaria tiene como fortaleza integrar a la persona en situación de enfermedad e incorporarla al tejido social, independientemente de que se encuentre en el recinto hospitalario. Por consiguiente, el modelo educativo referido a la pedagogía hospitalaria considera las emociones, puesto que los afectos son muy importantes dentro de la educación (Bustos & Cornejo, 2014; Calvo Álvarez, 2017).
La pedagogía hospitalaria en América Latina se ha desarrollado desde el siglo pasado, con sus inicios en Argentina. El Ministerio de Educación de la Nación, Argentina (2014) reporta que en 1939 fue creada la primera Escuela Hospitalaria de Argentina “Dr. Silvestre Peña y Lillo” en la ciudad de Mendoza. En 1955 se inicia una de las primeras escuelas hospitalarias de Centroamérica, cinco años más tarde, en Chile, en el Hospital Regional “Guillermo Grant”, de la ciudad de Concepción, se creó la primera escuela hospitalaria, que en esa época brindaba atención educativa a escolares de la enseñanza primaria obligatoria (Fundación Carolina Labra Riquelme [FCLR] & Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cutura [Unesco], 2006).
La pedagogía hospitalaria en Chile, de acuerdo con lo mencionado por Arredondo Vallejos (2020), se concreta en 1960 en el Hospital Regional de la ciudad de Concepción. En la década de los 90, al amparo de fundaciones sin fines de lucro del sector privado y de corte social, funcionaron algunas aulas hospitalarias en hospitales públicos de la ciudad de Santiago, que ofrecían atención educativa a escolares en situación de personas hospitalizadas que padecían diversas patologías, especialmente a pacientes de oncología. Sin embargo, estas prestaciones no tenían reconocimiento oficial por parte del Estado ni contaban con el respectivo apoyo económico.
En 1994, se promulgó por primera vez en el país la Ley de Integración Social de las Personas con Discapacidad (Ley 19.284), que se orienta a proporcionar atención educativa a la niñez hospitalizada que curse educación básica. Esta disposición era aplicada a estudiantes cuya hospitalización tuviera una duración mínima de tres meses (Ministerio de Planificación y Cooperación, 1994).
En 1999, se dictaron los Decretos Supremos de Educación N.º 374 y 375, los cuales reglamentaron la primera Ley de Integración Social de Personas con Discapacidad y permitieron la creación y el funcionamiento de escuelas y aulas hospitalarias dentro de los recintos hospitalarios (MINEDUC, 2000a, b).
El MINEDUC (2007) promulgó la Ley 20.201, que incorpora la atención educativa de estudiantes en situación de enfermedad de los niveles de educación parvularia y educación secundaria. Posteriormente, en 2010, se restableció la Ley 20.422 de Integración Social, que actualmente regula las aulas hospitalarias. Este marco legal plantea desafíos y acciones a implementar para dar cumplimiento a las necesidades educativas del estudiantado en situación de enfermedad (Ministerio de Planificación, 2010).
Como reconsideran Marquart et al. (2024), uno de los objetivos primordiales de la pedagogía hospitalaria es “hacer efectivo el derecho a la educación de niños/as y jóvenes hospitalizados, evitando la marginación del sistema educativo y de su contexto social y cultural” (p. 8). Además, busca contribuir a la normalización de la vida de las personas hospitalizadas y en tratamiento médico ambulatorio y domiciliario.
Otro propósito de la pedagogía hospitalaria es intervenir de manera directa en todo lo que significa el proceso de enfermedad de la persona estudiante-paciente, con el fin de reducir los impactos negativos de la enfermedad y brindarle fortaleza para enfrentar el diario vivir.
La pedagogía hospitalaria también desempeña un rol fundamental para el personal docente que trabaja en esta modalidad, ya que deben responder a situaciones imprevistas, así como a los nuevos requerimientos del estudiantado, sus familias y personal sanitario. Como lo expone Aguilera (2019, p. 51):
Hacer efectivo el derecho a la educación, a la igualdad de oportunidades, a la participación y a la no discriminación de las personas que presentan [necesidades educativas especiales], garantizando su pleno acceso, integración y progreso en el sistema educativo.
Esta afirmación evidencia la necesidad de recurrir a diversas instancias para optimizar las prácticas docentes en un entorno distinto al de la pedagogía tradicional, en que es fundamental conjugar el espacio de la sanidad y el proceso educativo.
Arredondo Vallejos (2020) propone que:
el modelo pedagógico de atención educativa a los estudiantes en situación de enfermedad, hospitalizados o en tratamiento médico ambulatorio y domiciliario, debe tener sus propias características, … [siendo] eminentemente creativo, muy dinámico y flexible; [además, debe estar enfocado primordialmente] en la recuperación del estado de salud del escolar (p. 5).
Lo anterior sugiere que el modelo de atención educativa debe ser integral, abarcar el período de hospitalización y de convalecencia del estudiante-paciente. Asimismo, debe complementarse con la realización de actividades basadas en un modelo organizativo flexible, adaptable a los diversos factores y condicionantes presentes en la escuela y aula hospitalaria (Aguilar et al. 2024;
La labor del profesorado hospitalario comienza desde el momento en que el estudiantado ingresa al centro, independientemente de la enfermedad que padezca o de la permanencia hospitalaria. Para un trabajo efectivo se deben considerar todas las características de cada estudiante-paciente y generar el programa de intervención; no deben existir factores excluyentes que limiten la atención pedagógica.
Por lo tanto, el personal docente de la pedagogía hospitalaria educa al estudiantado hospitalizado según su diagnóstico y su estado psicobiológico, además de colaborar con el personal de salud, dando prioridad a la curación de la persona (Arredondo Vallejos, 2020). Esto muestra que el rol del profesorado que trabaja en un aula hospitalaria trasciende lo pedagógico, pues asume un rol mediador solidario para el estudiantado enfermo-hospitalizado, en tratamiento médico ambulatorio o en reposo domiciliario.
Grau Rubio & Ortiz González (2001) sitúan la pedagogía hospitalaria dentro de los parámetros de lo que es la educación inclusiva, dado que implica la colaboración entre los padres, madres, hermanos, hermanas, familias y profesionales que intervienen en el proceso educativo del aula hospitalaria. Además, considera a todas las personas responsables de la recuperación de los niños, niñas y jóvenes con enfermedad, ya que la normalización de su vida también depende de lo que se les proporciona en la escuela o aula hospitalaria. Esto permite que se genere un espacio inclusivo y que la diversidad se asuma como principio de vida.
Molina Garuz (2020) conceptualiza la pedagogía hospitalaria desde un enfoque de equidad, en el cual se debe considerar la opinión de la persona con enfermedad para brindar un apoyo integral, respetando las normativas que resguardan los derechos de los niños, niñas y jóvenes con enfermedad.
La atención educativa que se imparte en contextos hospitalarios tiene un carácter inclusivo, pues atiende la diversidad del colectivo del estudiantado hospitalizado, creando espacios de atención educativa según sus necesidades, ya sea en el aula hospitalaria, la sala de hospitalización o de tratamiento y el domicilio de la persona estudiante-paciente. Además de ser inclusiva, la pedagogía hospitalaria es una disciplina humanizadora, que introduce situaciones nuevas con un enfoque regularizador y, a la vez, normalizador, siempre en respuesta al impacto evidente que la enfermedad tiene en la vida de un niño, niña o joven.
En este trabajo consideramos los testimonios de profesionales de nueve aulas hospitalarias de la zona norte de Chile, gestionadas por una Corporación Educacional. Esta entidad administra nueve aulas hospitalarias de la zona norte de Chile (siete regiones), institución que colabora en lo educativo con el Estado, a través de labores orientadas a facilitar la reinserción oportuna de la persona estudiante-paciente a su establecimiento de origen y a la comunidad. Por lo tanto, el enfoque metodológico del estudio es cualitativo, sigue un diseño fenomenológico (Creswell, 2013; dado que se recopilan testimonios de profesionales con experiencia en aulas hospitalarias y se analizan las vivencias y significados atribuidos a su labor. Los sujetos participantes del estudio se seleccionan por disponibilidad, ya que son quienes lideran las instituciones en las regiones y poseen como referencia su experiencia en la gestión del aula hospitalaria
Como técnica de recolección de datos se realizan entrevistas no estructuradas a cinco profesionales: personas directivas, personas directoras y personas coordinadoras que desempeñan funciones para la Corporación Educacional. Empleamos preguntas abiertas para obtener relatos espontáneos y profundos sobre la experiencia de gestión y enseñanza (Reyes Laredo et al. 2018), en relación con la gestión de las aulas hospitalarias, la organización, la gestión del proceso de enseñanza y la metodología.
La información se transcribe y organiza de acuerdo con las categorías: gestión de la visión estratégica, desarrollo de capacidades profesionales, gestión de la organización, gestión de la participación de la comunidad, gestión de los procesos de enseñanza en materia de inclusión y gestión de los procesos de metodología de enseñanza en las aulas hospitalarias, con el objetivo de analizar el funcionamiento de las aulas hospitalarias y su contribución a la continuidad de estudios de los escolares.
Para la discusión de la información, se registran las unidades conversacionales en matrices de codificación semántica y selectivas por categoría (San Martín Centeno, 2014), lo que permite estructurar y jerarquizar los significados expresados por los informantes para garantizar la transparencia del proceso analítico. Este proceso fue iterativo por parte de las personas investigadoras del estudio, y validó, constantemente, los datos asociados a cada categoría. El diseño permite obtener información detallada sobre la gestión de las aulas hospitalarias en la zona norte de Chile y facilita la comprensión del fenómeno en su contexto específico.
Los resultados respecto a la gestión de la visión estratégica en la corporación educacional muestran que el principal objetivo de estas instituciones es la reducción del abandono escolar, como lo señala un participante: La visión estratégica principalmente del aula hospitalaria es darles atención a todos los estudiantes, niños desde los 4 a los 18 años, que presentan alguna patología médica. Según cada participante la visión sobre la gestión se sintetiza como aparece en la Tabla 1.
Tabla 1: Categoría: Gestión de la visión estratégica

Nota: Elaboración propia.
Expresiones que concuerdan con lo definido por el Arredondo Vallejos (2020), destacan que el objetivo primordial del aula hospitalaria es hacer efectivo el derecho a la educación del niño, niña y joven en calidad de personas hospitalizadas, evitándoles la marginación del sistema educativo, así como del contexto social y cultural. Esto es concordante con el espíritu de la base legal de apoyo en Chile reflejado en el Decreto Supremo de Educación N.o 374/09/99 (MINEDUC, 2003), que señala que “De la educación de las niñas y niños en proceso de rehabilitación médico-funcional internados en establecimientos hospitalarios” (p. 9). Este principio se representa en el documento elaborado por el Ministerio de Educación Escuelas y aulas hospitalarias (MINEDUC, 2003), en el que el “objetivo es responder a las necesidades educativas de los alumnos, garantizar la continuidad de sus estudios y su posterior reincorporación a su escuela de origen, evitando así, su marginación del sistema de educación formal y el retroceso escolar (p. 11). La educación se concibe como un derecho constitucional que debe brindar oportunidades de estudio a toda persona de manera obligatoria, sea cual sea su condición médica, lo que está apoyado, además, por los diversos acuerdos internacionales.
En síntesis, la gestión de la visión estratégica de las aulas prioriza la cobertura curricular; destaca la trayectoria pedagógica, la estructura organizacional y sus profesionales como elementos esenciales de la gestión estratégica. Asimismo, en términos curriculares, las adecuaciones basadas en proyectos y la motivación de estudiantes-pacientes se consideran primordiales para la inclusión y desarrollo de las aulas.
La segunda categoría, relativa al desarrollo de las capacidades profesionales, considera que la estructura organizacional del Ministerio de Educación indica la existencia del Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP), unidad asignada para la capacitación del personal del sistema educativo chileno. El análisis revela que existe un bajo nivel de capacitación ministerial, debido a que no se ofrece una gama de oportunidades para quienes se desenvuelven en pedagogía hospitalaria, según se sintetiza la visión de los participantes en la Tabla 2.
Tabla 2: Categoría: Desarrollo de capacidades profesionales

Nota: Elaboración propia.
Se obtuvo que la Corporación contribuye con la subvención mediante un préstamo de recursos para el personal docente que lo requiera, y potencia el conocimiento de patologías o enfermedades poco frecuentes, lo que permita ampliar la atención y la admisión de estudiantes que recibirán atención educativa en el aula hospitalaria. Asimismo, las aulas hospitalarias, desde la experiencia docente, ofrecen oportunidades de crecimiento personal y profesional, y son los mismos grupos docentes quienes, por motivación, se capacitan o concurren a seminarios externos para potenciar los saberes o estrategias pedagógicas.
Los relatos muestran que la gestión de la organización de las aulas hospitalarias (Tabla 3) se orientan por los Reglamentos y Protocolos del Ministerio de Educación de Chile.
Tabla 3: Categoría: Gestión de la organización

Nota: Elaboración propia.
Junto a ello cuentan con docentes en asignaturas específicas y trabajan en las aulas profesionales de psicopedagogía, psicología, en educación diferencial y de parvularios. El modelo pedagógico de atención educativa debe tener sus propias características, denominadas empatía pedagógica, y está pensado para darle continuidad educativa a la persona estudiante-paciente. Por ello, debe ser eminentemente creativo, muy dinámico y flexible, enfocado principalmente en la recuperación del estado de salud del estudiantado.
Quienes desempeñan labores directivas orientan, gestionan y desarrollan temáticas flexibles, acorde con las modalidades de atención pedagógica, ya sea a domicilio, en un entorno clínico o en un aula física, así como en actividades desarrolladas según aprendizajes basados en proyectos (ABP), planificados para complementar los contenidos del currículo. Además, se articulan con todas las asignaturas que se imparten en el ámbito de la sustentabilidad de la unidad educativa.
En general, se obtiene que la formación profesional depende de la autogestión del personal docente y del apoyo de la Corporación. Las aulas hospitalarias, de forma particular, fomentan el desarrollo profesional mediante experiencias internas y seminarios externos.
Para el caso de la gestión de la participación de la comunidad la Corporación fomenta y permite que su personal tome decisiones en materia de estrategias pedagógicas, con lo cual se desarrolla un liderazgo transformacional, como se reporta en la Tabla 4.
Tabla 4: Categoría: Gestión de la participación de la comunidad

Nota: Elaboración propia.
Mantienen una comunicación constante con los colegios o escuelas de origen y también con los centros o establecimientos de derivación. Se destaca que las aulas hospitalarias son colegios por esencia inclusivos, que trabajan con una gran diversidad de estudiantes con necesidades educativas especiales transitorias y permanentes.
En este contexto, se potencian las fortalezas pedagógicas del estudiantado, y se desarrollan habilidades según las Bases Curriculares (MINEDUC, 2012), las cuales constituyen referentes fundamentales para orientar los procesos de aprendizaje integral, estableciendo los objetivos mínimos de aprendizajes que deben alcanzar los escolares.
En síntesis, se concluye que la organización de las aulas hospitalarias se rige por normativas ministeriales; prioriza la estructura organizacional, la dotación de profesionales y la articulación con la comunidad educativa. Además, se resalta la importancia de la flexibilidad en la gestión pedagógica, que se adapta a distintas modalidades de atención (domiciliaria, clínica o en el aula), donde la enseñanza se centra en la recuperación del estado de salud del estudiantado, con prioridad en la empatía pedagógica.
Por último, desde la gestión de los procesos de enseñanza inclusiva y flexible, se crean propuestas y reglamentos de evaluación, y se emplean protocolos del Ministerio de Educación, los cuales regulan el funcionamiento y organización del aula hospitalaria, como se sintetiza en la Tabla 5.
Tabla 5: Categoría: Gestión de los procesos de enseñanza en materia de inclusión

Nota: Elaboración propia.
Cabe señalar que todo proceso considera el personal encargado de desarrollar las actividades de enseñanza, con el objetivo de escuchar ideas y promover el liderazgo democrático “temáticas que los estudiantes sabemos que les interesa” o “participativo de cada agente motivador”. Con el fin de mejorar las prácticas en el aula hospitalaria, se replican experiencias pedagógicas internacionales, ya que como se indica esto “requiere de la preparación constante de los profesores, que significa estar modificando las actividades, de estar buscando alternativas novedosas, de los países con más trayectoria, como lo es España”.
Es fundamental generar espacios de formación docente y establecer los lineamientos de los roles y funciones del personal, quienes deben desempeñarse dentro de una escuela hospitalaria. Toda la dotación de profesionales en un aula hospitalaria debe estar dirigida a estimular y procurar la normalidad a la vida del estudiantado, reduciendo el estrés hospitalario y favoreciendo la continuidad de su proceso académico.
Para ello, resulta clave la retroalimentación con el colegio de origen si estuvo un periodo o un informe anual, si trabajó todo el año con nosotros y el colegio de origen debe validarlas. Aunque este es uno de los aspectos más débiles en el funcionamiento de las aulas hospitalarias, se debe garantizar una comunicación constante y fluida para optimizar el proceso educativo de la persona estudiante-paciente y preparar su reinserción tras el alta médica.
Con este propósito, se realiza de manera continua la difusión de los objetivos del aula hospitalaria, buscando sensibilizar y educar a la comunidad sobre su función. Las aulas hospitalarias, al igual que las escuelas regulares, están sujetas al cumplimiento de todos los requerimientos del Ministerio de Educación, incluyendo propuestas evaluativas, reglamentos de evaluación y protocolos para la atención de pacientes en contexto clínico. Además, se planifica el año escolar para garantizar la cobertura curricular.
En las aulas hospitalarias se busca fortalecer las competencias pedagógicas de sus estudiantes, promoviendo metodologías inclusivas y replicando experiencias pedagógicas. Asimismo, se brinda una retroalimentación permanente con las escuelas de origen, aunque la articulación efectiva entre ambas sigue siendo un desafío clave para la reinserción educativa tras el alta médica de cada estudiante-paciente.
De acuerdo con los objetivos del estudio, el análisis de la gestión de aulas hospitalarias dentro de una corporación educacional en la zona norte de Chile evidencia que su principal propósito es disminuir el abandono escolar, asegurando cobertura a los niveles de enseñanza preescolar, primaria y secundaria. Estas aulas están reguladas y supervisadas por el Ministerio de Educación, con propuestas de evaluación, reglamentos y protocolos específicos para estudiantes en situación hospitalaria.
Dentro de la gestión, se establece que el personal docente actúe como agente motivador, capaz de guiar el desarrollo del proceso con metodologías acordes al aula hospitalaria. Dichas funciones educativas resultan esenciales en las diferentes modalidades de atención pedagógica, ya sea domiciliaria, clínica o en aula (sala de clases). Para ello, se otorga cobertura curricular a cada estudiante, trabajando con los objetivos de aprendizaje del currículo, para abarcar todos los contenidos propuestos.
La organización de las aulas hospitalarias se basa en lineamientos constructivistas y promueve un liderazgo democrático y transformacional, donde el estudiantado asume un rol activo en su aprendizaje. Este enfoque permite que el personal docente planifique estrategias pedagógicas y tome decisiones clave para mejorar la calidad educativa (Muñoz, 2019). Además, la gestión orienta el desarrollo de temáticas flexibles, acordes con las modalidades de atención pedagógica, ya sea domiciliaria, clínica o en aula física.
Para describir cómo se gestiona la visión estratégica en la educación de las aulas hospitalarias, es crucial la difusión de su labor para informar y sensibilizar a establecimientos educativos, profesionales de la salud y la población en general sobre su funcionamiento.
En términos de comunicación y coordinación externa, estas aulas establecen canales organizacionales con los colegios de origen del estudiantado, el Ministerio de Educación y el Departamento Provincial de Educación. Esta red permite gestionar matrícula, documentación y procesos de derivación, así como recibir apoyo académico externo. No obstante, se ha identificado la necesidad de fortalecer la formulación y evaluación de proyectos educativos, ya que la falta de regulación dificulta su implementación, la asignación de recursos y la articulación con otras entidades formativas.
En cuanto al desarrollo de capacidades profesionales, la capacitación docente es gestionada a través del Ministerio de Educación mediante el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas. Sin embargo, las instancias formativas tienen un carácter general, lo que refleja una baja formación específica en pedagogía hospitalaria.
A pesar de ello, las propias instituciones de aulas hospitalarias han asumido la tarea de otorgar oportunidades de crecimiento profesional y fortalecer estrategias pedagógicas acordes con las necesidades del estudiantado y su contexto territorial. Como sostienen Gutiez Cuevas & Muñoz Garrido (2020), es esencial ofrecer una escuela que atienda la diversidad del estudiantado, reoriente los servicios y potencie el conocimiento experto.
Cabe destacar, además, que la corporación contribuye con la subvención de recursos en calidad de préstamo, lo que permite a sus docentes fortalecer su conocimiento sobre patologías o enfermedades poco frecuentes para ampliar la cobertura educativa en el aula hospitalaria.
Para gestionar la participación de la comunidad con las aulas hospitalarias, se debe considerar la relación entre los establecimientos educacionales de origen y las entidades hospitalarias. Este vínculo resalta el valor de la pedagogía hospitalaria, al promover actividades en favor del estudiantado-paciente y su recuperación.
De acuerdo con Arredondo Vallejos (2020), la coordinación con los colegios de origen es primordial, pues estos son responsables de la retroalimentación del proceso de aprendizaje de la persona estudiante-paciente. Asimismo, la comunicación entre organismos ministeriales locales y nacionales es fundamental, ya que estos capacitan y perfeccionan a los personales docentes hospitalarios. Tal como concluyen Peirats et al. (2017), la tecnología favorece la comunicación y coordinación entre centros educativos, familias y hospitales, reduciendo el aislamiento del estudiantado y ofreciendo nuevas formas de aprendizaje a través de plataformas y metodologías innovadoras.
En el proceso de hospitalización, las familias suelen centrarse en la enfermedad, dejando de lado el estado emocional del niño, niña o joven al ingresar. Es fundamental educar a las personas apoderadas en este sentido, pues se reconoce la importancia de acompañar a niños, niñas y jóvenes durante esta etapa. Como señala Calvo Álvarez (2017), la pedagogía hospitalaria no solo merece reconocimiento por su labor pedagógica, sino también por su enfoque en el bienestar emocional del estudiantado, así, consolida una educación integral.
El último objetivo de estudio fue describir la gestión de los procesos de enseñanza en las aulas hospitalarias. Este análisis permitió determinar que el trabajo desarrollado en estos espacios se distingue por su flexibilidad educativa, mediante el diseño de clases adaptadas y diversas, fundamentadas en la metodología de aprendizaje basado en proyectos. Dicha metodología se estructura a partir de una planificación mensual, lo que facilita la implementación de innovaciones curriculares reflejadas en experiencias pedagógicas que permiten al estudiantado trabajar de manera autónoma y colaborativa. Este enfoque busca trasladar el aprendizaje a situaciones reales y cotidianas, lo que subraya la necesidad de definir estrategias pedagógicas y recursos complementarios que favorezcan una educación más inclusiva e integradora (Aguilera, 2019).
En cuanto a la gestión docente, se establece que el profesorado debe asumir el rol de agente motivador, con la capacidad de orientar el desarrollo del proceso de enseñanza mediante metodologías adaptadas a las particularidades del aula hospitalaria. Estas funciones educativas son clave para las distintas modalidades de atención pedagógica, ya sea en el hogar, en el hospital o dentro del aula (sala de clases). Para ello, se garantiza la cobertura curricular, trabajando con los objetivos de aprendizaje establecidos en el currículo, con el fin de abordar la mayor cantidad posible de contenidos propuestos.
Finalmente, se reconoce que la regulación de la formulación y evaluación de proyectos educativos en las aulas hospitalarias sigue siendo insuficiente en muchas instituciones, lo que restringe la toma de decisiones y dificulta la asignación eficiente de recursos. Por ello, se recomienda fortalecer la participación en la regulación de estos proyectos, ya que constituyen un instrumento esencial para la gestión educativa en estos espacios (Arredondo Vallejos, 2020).
Este estudio refuerza la relevancia del derecho a la educación en contextos hospitalarios (MINEDUC, 2015) como un pilar fundamental para garantizar la continuidad educativa del estudiantado-paciente. Para expandir su cobertura, la pedagogía hospitalaria requiere un esfuerzo coordinado entre las autoridades educativas y sanitarias. Asimismo, la gestión de las aulas hospitalarias demanda una articulación efectiva con los colegios de origen, el Ministerio de Educación y las entidades provinciales, a fin de agilizar los procesos de matrícula, documentación y derivación de estudiantes.
En relación con los procesos de gestión y docencia, se identificó una deficiencia en la capacitación ministerial específica en pedagogía hospitalaria, lo que contrasta con la necesidad urgente de contar con profesionales altamente especializados para atender las particularidades educativas de estos estudiantes. Además, el modelo de financiamiento basado en la asistencia promedio representa un desafío para la sostenibilidad de estas aulas, limitando su capacidad de desarrollar proyectos educativos a largo plazo.
Por lo tanto, resulta fundamental continuar investigando y analizando el impacto de las estrategias de gestión y las prácticas pedagógicas innovadoras implementadas en las aulas hospitalarias, con el objetivo de garantizar una educación de calidad, inclusiva y acorde a las necesidades del estudiantado-paciente.
Las personas autoras declaran que han contribuido en los siguientes roles: N. R. G. contribuyó con la escritura del artículo; la gestión del proceso investigativo y el desarrollo de la investigación. R. M. M. contribuyó con la gestión del proceso investigativo; la obtención de fondos; recursos y apoyo tecnológico y el desarrollo de la investigación. O. P. G. contribuyó con la gestión del proceso investigativo; la obtención de fondos; recursos y apoyo tecnológico y el desarrollo de la investigación. M. V. F. contribuyó con la gestión del proceso investigativo; la obtención de fondos; recursos y apoyo tecnológico y el desarrollo de la investigación.
Este artículo tiene disponible material complementario:
https://doi.org/10.5281/zenodo.11253068
Se ha utilizado ChatGPT 4.0 (OpenAI, 2025) el 19 de marzo de 2025, para revisión ortográfica y de puntuación de algunos párrafos del documento.
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