Bibliotecas. Vol 42, N°2, julio - diciembre, 2024. EISSN: 1659-3286
URL: http://www.revistas.una.ac.cr/index.php/bibliotecas/index
DOI: https://doi.org/10.15359/rb.42-2.2
Licencia: Creative Commons (BY-NC-ND) 4.0 Internacional
Recibido:07 de agosto de 2023
Aceptado:03 de octubre de 2023
Publicado:17 de julio de 2024
El objetivo de este artículo es dar a conocer el proyecto de acción social EC-614 de la Universidad de Costa Rica “Árboles de la paz sobrevivientes a la bomba atómica de Hiroshima: Fase 1: establecimiento de las plántulas en Costa Rica”, así como el impacto que ha tenido especialmente en bibliotecas públicas y como aporte al cumplimiento del objetivo 16, “Paz, justicia e instituciones sólidas”, de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Por lo tanto, se realiza una contextualización sobre las bibliotecas como entidades promotoras de la paz y se describe el proyecto, su génesis y trascendencia. Asimismo, se exponen las conclusiones y aprendizajes que se han obtenido hasta el momento con el desarrollo de este proyecto colaborativo entre la Escuela de Biología y la Escuela de Bibliotecología y Ciencias de la Información de la Universidad de Costa Rica.
Paz, Justicia, Acción social, Naturaleza, Biblioteca
The objective of this article is to publicize the social action project EC-614 of the University of Costa Rica “Trees of peace surviving the Hiroshima atomic bomb: Phase 1: establishment of seedlings in Costa Rica”, as well as the impact it has had especially in public libraries and as a contribution to the fulfillment of objective 16, “Peace, justice and solid institutions”, of the United Nations 2030 Agenda. Therefore, a contextualization of libraries as peace-promoting entities is carried out and the project, its genesis and significance are described. Likewise, the conclusions and learning that have been obtained so far with the development of this collaborative project between the School of Biology and the School of Library and Information Sciences of the University of Costa Rica are presented.
Peace, Justice, Social outreach, Nature, Library
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas aborda de manera integral los desafíos sociales, económicos y ambientales que enfrenta el mundo actualmente; además, reconoce la interconexión de estos desafíos y promueve distintos enfoques para abarcarlos, lo que permite avanzar hacia un desarrollo sostenible en aspectos que engloban la vida de las personas a nivel integral. Esta agenda consta de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 169 metas y 232 indicadores, que tratan áreas como el hambre, la pobreza, la educación, la salud, energía limpia, conservación del medio ambiente, igualdad de género, y consumo y producción sostenible, entre otros.
Los objetivos pretenden transformar el planeta de forma significativa para el 2030. La agenda es relevante en el mundo porque presenta un marco global para trabajar los desafíos más apremiantes y promover el desarrollo sostenible en todas sus dimensiones. Implementar la agenda requiere de un esfuerzo mundial para garantizar un cumplimiento justo de las metas, que sea inclusivo y sostenible para toda la humanidad (Naciones Unidas, 2018; Naciones Unidas Costa Rica, 2023).
Para trabajar en torno a esta Agenda y sus objetivos, globalmente se han involucrado múltiples actores que generaron diversas iniciativas para laborar a favor de la promoción del desarrollo sostenible, desde Gobiernos hasta centros educativos en todos sus niveles, y en organizaciones públicas y privadas.
Para efectos de este trabajo, se tuvo como propósito promover el objetivo dieciséis, “Paz, justicia e instituciones sólidas”, el cual busca fomentar sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, y facilitar el acceso a la justicia para todas las personas mediante instituciones eficaces y responsables (Naciones Unidas, 2017).
El cumplimiento de este objetivo contribuye significativamente con la reducción de todas las formas de violencia al promover la seguridad personal de todos, además de facilitar un acceso igualitario a la justicia para fomentar los derechos constitucionales de los ciudadanos.
Como parte de los actores involucrados, las bibliotecas desempeñan un papel fundamental en la promoción de este objetivo al proporcionar, por ejemplo, acceso público a información gubernamental, de la sociedad civil y de otras instituciones, así como al brindar capacitación en las habilidades necesarias para comprender y utilizar esta información. Además, estas ofrecen espacios inclusivos y políticamente neutrales, donde las personas pueden reunirse y organizar actividades educativas. Otras instituciones que comparten estos ideales son las escuelas, los colegios, las universidades, los centros educativos en general y las municipalidades (International Federation of Library Associations and Institutions, 2019).
El objetivo dieciséis enfatiza en la reducción de la violencia en todas sus formas, tales como las tasas de homicidios y la trata de personas, la adopción de medidas para combatir la corrupción y la delincuencia organizada y promover la lucha contra el terrorismo (Naciones Unidas, 2018). Este busca garantizar el acceso igualitario a la justicia para todos, promoviendo sistemas judiciales transparentes, efectivos y responsables, lo que incluye el fortalecimiento de las instituciones legales y el acceso a servicios para grupos vulnerables de la sociedad, así como fomentar la construcción de instituciones inclusivas para todos los ciudadanos, impulsando la rendición de cuentas, la transparencia y la participación ciudadana en la toma de decisiones (Tornos et al., 2012).
El objetivo busca apoyar la protección de los derechos fundamentales, como la libertad de expresión y la libertad de asociación, con transparencia y responsabilidad en la gestión pública con la adopción de leyes y políticas que sean inclusivas y respeten los derechos humanos. Al igual que el acceso igualitario a la justicia para todos, con sistemas legales imparciales y eficientes para el empoderamiento de los grupos vulnerables para hacer valer sus derechos.
Otro aspecto importante es promover el acceso a la información pública y la participación significativa de la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones, lo que implica garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y el derecho a la participación en asuntos públicos. En la implementación del objetivo dieciséis, es esencial lograr sociedades justas e inclusivas con instituciones sólidas, responsables y que sean más equitativas y sostenibles (Naciones Unidas, 2017).
Para garantizar la consecución del objetivo dieciséis, “Paz, justicia e instituciones sólidas”, es fundamental abordar dos aspectos centrales: educación inclusiva y justicia accesible. En primer lugar, facilitar el acceso inclusivo y equitativo a la educación para toda la población es esencial, pues una población educada es consciente de sus derechos y responsabilidades, lo que le permite hacer valer sus derechos. Por el contrario, las poblaciones empobrecidas y analfabetas son más vulnerables a la manipulación por parte de gobiernos corruptos y autoritarios (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 2017).
En segundo lugar, se debe garantizar el acceso a la justicia de manera oportuna y asequible. Un sistema legal justo y equitativo sería ineficaz si el costo de buscar justicia es prohibitivo y si los procesos son excesivamente largos. Tal escenario fomentaría la corrupción, pues no habría garantía de que la justicia sea pronta y cumplida.
Así, al priorizar la educación inclusiva y la justicia accesible, las sociedades pueden empoderar a los individuos, promover la igualdad y protegerse contra la corrupción y el abuso de poder.
Dado que las sociedades alrededor del mundo están experimentando conflictos, luchas y problemas sociales, se vuelve fundamental trabajar por la paz y la equidad; por lo tanto, este trabajo describe las acciones desarrolladas por el proyecto EC-614 de la Universidad de Costa Rica “Árboles de la paz sobrevivientes a la bomba atómica de Hiroshima: Fase 1: establecimiento de las plántulas en Costa Rica”.
Este proyecto tiene como objetivo “Generar plántulas saludables y adaptadas a las condiciones ambientales del país de tres especies de árboles descendientes de los que sobrevivieron al bombardeo atómico de Hiroshima y plantarlos en sitios de acceso público en la UCR y parques urbanos a fin de promover la paz” (Ávalos et al., 2022, p.8); a continuación, se presenta información sobre este y el impacto que ha tenido durante su desarrollo, y se aborda especialmente su incidencia desde las bibliotecas públicas.
La biblioteca pública desempeña un papel fundamental como un espacio de aprendizaje, donde las personas pueden participar en actividades intelectuales, recibir formación y disfrutar de momentos de entretenimiento y ocio. Visitar la biblioteca es adentrarse en un lugar de puertas abiertas, donde se puede acceder a conocimientos que enriquecen la calidad de vida de las personas. Estas son representantes activas de la comunidad, e impulsan la educación, la cultura de paz y el bienestar personal (Lor y Pabón, 2018).
Estos espacios brindan acceso gratuito a una amplia gama de recursos educativos, como libros, revistas, materiales multimedia y acceso a internet, ofrecen programas y actividades que fomentan el aprendizaje informal y la alfabetización, y promueven también la igualdad de acceso a la información y al conocimiento (Comité Permanente de la Sección de Bibliotecas Escolares de IFLA, 2015). Además, brindan recursos gratuitos y servicios para todas las personas, independientemente de su origen socioeconómico, contribuyendo a reducir las desigualdades en el acceso a la información y la cultura.
Las bibliotecas públicas son espacios inclusivos que promueven la diversidad, la tolerancia y el diálogo con programas y actividades que fomentan la comprensión intercultural, la ciudadanía activa y la promoción de los derechos humanos. Igualmente, colaboran con otros actores, como instituciones educativas en todos sus niveles, organizaciones comunitarias y gobiernos locales para fortalecer su impacto y ampliar su alcance; estas alianzas permiten maximizar los recursos y promover el desarrollo sostenible de manera conjunta. De esta forma, contribuyen a proporcionar acceso a la educación, reducir las desigualdades, promover la paz y la justicia, y establecer alianzas para el logro de los objetivos de desarrollo sostenible.
La Universidad de Costa Rica es una institución de educación superior dedicada a la enseñanza, la investigación, la acción social, el estudio, la meditación, la creación artística y la difusión del conocimiento (Consejo Universitario, 1974). Uno de sus pilares es la acción social, la cual es una actividad sustantiva cuyo objetivo es poner la capacidad académica de la universidad al servicio de las comunidades que integran el país, mediante el diseño y desarrollo de proyectos que llevan capacitaciones, talleres, espectáculos culturales, cursos y programas dirigidos a personas de todas las edades.
De acuerdo con la Vicerrectoría de Acción Social (2023), a julio de 2023, se encontraban 726 proyectos vigentes con cobertura en todas las provincias del país y propuestos desde numerosas unidades académicas. Uno de estos es el proyecto EC-614 “Árboles de la paz sobrevivientes a la bomba atómica de Hiroshima, fase 1: establecimiento de las plántulas en Costa Rica” de la Escuela de Biología, que busca generar plántulas saludables de tres especies de árboles descendientes de los que sobrevivieron al bombardeo atómico de Hiroshima.
Asimismo, el proyecto tiene como propósito educar acerca de la paz y crear conciencia sobre la importancia de evitar la violencia. Por lo tanto, se han llevado talleres a las aulas universitarias, las comunidades, los centros educativos y las bibliotecas con el objetivo de informar acerca del crecimiento de las plántulas y, del mismo modo, difundir su mensaje de paz.
El 6 de agosto de 1945, Hiroshima (Japón) se convirtió en la primera ciudad en ser destruida por un bombardeo atómico, marcando el trágico inicio del fin de la Segunda Guerra Mundial. Este episodio ha sido uno de los más crueles y violentos en la historia de la humanidad. Tan solo tres días después, la ciudad de Nagasaki también sufrió un bombardeo atómico. Se estima que cerca de 250 000 personas murieron directamente a causa de estos bombardeos, y muchas más personas padecieron una muerte lenta y dolorosa debido a que estuvieron expuestas a la radiación.
Desde aquel momento hasta la actualidad, la ha vivido bajo la sombra de la bomba atómica y se enfrenta al riesgo de una autodestrucción total. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, ahora existen 14 465 armas nucleares en el mundo y se concentran en nueve países: Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. Esta realidad representa una constante amenaza para la paz y la seguridad global.
La guerra per se es imposible de justificar. Como humanidad, debemos aprender de estas dolorosas lecciones para evitar que se repitan los errores del pasado y construir una cultura de paz. Por esa razón, la Fundación Legado Verde de Hiroshima (Green Legacy Hiroshima, GLH) 1 se estableció en 2011 con el propósito de propagar las semillas de los árboles que sobrevivieron al bombardeo atómico para que sirvan como un símbolo de paz y como ejemplo de recuperación y regeneración. Actualmente, GLH incluye 38 países y 124 instituciones colaboradoras en el mundo. Costa Rica se convirtió en el socio número 124 (país número 38) en noviembre de 2021.
El contacto inicial de Costa Rica con la Fundación tuvo lugar en noviembre del 2020 durante la pandemia del virus SARS-CoV-2, cuando Costa Rica experimentaba las peores consecuencias de esta enfermedad y estaba con la necesidad de una fuente de esperanza. Fue la presidenta de la Fundación, Nassrine Azimi, quien rápidamente aprobó la aplicación y donó semillas de los árboles Ginkgo biloba y Diospyros kaki en abril del 2021. Esta institución se encarga de dispersar las semillas de estos árboles por todo el mundo, con especial énfasis en regiones que han sufrido desastres naturales, violencia, conflictos armados o que viven bajo la amenaza de las armas de destrucción masiva.
Los árboles se conocen como Hibaku-jumoku, y se consideran sagrados en Japón. Su capacidad de sobrevivir a la devastadora destrucción nuclear brindó esperanza a las ciudades japonesas que fueron arrasadas por el bombardeo atómico. Ahora, a través de estas semillas, la Fundación busca promover la resiliencia y la renovación en diferentes partes del mundo, transmitiendo un mensaje de esperanza y reconciliación. Su labor destaca la importancia de preservar la memoria histórica de los bombardeos nucleares y sus catastróficas consecuencias, así como enfatizar el valor simbólico de la naturaleza en la superación de conflictos. Además, su trabajo es un recordatorio constante de la necesidad de promover la paz y prevenir conflictos para evitar la repetición de tragedias similares en el futuro.
La humanidad está deseosa de fuentes de inspiración que estimulen la regeneración, recuperación y restauración de la paz, sea esta la que viene inmediatamente después de un conflicto bélico, un desastre natural, o bien después de condiciones políticas asociadas a la corrupción y la concentración de poder. Como los árboles que sobrevivieron al bombardeo atómico, las semillas contienen la esperanza de regeneración, de un mañana mejor y de una sociedad de paz. Los árboles simbolizan la capacidad de regeneración y restauración de la naturaleza, y demuestran que la humanidad, como la naturaleza misma, también es capaz de recuperarse de sus traumas y errores.
En una época en la que se requiere una acción decisiva y lúcida para responder a los mayores desafíos que enfrenta el mundo, como el cambio climático, el mensaje de la Fundación no podría ser más urgente y relevante, pues es crítico enseñar a las futuras generaciones, y a la sociedad en general, que la ciencia debe servir a la humanidad para fines pacíficos y no estar al servicio de la dominación o la concentración de poder. Las bibliotecas públicas sirven como una plataforma ideal para propagar este mensaje.
Tal como se comentó anteriormente, el proyecto EC-614 “Árboles de la paz sobrevivientes a la bomba atómica de Hiroshima, fase 1: establecimiento de las plántulas en Costa Rica” es propuesto desde la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica y que contribuye al eje de acción social, su objetivo general es:
Generar plántulas saludables y adaptadas a las condiciones ambientales del país de tres especies de árboles descendientes de los que sobrevivieron al bombardeo atómico de Hiroshima y plantarlos en sitios de acceso público en la UCR y parques urbanos a fin de promover la paz (Ávalos et al., 2022, p.8).
El proyecto se enfoca en propagar dos especies: Ginkgo biloba y Cinnamomum camphora (árbol de alcanfor). Ginkgo tiene una historia fascinante, ya que no solo sobrevivió al bombardeo atómico, sino que también ha superado varios eventos de cambio climático en el pasado geológico.
Figura 1
Árbol de Ginkgo biloba que es parte de las plántulas del proyecto “Árboles de la paz de Hiroshima”

Fuente:Elaboración propia, 2022.
Ginkgo biloba (figura 1) es una gimnosperma, esto significa que es una planta sin flores y con semillas desnudas. De hecho, se clasifica en su propio filo llamado Ginkgophyta. La historia evolutiva de este grupo se remonta a más de 251 millones de años, cuando especies similares a la actual evolucionaron a finales del período Pérmico. Durante el Jurásico, hace unos 251 millones de años, Ginkgo se diversificó en todo el mundo, aprovechando un período cálido. Sin embargo, el número de especies disminuyó a mediados del Cretácico, hace unos 145 millones de años, cuando las condiciones se volvieron más frías.
Durante este tiempo, Ginkgo coexistió con los dinosaurios, y es probable que estos hayan dispersado sus semillas. Aunque alguna vez fue abundante en todo el mundo, en la actualidad, sobrevive una única especie: G. biloba. La distribución natural de Ginkgo está restringida, principalmente, a algunas poblaciones relictuales en China. Aunque estuvo al borde de la extinción, gracias a la intervención humana se ha propagado en otras regiones templadas de Asia, como Corea del Sur y Japón, así como en otras partes del mundo. Como parte de las investigaciones botánicas de comerciantes europeos del siglo XVII, Ginkgo fue llevado a Europa. Un árbol de Ginkgo es uno de los “viejos leones” del Jardín Botánico de Kew en Inglaterra, donde se plantó en 1762.
En países como China y Japón, Ginkgo ha adquirido una gran importancia cultural y religiosa y se considera un árbol sagrado para el budismo. Ginkgo también tiene una importancia especial en la herbolaria china, ya que sus semillas se consumen como alimento y se extraen compuestos activos de sus hojas (glicósidos de flavonol y ginkgólidos), los cuales tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias y son responsables de los posibles efectos sobre la función cognitiva y la memoria.
Un árbol de Ginkgo puede vivir más de 1000 años, y es sumamente resistente a la contaminación. Por lo tanto, es plantado en zonas urbanas (además de su gran belleza debido a la forma particular de sus hojas, figura 2).
Figura 2
Árboles de Ginkgo en un paseo para peatones en Seúl, Corea del Sur

Fuente:Castro, 2022
Ginkgo es, entonces, un árbol emblemático que facilitaría mejorar la apreciación y comprensión de la importancia y el significado de la biodiversidad para mantener la calidad de la vida humana. Aunque Costa Rica es uno de los lugares más diversos del mundo y ha alcanzado metas únicas en la conservación y manejo de la biodiversidad (p. ej., ha revertido la deforestación y ha designado más de una cuarta parte de su territorio continental como áreas protegidas), la diversidad no tendría valor si el público no encuentra beneficios prácticos en ella o si se considera la naturaleza únicamente como un obstáculo para el desarrollo económico. Es crucial, por lo tanto, reconocer la importancia invaluable de los servicios ambientales, como el aire y el agua limpios, y garantizar la integridad de las áreas protegidas al tiempo que se gestiona el turismo de manera sostenible.
Por esto, es crucial difundir el mensaje de los árboles de la paz de Hiroshima. Ellos muestran el poderoso simbolismo de la capacidad de la naturaleza para restaurarse, del valor inmanente de la biodiversidad y de nuestra profunda conexión y dependencia con el mundo natural. Árboles como Ginkgo, que pueden vivir mil años, ofrecen un sentido impactante de la relatividad del tiempo y de la duración limitada de una vida humana, de ahí que tengan un poderoso simbolismo de transmitir un legado positivo hacia el futuro. Entrar en contacto con un descendiente de un árbol que sobrevivió al bombardeo atómico tiene un significado profundo: renacimiento, restauración y esperanza para la construcción de una sociedad de paz.
Por lo tanto, el proyecto EC-614 se ha promovido para dar a conocer los esfuerzos por propagar esta especie en el país, pero, además, para difundir un mensaje de conciencia sobre la paz. Se han aprovechado espacios educativos y de inclusión social como la universidad, escuelas y bibliotecas públicas para exponer sus objetivos y logros, también para expandir el mensaje que se desea comunicar. El proyecto, igualmente, tiene presencia en el sitio web de la Universidad de Costa Rica 2, en el sitio web de Green Legacy Hiroshima3 y se utilizan las redes sociales4 para dar a conocer su impacto
La biblioteca es un espacio de aprendizaje, de difusión del conocimiento y la cultura, de inclusión y que genera espacios para reducir las desigualdades y promover la paz y la justicia. Por esta razón, las bibliotecas públicas constantemente están en una búsqueda de alianzas estratégicas para ofrecer servicios diversificados y acordes con las necesidades de su comunidad usuaria. Tal como lo comenta Carrascosa (2015), para las bibliotecas es importante buscar aliados externos “que serán piezas clave para poder conocer bien a la comunidad y detectar necesidades, inquietudes, problemas para, desde la biblioteca, ofrecer respuestas a estas demandas y necesidades” (p. 14).
En este contexto, se estableció un vínculo entre el proyecto EC-614 y el proyecto ED-3573 de la Escuela de Bibliotecología y Ciencias de la Información “La Bibliotecología y sus aportes a la transformación de la sociedad: Una voz desde la Agenda 2030 de Naciones Unidas”, el cual permitió generar esfuerzos para impactar desde la biblioteca pública.
En el marco de esta colaboración, se desarrolló el taller “Árboles sobrevivientes a la bomba atómica de Hiroshima: un símbolo de paz”, el cual estuvo dirigido a la población adulta mayor de la Biblioteca Pública de Moravia (ver figura 3).
Figura 3
Desarrollo de taller en Biblioteca Pública de Moravia

Fuente:Elaboración propia, 2022.
Este taller permitió dar a conocer el proyecto EC-614 y el proyecto ED-3573, además, favoreció que se desarrollara un espacio de encuentro entre personas adultas mayores de la comunidad, en el cual fue posible dialogar en torno al impacto del bombardeo atómico en Hiroshima. Asimismo, las personas participantes pudieron observar plántulas de Ginkgo biloba con ayuda de un microscopio (ver figura 4) y reflexionar en torno a una cultura de paz.
Figura 4
Adulta mayor participando de taller en Biblioteca Pública de Moravia

Fuente:Elaboración propia, 2022.
En esta ocasión, la biblioteca actuó en asociación con la universidad pública, lo cual resalta la importancia de las alianzas para el beneficio de la comunidad. Este tipo de actividades permite compartir nuevos conocimientos, reforzar la idea de que la biblioteca es un espacio democrático, que promueve una cultura de paz y que mantiene a su comunidad informada en torno a temas relevantes, no solo a través de sus libros y recursos. A su vez, es un espacio que fomenta la creación de conciencia y criticidad en torno a los valores que se promueven en la sociedad, en este caso, la cultura de paz.
El taller “Árboles sobrevivientes a la bomba atómica de Hiroshima: un símbolo de paz” también ha sido replicado en la Escuela de Bibliotecología y Ciencias de la Información de la Universidad de Costa Rica (dirigido a personas estudiantes) y también en la Biblioteca Municipal María Luisa Porras Monge (dirigido a mujeres emprendedoras y amas de casa), donde también se han obtenido experiencias enriquecedoras y se ha buscado cumplir con los objetivos del proyecto EC- 614.
Realizar actividades en la biblioteca pública para la comunidad es importante por varias razones. Este es un espacio donde las personas pueden acceder a una amplia gama de recursos como libros, revistas, periódicos, materiales audiovisuales y digitales. Con la organización de actividades, se fomenta el uso y aprovechamiento de estos recursos, permitiendo que la comunidad acceda a información actualizada y conocimientos diversos. También se estimula y se promociona el interés por la lectura y se contribuye al desarrollo de habilidades de alfabetización en personas de todas las edades. Los programas de lectura, tales como los clubes de lectura y los cuentacuentos, promueven el amor por los libros y la mejora de las destrezas de lectoescritura.
La biblioteca pública es un entorno propicio para el aprendizaje continuo y el crecimiento personal porque se organizan, constantemente, talleres de manualidades, clubes de lectura, presentaciones musicales, talleres de baile, exposiciones de arte, charlas y conferencias sobre diversos temas, lo que brinda la oportunidad de adquirir nuevos conocimientos y ampliar las perspectivas para fortalecer la creatividad, el desarrollo personal y la autoexpresión. La biblioteca pública es un punto de encuentro, ya que, al participar de las actividades que en esta se realizan, las personas tienen oportunidad de conocerse, establecer lazos sociales y fortalecer el sentido de pertenencia, lo cual contribuye a la cohesión social y al enriquecimiento de la vida comunitaria.
En el caso de las actividades derivadas del proyecto EC-614, estas han permitido contribuir a la generación de los espacios abiertos donde las personas pueden participar de forma voluntaria, informarse, aprender sobre tópicos diversos y conversar en torno a una temática polémica como la Segunda Guerra Mundial, pero, al mismo tiempo, incentivando una actitud crítica y consciente en torno a los aprendizajes que este acontecimiento ha dejado para promover la paz y la sana convivencia.
Una de las poblaciones más beneficiadas con estos encuentros es la de los adultos mayores que necesitan lugares para reunirse, para compartir, para sentirse acompañados, donde se les escuche y se les apoye. La biblioteca pública puede servir, también, como un recurso para acceder a oportunidades educativas y de empleo, para grupos poblacionales que requieren asesoramiento educativo o sesiones de tutorías.
En las bibliotecas públicas, se les brindan las herramientas para mejorar sus perspectivas educativas y laborales. Estas instituciones poseen la gran característica de ser democráticas, por medio de la diversidad, la inclusión y el fomento del respeto mutuo para todos los usuarios; por lo tanto, las actividades en la biblioteca pública son fundamentales, ya que, a través de la integración comunitaria y los valores, se convierte en un centro dinámico que enriquece la vida de la comunidad y contribuye al desarrollo personal y colectivo.
De esta manera, las bibliotecas públicas ofrecen una plataforma compatible para difundir el mensaje del proyecto “Árboles de la paz de Hiroshima”, debido a su efecto multiplicador y su considerable accesibilidad. Asimismo, las bibliotecas proporcionan acceso a un público variado, sin distinción de edad, escolaridad o afinidades políticas, creando un ambiente de enseñanza-aprendizaje seguro, abierto e inclusivo.