Revista Latinoamericana de Derechos Humanos
Volumen 29 (2), II Semestre 2018, EISSN: 2215-4221
Doi: http://dx.doi.org/10.15359/rldh.29-2.10

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Yo no me quiero morir


Ana Castro1


Yo vi morir una casa,

y otra casa y otra casa,

y allí estaba mi casa.

Yo vi morir autos, calles, barrios, luces.

Vi morir la panadería, el kiosco y la escuela.

Yo vi morir en el fuego los muebles, los colchones y la ropa.

Vi morir mi perro que flotó durante días en el comedor.

Yo vi morir dibujos, documentos, títulos, cuadros, libros.

Yo vi morir los juguetes de mis hermanos, las paredes dibujadas por ellos, vi morir cumpleaños.

Yo vi morir la espera, los recuerdos y las únicas fotos de mi infancia.

Yo vi morir la noche en los sonidos de las balas y los helicópteros.

Vi morir la esperanza en los que vivieron meses sobre los techos.

Yo vi morir cubiertos, manteles, lavarropas, televisores, radios, heladeras, cocinas, espejos, sillas, mesas, sillones, almohadas, útiles, mochilas;

en cada pila de basura que habitaron las calles.

Yo vi morir el pasado, la infancia de los pibes, las muertes no anunciadas.

Vi morir nombres y apellidos, árboles y flores.

Vi morir filas de gente buscando gente, de colchones apilados, de paquetes de velas y linternas.

La luz de esos días sobrevive en imágenes.

La luz de una foto ilumina la memoria y vibra.

Las muertes serán siempre eso; oscuridad y luz

¿Y yo?:

Yo no me quiero morir.


1 Ana Castro tiene 43 años, vive en Santa Fe, República Argentina, es licenciada y docente en Artes Visuales. Su casa familiar se inundó completamente en abril del año 2003 cuando el río Salado penetró en la ciudad, dejó más de 158 muertos. Este poema forma parte del Proyecto de Arte y Memoria: "Ojos en el agua". Fue escrito como consecuencia de la inundación más grande en la historia del Litoral argentino.


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