e-ISSN: 2215-4078
Vol. 13 (1), enero – junio, 2025
https://doi.org/10.15359/rnh.13-1.21212
Recibido: 12/05/2025 / Revisado: 09/06/2025 / Aceptado: 13/06/2025
Licencia: CC BY NC SA 4.0
![]() |
Morito y la cueva de los valores Morito and the cave of values Morito e a caverna de valores |
Keyvin Chacón Alfaro
Universidad Nacional, Costa Rica
Heredia, Costa Rica
keyvin.chacon.alfaro@est.una.ac.cr
https://orcid.org/0009-0006-1916-033X
Morito era un muñeco morado oscuro, hecho de trapo y con los ojos de botón. Vivía en una casa abandonada, ya que sus dueños se olvidaron de él.
Una noche, el viento soplaba con furia, tanto que Morito salió para cerrar la ventana.
—¡Ay, ay, ay!— gritó, mientras giraba por el aire.
Al amanecer, Morito sentía mucho calor y vio una luz brillante. Observó a su alrededor. Estaba en un lugar muy extraño.
—¿Dónde estaré?— pensó.
Vio mucho verde y edificios gigantes café. ¡Eran árboles enormes! Sus copas estaban llenas de hojas de todos los colores: amarillas, rosadas, rojas, moradas.
De repente, sonó un ruido entre los arbustos. Se movía lento, con un caparazón brillante. Era Tula, la tortuga.
—Hola, ¿vamos juntos?— preguntó Tula.
—¡Claro!— Pero creo que camino más rápido que tú.
—No importa —respondió Tula. Lo importante es no parar. Sonrió viendo a su nuevo amigo.
Tiempo después, observaron una sombra moviéndose rápido de un lado a otro. Era Zuri, una abejita dorada.
—¡Hola!— Los saludó amablemente.
—Vienen en un momento oportuno. Estoy reconstruyendo mi colmena, con los vientos de anoche se cayó todo. ¿Me ayudan?
Morito y Tula trabajaron con ella.
—Hacer equipo es muy divertido— dijo Morito.
Por la tarde, se escuchó una voz gruesa y apareció una sombra de un árbol.
—Me llamo Olmo, pueden venir a descansar aquí—. Y les trajo un fruto para que comieran.
En ese momento, pasó una nube sobre el sol y se oscureció el día. Morito se asustó. Recordó la noche cuando fue abandonado. Morito pidió disculpas por no ser valiente.
Al instante Olmo se acercó, lo vio a los ojos y dijo con una sonrisa:
—Tener valentía no significa no tener miedo—.
—¿No?— preguntó Morito.
—No— repitió Olmo. —Ser valiente es seguir adelante, a pesar del miedo que podamos sentir, es sobrepasar todos los obstáculos que se presenten en la vida.
Pasaron la noche, los tres juntos descansando. A la mañana siguiente, siguieron caminando y apareció Misi, una gatita blanca con un gran sobrero. Al notar que iban sin rumbo, les propuso ir a la Cueva de los Valores, lo cual les pareció a todos una buena idea y dijeron que sí.
Llegaron a la cueva. Era oscura, pero hermosa. Adentro había unos espejos mágicos. Morito se quedó viendo su reflejo un buen rato, diciendo que ese era él, con una sonrisa.
—Ser tú es lo más bonito del mundo— dijo Misi. —Mira atrás—.
Se volteó Morito y vio a los amigos que había hecho hasta ese momento y comprendió que, para tener amigos cercanos, no hay que cambiar nada de uno mismo, que todos somos diferentes y únicos, eso es lo que nos hace especiales.
De pronto, ¡una roca cayó en dirección a Tula! Morito reaccionó rápido. Planeó que Misi la empujara, mientras Zuri y Olmo hacían una cama de hojas. Finalmente, Misi cayó sobre lo que habían preparado.
—¡Salvaron mi vida!— gritó feliz Tula.
Esa noche se reunieron todos frente al fuego, viendo las estrellas y la luna. Morito se puso de pie, volvió a ver a sus nuevos amigos y con una voz suave y agradecida, dijo:
—¡Gracias por todo! —.
Hace algún tiempo pasaba todo el día solo esperando a mi familia que me dejó atrás con miedo, sin poder hablar con nadie.
Gracias a ustedes, aprendí el valor de tener seres cercanos en mi vida, que ser familia no significa compartir sangre, ni parecernos, que está bien ser diferente.
Desde ese día, Morito se quedó en el bosque con la compañía de su nueva familia. Ayudando a toda clase de muñecos, animales u objetos que se sintieran perdidos como él lo estuvo. Y cada vez que alguien lo necesitaba, su corazón brillaba un poco más.
La moraleja de este cuento es que la valentía, la amistad y ser uno mismo es lo más importante. Morito aprendió que ser valiente es seguir adelante, a pesar del miedo, que la verdadera familia se elige con el corazón y que el trabajo en equipo y la empatía ayudan a superar desafíos.
Centro de Estudios Generales
Universidad Nacional, Campus Omar Dengo
Apartado postal: 86-3000. Heredia, Costa Rica
Teléfono: (506) 2277-3953
Correo electrónico: revista.nuevo.humanismo@una.cr
Equipo Editorial