REPERTORIO AMERICANO

ISSN-0252-8479

Segunda Nueva Época, N.° 26, Enero-diciembre 2016

Páginas de la 251 a la 255 del documento impreso

URL: http://www.revistas.una.ac.cr/index.php/repertorio/index

Doi: 10.15359/ra.1-26.14



Un acercamiento al Repertorio Americano (1919-2019

Julián González Zuñiga

IDELA

Universidad Nacional



Resumen

La revista Repertoria Americano es una reconocida publicación hispanoamericana, editada en Costa Rica de 1919 a 1958, por el escritor, periodista y erudito Joaquín García Monge. Esta empresa cultural tuvo una gran influencia en intelectuales de diferentes países.

Palabras claves: mediación cultural, cultura erudita, identidad

Abstract

Repertorio Americano is a well-known Spanish American journal published in Costa Rica from 1919 to 1958 by Joaquín García Monge-writer, journalist, and scholar-. This cultural enterprise was a great influence for intellectuals from different countries.

Key words: cultural mediation, scholar culture, identity


La revista Repertorio Americano ve la luz el 1° de setiembre de 1919, hace casi cien años, como concretización de una idea acariciada y reafirmada por su editor, Joaquín García Monge, desde años antes.

Su vida se prolonga por casi 40 años, hasta 1958, al cesar su publicación en mayo cuando la salud no le permite a su editor continuar con esta gran tarea. Meses después (31 de octubre) muere don Joaquín, declarado entonces Benemérito de la Patria.

Durante sus cuatro décadas, esta publicación costaricense que alcanzó las 1185 ediciones fue un puente cultural y un baluarte del pensameinto libre, donde abundaron las más diversas opiniones, informaciones y discusiones sobre temas de la actualidad que se vivía entre los años veintes y cincuentas.

Puede decirse que la revista nace como una empresa educativa, y como tal, se convierte en instrumento de mediación cultural al servicio del humanismo, de la juventud y de un vasto público lector. Como empresa, se trató de una instancia cultural independiente, desligada del oficialismo y apuntada a las causas más nobles: la libertad y la justicia. Este alejamiento de la oficialidad lo pagó su editor con la falta de reconocimietno de ciertos sectores y con la invisibilización de su labor. Trabajó en silencio, en su estudio de la Avenida Segunda de San José, desde donde caminaba hasta la Oficina de Correos para depositar los envíos al exterior. Dicen que así era de humilde, con la humildad de los sabios y eruditos.

En su tarea de mediador cultural, don Joaquín fijó las pautas que caracterizarían el tipo de mediación de la Revista, ejercida desde sus hoy vetustas páginas por intelectuales, escritores/as, artistas, educadores/as, ensayistas y científicos/as, legitimadores todos de un programa o proyecto cultural de la Revista y el público receptor. En este afán, García Monge fue, a la vez, filtro y vehículo de esta relación tan cercana entre el sector intelectual – los letrados – y la heterogénea masa de lectores. Este papel de mediador ilustrado lo identifica como legitimador del gusto, de las ideas, de las tendencias e ideologías, de cierta visión del mundo y como testigo activo de los conflictos y cambios sociales de una época fuertemente golpeada por dos guerras mundiales, la guerra civil española y la revolución bolchevique.

Como mediador respetado, García Monge acercó a diversos grupos sociales en torno a la Revista, interesados en el conocimiento de la realidad, a la vez que plantó su voz en disonancia con el oficialismo, el fascismo, el autoritarismo y el avance imperialista en América Latina.

Su ejercicio de la exclusión también es notorio, como lo han señalado estudiosos de su obra editorial, pero ello no es obstáculo para el reconomeinto a su invaluable laboral cultural, educativa, formativa e informativa dentro de amplios canales de circulación. De allí su lugar privilegiado en el panorama de la cultura hispanoamericana de la primera mitad del siglo XX, pese al desconocimiento de su imborrable e imponente obra por parte de muchos.

Las más de 18 000 páginas y los cincuenta tomos del “Repertorio” constituyen hoy un patrimonio y son el centro de interés de estudiantes y de investigadores dispuestos a hurgar en sus añejos folios y adentrase en un mundo maravilloso por su contenido y curioso por su estructura formal. Como tal, el “Repertorio” oscila entre un periódico cultural – su formato y estilo así lo sugieren – y una revista miscelánea, con marcadas diferencias respecto a las revistas académicas y culturales de nuestra época.

Este aspecto también se relaciona con el perfil atribuido a García Monge: mezcla de periodista y escritor matizada con sus facetas de educador, bibliófilo, erudito, intelectual y hombre público de enérgica y contestataria opinión. A la construcción de esta imagen multifacética se le agregaría una más: la de editor, la cual va más allá del Repertorio Americano con la producción de las colecciones Ariel, El Convivio, Biblioteca de Autores Centroamericanos, Biblioteca del Repertorio Americano, Convivio de los Niños y La Edad de Oro, dirigidas a la niñez y la juventud, en quienes habría que sembrar la semilla de la educación, el ejemplo de grandes hombres y mujeres, el conocimiento de la literatura universal y el amor por la lectura. Las ediciones de García Monge lo reafirman como un sólido mediador cultural, un sembrador de ideales, un hombre al servicio de la cultura en Latinoamérica y más allá de sus fronteras geográficas e imaginarias.

La mediación cultural en la que se inscribe la tarea de García Monge se comprende mejor si se le visualiza como un puente que une, que acerca y que mediatiza voces diversas y dispersas. En este sentido, su medio de comunicación por excelencia –la revista– traspasa fronteras, une pueblos y confiere a la hispanoamericanidad el sentido de un territorio unido, homogéneo en su misma diversidad, solidario en su propia problemática y panamericano en su identidad. Aquí uso los calificativos hispanoamericano y panamericano, propios de la época, cuando el término latinoamericano aún no era de uso común.

La revista Repertorio Americano muestra un camino de doble vía; de allí salen muchas voces y otras tantas son acogidas. Más que heterogeneidad, eclecticismo y polifonía, el “Repertorio” profesó una especie de ecumenismo al amalgamar diversos pensamientos y creencias en torno de una idea común: la educación. García Monge fue educar de profesión y de vocación; pertenece a una generación de jóvenes herederos de la reforma educativa de 1889 y, como tal, cree firmemente en la educación en valores y en la instrucción pública como elementos esenciales para la transformación social a favor de los menos favorecidos, misión que el Estado asumiría según los visionarios reformadores. Las colecciones para niños y jóvenes impulsadas por García Monge serían parte de esta visión futurista para la formación temprana de los hombres y mujeres del mañana. La creación de la Escuela Normal de Costa Rica, en 1915, de la que García Monge llega a ser director, responde concretamente a ese afán educativo de los gobiernos posteriores a la reforma.

Pero además, don Joaquín se ocupa y se preocupa de la educación de la juventud y de los trabajadores al editar series de obras para su deleite y formación.

Sin embargo, la producción del Repertorio Americano representa una mayor dimensión de su acción educativa al ser un espacio donde logra la convergencia de hombres y mujeres quienes, con su pluma, llenan las páginas de esta legendaria revista creando así una eficaz comunicación entre amplios y diversos grupos: desde intelectuales y artistas hasta profesionales, estudiantes, trabajadores y gente del pueblo. A la vez, se crea una red de contactos gracias a la distribución externa de la revista.

La multiplicidad de voces que asisten a la convocatoria de don Joaquín son parte del entramado de la red comunicativa de la Revista entendida como empresa educativa donde la mediación cultural deja de ser una utopía y deviene una realidad. Entre tanto, García Monge ejerce su oficio de mediador principal al ser él mismo la autoridad que refrenda los textos por publicar comprometido en una minuciosa tarea de editor: lee, revisa, selecciona, corrige, organiza, recorta y, en útlima instancia, aprueba. Con su trabajo, legitima las ideas explícitas o implícitas en sus páginas, independientemente de la voz autorial. Esta tesis adquiere mayor validez cuando de política se trata, pues son bien conocidas su oposición al fascismo y al imperialismo en boga, así como la franqueza con que se enfrentó a gobiernos nacionales, a partidarismos y a ciegos fanatismos.

Aunque abierto al diáglogo y al debate de ideas, García Monge participó relativamente poco como escritor en el Repertorio Americano. Escasos son los artículos y ensayos suyos en la revista; en cambio prevalecen textos menores: notas, gacetillas, epístolas y breves comentarios. No colmó las páginas con su tinta, pero las dejó abiertas para los demás, para sus insignes colaboradores, colegas y amigos de todas partes. En su labor de selección habría dejado por fuera textos discordantes con su ideario, a fin de mantener la coherencia entre pensamiento y acción.

Otra aspecto que no se puede obviar al momento de analizar la mediación cultural de la Revista, es su constante presencia en el ámbito latinoamericano, lo cual le confiere una larga tradición continental que otras publicaciones no alcanzaron. Su fuerte permanencia adquiere matices especiales por darse en un periodo de importantes acontecimientos políticos y sociales en el mundo, así como de cambios en las artes y las letras.

Sería interesante, en otra apoximación al texto, reconocer, estudiar y evaluar los procesos de significación cultural en el contexto en que la Revista se publicó, para así dar mayor luz sobre su importancia como ente al servicio de una causa. De ser así, podría descubrirse o corroborarse si la Revista generó nuevas formas de subjetividad colectiva a partir de su propio discurso, así como impacto en la calidad de la educación en el país.

La vigencia del Repertorio se asocia a la de otras publicaciones continentales como Amauta (de José C. Mariátegui, Perú), Sur (de Victoria Ocampo, Argentina) y Revista de Antropofagia (Brasil). El auge de estas revistas ha respondido, muchas veces, al esfuerzo de una sola persona quien asume el reto de una dificil tarea: la mediación cultural, entendida como dinámica creada a partir de las relaciones dadas entre la instancia textual –donde ocurre el discurso dominante- y sus receptores individuales o colectivos. En este punto de contacto convergen las diversas políticas culturales, los proyectos culturales convencionales o alternativos, la producción simbólica, los creadores o intelectuales y, sobre todo, el lector inducido hacia la selección cultural que la revista le presenta como su oferta. Esta la conforman aquellos textos e imágenes que el editor/a selecciona, organiza y filtra bajo la mirada de su propia ideología, de tal suerte que el campo cultural queda establecido de antemano por un árbitro y censor.

Otros elementos relacionados con la mediación son aquellos referidos a la identidad –este caso latino o hispanoamericana, la lengua –el español-, la unidad de lo local y lo regional –Costa Rica y América Latina.-,lo extranjero. Europa y Oriente-, la americanidad - Latinoamérica, el Caribe y Estados Unidos-, así como lo estético y el gusto. Aquí podría uno preguntarse si la Revista está al servicio del gusto de ciertos grupos y, por lo tanto, si es legitimadora de éste. Así mismo, valdría interrogarse sobre las oposiciones y contradicciones que podrían generarse entre cultura elitista y cultura popular por tratarse de una publicación abierta a variedad de temas, miscelánea y acogida por un conglomerado de lectores que comprende a obreros y artesanos, académicos e intelectuales y también jóvenes.

Planteadas así las cosas, la mediación letrada del Repertorio Americano se dinamiza desde el marco de la libertad de expresión, aunque ésta opere como una libertad regulada por el editor García Monge, ya que la Revista nunca contó con apoyo oficial, rasgo que le abre mayores oportunidades de incrusionar en el ámbito cultural como un medio, en cierto modo, alternativo. No obstante, el Estado y la Revista comparten su creencia en el proyecto educativo nacional: el “Repertorio” desde su palestra y el Estado desde sus instituciones y sus políticas. Así, la Revista se constituye en una pieza importante dentro del engranaje de la cultura letrada que impulsa el Estado costarricense. La Revista, por su lado, representa también una forma de archivo de la cultura o del modelo cultura que propugna desde sus páginas.

La revista no es un amasijo de cultura libresca comprimida en sus miles de páginas, sino un documento al servicio de las más nobles causas, así como de la identidad latinoamericana y del hombre nuevo y la mujer nueva del siglo XX. Como tal, logró construir una sólida red de interrelaciones con los pueblos del continente y de allende sus fronteras. Aquí está el germen de su función como mediadora de la cultura.

Por útlimo, es interesante mencionar algunos de los espíritus indomables que recorren las páginas del “Repertorio”, donde expusieron, narraron, mostraron su obra, polemizaron y sentaron cátedra: José Martí, Gabriela Mistral, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Pablo Neruda, Francisco Amighetti, Carmen Lyra, Octavio Jiménez, José Vasconcelos, Emilia Prieto. Ellos representan una muestra mínima de los habitantes de ese espacio de encuentro.


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