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| A M E R I C A N O |
Segunda nueva época N.° 34, Enero-Diciembre, 2024 | ISSN: 0252-8479 / EISSN: 2215-6143 | |
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Literatura y crítica poética centroamericana de posguerra en Repertorio Americano (1996-2004) Literature and postwar Central American poetic criticism in Repertorio Americano (1996-2004) |
Cristopher Montero Corrales
Universidad Técnica Nacional,
Alajuela, Costa Rica
Universidad Nacional,
Heredia, Costa Rica
ORCID: 0000-0003-1139-8686
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Resumen Este artículo trata sobre la crítica literaria en la revista Repertorio Americano (1996-2004) como una manera de comprender los movimientos de esta crítica y la forma del pensamiento crítico y sus representaciones ideológicas y literarias en la región centroamericana. En específico, hace valoraciones al respecto de la crítica poética que privilegiaron aproximaciones de índole formal, semántica y social, evidenciando así los patrones críticos formales de la crítica literaria y sus representaciones en la posguerra centroamericana. Palabras claves: Repertorio Americano, crítica literaria, discurso de posguerra, poesía centroamericana, patrón formal crítico Abstract This article deals with literary criticism in the magazine Repertorio Americano (1996-2004) as a way of understanding the movements of literary criticism and the form of critical thinking and its ideological and literary representations in the Central American region. Specifically, it makes assessments regarding poetic criticism where formal, semantic, and social approaches were privileged, evidencing the formal critical patterns of literary criticism and its representations in the Central American postwar period. Keywords: Repertorio Americano, literary criticism, postwar speech, Central American poetry, critical formal pattern |
Puesto
que no hay lecturas inocentes, empecemos por
confesar de qué lecturas somos
culpables.
Althusser
Introducción a la situación histórica: discurso de posguerra, literatura centroamericana y Repertorio Americano
Es en la década de 1970 cuando se crea la mayoría de las universidades públicas en Costa Rica (Universidad Nacional, Universidad Estatal a Distancia e Instituto Tecnológico de Costa Rica). Además, es también el periodo en que se consigna, en la Constitución Política de Costa Rica, el financiamiento estatal de la educación superior universitaria, específicamente en el artículo 85. Para el caso de América Latina, es en esa misma década cuando hay un incremento de la matrícula universitaria, “en 1970 se poseía 1.6 millones de estudiantes y en 1984 había 5.9 millones”1. En esta situación histórica aparece nuevamente la revista Repertorio Americano, en 1974, como primera revista académica de la Universidad Nacional y adscrita al Instituto de Estudios Latinoamericanos (IDELA) de la Facultad de Filosofía y Letras. Para Marybel Soto, actual directora del Instituto, es posible establecer tres etapas editoriales; la primera, en 1826, dirigida por Andrés Bello en Londres; la segunda, de 1919 a 1958 como revista cultural liderada por Joaquín García Monge; y la tercera, como revista académica ya que los derechos de publicación fueron cedidos a la Universidad Nacional en Costa Rica. El surgimiento de la revista Repertorio Americano “como órgano de cátedra para la difusión intelectual y vinculación académica, aunque manteniendo siempre su proyección latinoamericanista”2 estuvo inmerso en toda una serie de eventos sociales, políticos y literario-editoriales en Centroamérica. Para el escritor costarricense Isaac Felipe Azofeifa,3 en el artículo “La tercera salida del Repertorio”, se evidencia una confluencia de propósitos. Primero y nuevo como publicación de un instituto universitario y, segundo e histórico, el rescate de su carácter americanista:
En esta tercera etapa, Repertorio Americano, responderá al propósito de una cátedra y publicación de un Instituto Universitario: el tema americano, que ayer vivió en pluma de pensadores, hoy es objeto de las ciencias sociales, económicas, literarias. Los tres premios Nobel y una narrativa que ha sorprendido al mundo contemporáneo, señalan ya el momento que Bello preveía en 1826: América es, su pensamiento, sus hombres, su literatura y artes, -por primera vez- en palabras de Carlos Fuentes, un hecho universal (Azofeifa, 1974, p. 4).
Este párrafo también evidencia un cambio de la intelectualidad que publicará en Repertorio Americano, intelectuales enraizados en la institucionalidad pública universitaria que da muestra del contexto autorial de la génesis de Repertorio Americano, en 1974. Esta investigación se concentra en Repertorio Americano como revista académica; así, se reconstruyeron tres momentos de publicación y de crítica literaria. El primer momento de 1974 a 1982; el segundo, de 1996 a 2004; y el tercero, de 2005 a 2020. Para los fines de este artículo reflexionaremos en el segundo momento de la crítica literaria que inicia en la década de 1990. Para el académico Arturo Arias4, en la década de los 90 se acaban los largos 30 años de las guerrillas y los sueños de revolución centroamericana. Esto será una consecuencia de varios elementos; uno de ellos fue la derrota electoral de los sandinistas y, con esto también, la derrota del ideario logrado con la revolución liderada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Otro de estos elementos fueron los acuerdos de paz firmados en El Salvador y, finalmente, en Guatemala. Aunado a estos podríamos mencionar el contexto de las fuerzas globalizadoras que, introduciendo un modelo neoliberal, no solucionaron las injusticias de la desigualdad -justamente los detonantes de las guerras civiles- expresadas en la década de los 90 en un aumento de la violencia social en forma de delincuencia en la región centroamericana.
En la década de los noventa en Centroamérica, se produjo una serie de textos literarios alejados de la estética revolucionaria, del compromiso social y muy crítica del proyecto Estado-nación. Una de estas manifestaciones literarias será El Asco (1997), de Horacio Castellanos Moya. En la literatura testimonial canónica, John Beverly plantea que es una “literatura de cuadros, interior a la organización política”5; esto nos da una relación del testimonio con la militancia, característica también planteada por el estudioso Werner Mackenbach, radicado en Costa Rica, para el caso nicaragüense: el poeta y el militante son fundamentales para el caso de la revolución sandinista6. En el libro El asco, la voz testimonial no da evidencia de un proyecto político vinculado con las reivindicaciones de justicia social para El Salvador. Este migrante, el protagonista, no sale del país por persecución política como sucede, por ejemplo, con Juan Carlos, en La Diáspora, del mismo Castellanos Moya. En El Asco aparece un personaje que dice claramente que ha salido del país porque detesta haber nacido en El Salvador. Afirma Paul Preciado que “El migrante ha perdido el Estado-nación. El refugiado ha perdido su hogar”7. La diferencia de este migrante es que no añora volver; huye del país, de sus costumbres, de la cultura popular nunca exaltada en la novela y, fuera del país, este personaje tampoco da muestra de solidaridad alguna con sus otros compatriotas en el exilio. Claramente, hay una crítica furibunda al Estado-nación construido, a ese proyecto de un territorio, una identidad, una lengua, compañada, además, de insultos al país y a los comités de solidaridad. En este discurso testimonial hay una voz que plantea con urgencia todos sus sentires respecto a las consecuencias y desatinos del proyecto de Estado-nación salvadoreño. Es que efectivamente no se han cumplido las promesas de libertad, progreso y educación, planteadas por Eduardo Grüner como promesas no cumplidas de emancipación y autorrealización8. Esto hace que, para la voz narrativa, El Salvador sea un país invivible, insoportable. Esta voz narrativa huye con rabia de la posibilidad de que lo relacionen con sus compatriotas populares, con los desprotegidos; eso es un cambio radical en el discurso testimonial canónico. Con un registro sumamente clasista, en El Asco9 aparece la crítica del Estado-nación, pero con un tono intelectualizado. Esta voz se burla de los políticos porque no saben leer con solvencia y por el hecho de ser salvajemente analfabetos, como en ningún otro país. Esta voz clasista, intelectualmente, es una anomalía en el discurso canónico del testimonio ya que tradicionalmente había estado relacionado con las voces excluidas del sistema y de la alta cultura.
También, surge una crítica a la guerra civil salvadoreña, manifestando que fue algo inútil, que no valió la pena, como se podría encontrar hoy en los discursos del presidente salvadoreño Nayib Bukele y el partido Nuevas Ideas. Apartándose en el discurso literario, con esto, de la exaltación al héroe socialista que existe en La montaña es algo más que una inmensa estepa verde, del nicaragüense Omar Cabezas, por ejemplo; o también en Álbum familiar, de la salvadoreña Claribel Alegría; la voz narrativa de El Asco afirma que lejano a un proyecto de justicia social, los cien mil muertos solo sirvieron para acomodar en el poder a una serie de políticos que escalaron a la institucionalidad pública parlamentaria, otra similitud con el discurso actual del presidente salvadoreño y sus propuestas de reformas al número de diputados en el año presente, conseguido el número actual de diputados en los acuerdos de paz.
En el año 1999, como parte de la misma situación histórica, Sergio Ramírez en Vivir como los santos plantea una crítica similar a los cuadros militantes que se institucionalizaron y que se beneficiaron personal y materialmente de los ascensos a puestos políticos. También se denuncia la pérdida de la estética austera promovida por los revolucionarios. Es una crítica a los compañeros revolucionarios que imitan a militares o políticos tradicionales, pero también a los empresarios, al anhelo del ser empresarial, a la subjetividad neoliberal, por llamarlo de otra manera. Críticas de un modelo que no tiene nada que ver con “las cualidades de un hombre nuevo, generoso, fraterno, crítico, responsable, defensor del amor, capaz de identificarse con los que sufren. Cristos modernos”, como lo planteaba Gioconda Belli en La mujer habitada10.
Uno de los hitos en el mundo editorial y narrativo de Centroamérica en los noventa será la entrega del Premio Alfaguara a Sergio Ramírez, en 1998, por la novela Margarita, está linda la mar que lo convirtió en un best seller11 y en el escritor centroamericano con más renombre internacional, después del Premio Nobel de Literatura (1967) a Miguel Ángel Asturias. Esto ha constituido una transición del Sergio Ramírez militante y vicepresidente sandinista a escritor internacional de tiempo completo, siendo un caso representativo del paso de la década militante a una década que busca la globalización, incluso, en el mundo editorial. También aparecen algunos rasgos posmodernos en la literatura centroamericana de la década de los noventa; concuerdan al respecto los profesores, costarricense y hondureño respectivamente, Mijaíl Mondol12 y Héctor Leyva13. Una de estas tendencias será la novela histórica. La novela histórica “cuya característica principal consiste en presentar de manera ficcional, ciertos sucesos y personajes histórico-culturales de la sociedad costarricense o latinoamericana”14 y que, por supuesto, agregaría para nuestro interés a esta definición: la especificidad centroamericana. Podríamos dar algunos ejemplos como Asalto al paraíso (1993), de Tatiana Lobo y Sombras, nada más (2002), del mismo Sergio Ramírez; o novelas precursoras de esta tendencia como Cuzcatlán, donde bate la mar del sur (1986), de Manlio Argueta, Campanas para llamar al viento (1989) y, por supuesto, Tenochtitlan (1986), ambas del costarricense José León Sánchez. Se entiende como una tendencia posmoderna debido al relevamiento de la verdad factual por la textual para la construcción del discurso histórico literario, planteada así por el crítico estadounidense Fredric Jameson15. Para este autor, lo que reside en los tipos de discursos históricos o en lo que él llama “la estética de la historiografía”16 es una separación entre forma y contenido, ya que se ven los hechos históricos como aislados de la escritura, pero a su vez, existe también una separación entre narraciones reales y narraciones ficticias ocultando, por un lado, el carácter escritural de la historia y, por otro, ocultando la función política e ideológica de esta.
Para el profesor de la Universidad de Costa Rica Ángel Ruiz17, la década del noventa muestra un ascenso importante que se venía gestando desde los ochenta en los estudios universitarios como parte de un mundo globalizante: en 1980 era de 51 millones de estudiantes; en 1991 de 65 millones en 30 mil instituciones reconocidas de educación superior y luego, 82 millones de estudiantes en 199518. América Latina pasó de 75 instituciones de educación superior en 1950 a 5.438 en 199419.
La década del noventa inicia en la revista Repertorio Americano con una ausencia de publicaciones, de números, no es sino hasta enero de 1996 que la revista publica su primer número de la década. Veamos dos gráficos que explicitan los comportamientos y los porcentajes de crítica literaria publicada en Repertorio Americano.
Gráfico 1: Cantidad de artículos literarios publicados por año en la revista Repertorio Americano de 1996 a 2004

Fuente: Elaboración propia (2022)
Como podemos notar, 1996 y 1998 son los años en los cuales más producción crítico-literaria fue publicada en la revista. Durante estos años, 90,2 % de artículos se publicó por medio de autoría individual y el restante 09,8 % se hizo de manera institucional, es decir, donde el autor es la propia revista u otra institución. Se privilegia un tipo de crítica literaria publicada individualmente, donde en su mayoría publicaron hombres, en un 61% y menos de la mitad de este porcentaje corresponde a mujeres, en un 29,1%. El tercer tipo de autoría presente es la institucional en un 9,7%. Observemos el comportamiento de publicaciones por género:
Gráfico 2: Porcentaje de publicaciones de crítica literaria por género en la revista Repertorio Americano de 1996 a 2004

Fuente: Elaboración propia (2022)
En el presente gráfico se destaca un descenso de la crítica poética con respecto a la situación histórica de 1974-1982 y un descenso de la crítica novelística; pero aun así, esto no implica que dejen de ser los géneros literarios con mayor crítica. También da cuenta de un aumento del doble, con respecto a la producción crítica de los 70, de la crítica relacionada con la reflexión teórica.
La producción crítica literaria en la revista, entendida de manera general, es parte de la situación histórica generalizada, del contexto si se prefiere, de la crítica poética en Repertorio Americano. Seguidamente analizaremos los artículos de crítica poética que se dedican a la producción poética centroamericana: “La trascendencia de los límites en la poesía de Pablo Centeno-Gómez” de Henry Cohen; “La poesía de Betty Rita Gómez Lance: una presencia en la distancia”, de Julián González Zúñiga; “Una aproximación semántica a Himno a la esperanza de Arturo Echeverría Loría”, de Marcos Víquez Ruiz; “La presencia de Dios en la poesía de Victoria Garrón de Doryan”, de Marcos Víquez Ruiz y también, de este mismo autor, “Bouquet de Violettes de Victoria Garrón de Doryan: un himno al amor y a la vida”; además, “Splendor Formae: la díada “Inspiración Techné” en el poemario de Helena Ospina”, de Floribell Anderson.
Las representaciones de la crítica poética en Repertorio Americano entre 1996 y 2004
Recapitulando, en la década del noventa en Centroamérica finalizan los conflictos armados y las guerras civiles por medio de acuerdos de paz y salidas democráticas electorales. Además, se hace presente un discurso regional de posguerra que tendrá sus materializaciones en diversos escenarios culturales y políticos; así mismo, se da el recrudecimiento de las políticas económicas aperturistas20.
Así que en esta situación histórica el rasgo determinante será el de la globalización, entendiendo como tal: “una profundización notable de la inserción en los mercados mundiales21” por parte de los países centroamericanos. Esta fue la receta de la época para la crisis económica y social y, por supuesto, llevaría consigo un replanteamiento del papel de los estados centroamericanos.
Para el caso de la revista Repertorio Americano, se identifican tres patrones formales críticos de la poesía entre 1996 y 2004. Son los años en que se edita y publica la revista en esa situación histórica de posguerra. En Repertorio Americano predomina el patrón crítico formal denominado cientificista en un 50%, seguidamente el biografista y existencialista en un 33.33%, y la menor cantidad de artículos corresponde a la crítica literaria comparatista filosófica en un 16.66%.
Respecto a la crítica poética que hemos denominado biografísta y existencialista, existe una característica dominante en estos artículos de crítica poética: la no distinción entre poeta y voz poética, o poeta y voz lírica, así que constantemente vemos una oscilación entre estas categorías para referirse a la poesía. Es decir, para las voces críticas los poemarios o poemas dan cuenta de la biografía del autor, pero entre los años 1996-2004, en este patrón crítico formal, se incluyen, en las explicaciones biografistas, las explicaciones existencialistas de la vida de las y los poetas.
En este patrón se encuentran los artículos “La trascendencia de los límites en la poesía de Pablo Centeno-Gómez”, de Henry Cohen; “La poesía de Betty Rita Gómez Lance: una presencia en la distancia”, de Julián González Zúñiga. En síntesis, el biografismo constituye una poesía anclada en las vivencias particulares del autor o autora para dar explicación de la poesía: “El poeta nicaragüense Pablo Centeno Gómez ha viajado por un itinerario poético sinuoso y variado que lo ha llevado no solo a distintos países europeos y caribes, sino también a las profundidades de su propia consciencia e inconsciente22”.
Vemos una relación causal entre eventos de su vida y su poesía, pero además una equivalencia entre el viaje al exterior con el viaje al interior del poeta. Constituye una representación de un poeta que viaja y que tiene contacto con diversas culturas, así como con las profundidades de su ser. Se constituye en representación del poeta centroamericano que conoce el mundo y, por este gesto de viajar, también conoce su ser.
Para el caso de la representación que se constituye de la poeta Betty Rita Gómez, es también la de una centroamericana que conoce el mundo23 , donde se establece una poética que explica el interés literario desde la sangre24 y de la importancia que significa la tradición costarricense, no solo de la literatura sino en la educación. Existe una explicación geográfica causal de su interés por la educación, ya que la poeta es de la provincia de Heredia y esta es conocida por ser tierra de maestros en Costa Rica, ya que ahí estuvo la Escuela Normal cuya misión era la de formar maestras (base de la actual Universidad Nacional), pero además constituye una imagen de la Costa Rica educada, donde sus maestras pueden dar clases en universidades estadounidenses.
Esta noción del poeta viajero también se refuerza con comparaciones universalistas con Giordano Bruno, Savonarola, Zeledón, Zacco y Vanzetti25 o Eliade, Cirlot y Caillois26. Constituyen una imagen del poeta y su discurso capaz de ser relacionado, por la voz crítica, con autores universales y, además, constituye una representación del discurso crítico, conocedor de la tradición humanista y filosófica para poder construir estas relaciones: es una representación del discurso crítico con recursos universalistas y humanistas.
Además, para el caso “La poesía de Betty Rita Gómez Lance: una presencia en la distancia”, se constituye a una poeta que añora su patria y, por supuesto, su provincia, es decir, la imagen de un Estado-nación lejano a la visión desencantada, entendida esta como una visión fracasada, violenta y no menos conflictiva con el pasado familiar, la historia y la identidad nacional27 que no se hace presente en esta crítica literaria. Constituye una representación positiva de la patria centroamericana de la poeta; también, una imagen positiva de la poeta relacionada con la luz y el progresismo, no político, sino humano. Es decir, en una década donde los conflictos bélicos y la lucha social ya no existen, la revolución no está en las agrupaciones políticas ni sociales sino en la revolución humana vivencial. Como lo plantea Mijail Mondol para esta época, surge una actitud existencialista como un rasgo de la pertenencia a espacios urbanos y globalizados28, siendo este el componente diferenciador de este patrón crítico, la aparición del existencialismo. Pero la problemática que reside en este caso no es una interpretación existencialista de la poesía sino que, debido a la no separación tajante entre autor y voz poética, se constituye una representación del poeta y de la poesía como salvífica en términos humanísticos, desplazando el horizonte político de colectividad por el desarrollo humano como tal, en abstracto.
Respecto a la crítica poética que hemos denominado cientificista, existe una característica fundamental y es el uso de un aparato muy especializado para el análisis de los poemas, existiendo autoconsciencia metodológica como esta característica fundante. En este patrón formal crítico encontramos los artículos de Marcos Víquez: “Una aproximación semántica a Himno a la esperanza de Arturo Echeverría Loría”, “La presencia de Dios en la poesía de Victoria Garrón de Doryan” y “Bouquet de Violettes de Victoria Garrón de Doryan: un himno al amor y a la vida”.
Como característica principal se nota un esfuerzo metodológico importante en los tres artículos. Este esfuerzo por explicitar los conceptos teóricos y metodológicos constituye una representación de la crítica literaria muy especializada: la capacidad de desmembramiento de la poesía para análisis y donde los datos biográficos no son necesarios del todo, o bien aparecen al pie de la página como información relegada.
Es claramente una crítica centrada en el discurso poético. La característica que lo distingue de este mismo patrón crítico formal de la década de los 70 e inicios de los 80 es la aparición de los opuestos como una categoría recurrente:
La ventaja del binarismo estriba en el hecho de que permite clasificar cualquier cosa, pues dados dos elementos, siempre es posible encontrar algún aspecto en que difieran y, por tanto, pueden ser colocados en relación de oposición binaria (Culler, 1978: 32). La idea básica aquí es que bajo nuestro uso del lenguaje existe un sistema, un modelo de pares opuestos, de oposiciones binarias. Y los hablantes parecen haber interiorizado el conjunto de reglas que determinan el funcionamiento de dicho sistema, como lo demuestra su evidente competencia a la hora de utilizar el lenguaje. Así, los estructuralistas deducen que todos los actos humanos presuponen un sistema de relaciones diferenciales, un sistema de signos que opera como el modelo del lenguaje29.
Esta característica, es preponderante del estructuralismo de Claude Lévi-Strauss, por ejemplo, donde “Un texto debe estar orientado por una descripción formal que trata de aprehenderlo como una estructura determinada de contradicciones propiamente formales”30. Puesto en otras palabras, una serie de características formales que pueden establecerse de manera binaria está presente en este tipo de crítica literaria. Aunado a esto, no es casualidad la existencia de un contexto global de opuestos (Guerra Fría) que pujan por establecerse como único sentido. Así, el discurso del estructuralismo desarticula en el texto la vinculación político-partidaria, al menos en apariencia, debido a la asepsia ideológica política presente en este patrón formal crítico.
Notamos cómo el discurso cientificista da cuenta de su situación histórica: en medio de una situación de tratados de paz y discursos regionales de paz en la posguerra, el artículo de Marcos Víquez, “Una aproximación semántica a Himno a la esperanza, de Arturo Echeverría Loría”31 prescinde de la explicación teórica y metodológica del concepto paz siendo que la autoconsciencia es su característica fundante. Es paradójico también que esta crítica cientificista se mueva al final de sus textos a elaboraciones románticas de la poesía y del poeta, elaborando así un papel salvífico humanista en su poética. Esta última afirmación también va a estar presente en “La presencia de Dios en la poesía de Victoria Garrón de Doryan”: “A través de la poesía, el Absoluto conduce al ser humano hacia una actitud pletórica de esperanza y hacia una reafirmación puesta en plenitud de la vida: la certeza de un Dios bueno y justo con todas sus criaturas.”32
También aparecerá en “Bouquet de Violettes de Victoria Garrón de Doryan: un himno al amor”, constituyendo así una poética que puede enamorar a las personas de las utopías y, con la posibilidad, la potencia, para profundizar el humanismo de las personas lectoras. También, constituye una idea buena de la lectura de poesía.
Visto de manera genuina, la representación sería una poética que busca la revolución por medio del humanismo y el ser humano. Pero también desarticula la literatura comprometida dando una nueva acepción del compromiso como compromiso humano y centrando los proyectos en los individuos. Estas afirmaciones son posibilitadas por la reevaluación de la propuesta semiótica de los textos críticos y la propuesta interpretativa que hemos realizado como proyección sintomática de las contradicciones sociales33.
Respecto a la crítica poética que hemos denominado comparativa filosófica, aparece el artículo “Splendor Formae: la díada “Inspiración Techné” en el poemario de Helena Ospina”, de Floribell Anderson, donde la estrategia crítica es distinta de las planteadas y es única en los artículos que hemos analizado34. Esta crítica constituye una idea universalista del texto que, por medio de rasgos estéticos, compara los postulados de la poesía con discursos filosóficos. Así que se establece una representación de la poesía como generadora de conocimiento estético y comparada con los discursos filosóficos de pensadores emblemáticos de la historia occidental. Claramente anclado en la tradición occidental y no en América Latina, aparece así un discurso crítico sumamente culto que tiene la capacidad no solo de comparar poesía y filosofía, sino de evidenciar la poética de un libro de poesía.
Para la crítica literaria de 1996 a 2004, hay un descenso de 9 % de la crítica poética al respecto de la realizada de 1974 a 1982. También ocurre un descenso de la crítica novelística a un 17 % y un repunte de la elaboración crítica teórica a más del doble, correspondiendo a un 18 % del total de artículos de crítica literaria publicada entre 1996 y 2004.
Los años con mayor número de artículos de crítica literaria publicada en Repertorio Americano son 1996 y 1998 y se precipita para el 2003, pasando de un espectro de 25 a 30 artículos a uno menor de cinco artículos. Sobresale para los años de 1996 a 2004 en un 90,2 % la crítica literaria por autoría individual y aparece la autoría institucional en un 9,8 %. Se mantiene mayormente la autoría masculina en un 61,1 % y un leve aumento de la autoría femenina al 29,1% con respecto a la situación crítica literaria anterior.
En la situación crítica de 1996 a 2004 en Repertorio Americano, se identifican tres patrones críticos formales: la cientificista con un 50%, la biografista y existencialista con un 33,33% y la comparativa filosófica con un 16,66%.
Respecto a la crítica poética denominada biografista y existencialista, su rasgo principal es la no distinción entre sujeto autoral y biográfico, pero la diferencia con la de la década del 70 es la elaboración de explicaciones existencialistas. Este patrón crítico llamado biografista existencialista constituye una representación de autores que muestran contacto con diversas culturas y una idea del poeta centroamericano que conoce el mundo y por este gesto de conocer el mundo, conoce su propio ser. Esta noción del poeta viajero y culto humanista se refuerza con comparaciones universalistas con Giordano Bruno, Savonarola, Zeledón, Zacco y Vanzetti, Eliade, Cirlot y Caillois, creando así una imagen del poeta y su discurso capaz de ser relacionado por la voz crítica con autores universales y, además, constituye una representación del discurso crítico con el conocimiento universalista y filosófico para poder constituir estas relaciones comparativas. También este patrón crítico constituye una representación del poeta que añora su patria y, por supuesto, su provincia, es decir, la imagen de un Estado nación lejana a la del desencanto, entendido este como una visión fracasada, violenta y no menos conflictiva con el pasado familiar, la historia y la identidad nacional, constituyéndose de esta forma en divergencia del discurso de posguerra, una representación positiva de la patria del poeta, ubicada en Centroamérica. Es decir, una imagen positiva del poeta relacionada con la luz y el progresismo, no político, sino humano. En una década donde los conflictos bélicos y la lucha social y militar ya no existen, la revolución no está en las agrupaciones políticas ni sociales sino en la revolución humana.
Respecto a la crítica poética denominada cientificista, entre 1996 y 2004, existe una característica fundamental y es el uso de un aparato muy especializado para el análisis de los poemas, existiendo autoconsciencia metodológica, teórica y conceptual como característica determinante. Claramente es un discurso centrado en el discurso poético. La característica que lo distingue con este mismo patrón crítico en los setenta y ochenta es la aparición de los opuestos como categoría recurrente. La crítica evidencia la lógica y funcionamiento de las categorías binarias planteando relaciones de coincidencia o diferencia.
A pesar de su esfuerzo metódico y conceptual, se nota un uso del concepto paz de manera genérica al surgir, por ejemplo, el discurso a favor de la paz35 sin mayores explicaciones conceptuales. Aquí es donde un discurso cientificista, en medio de una situación histórica de tratados de paz y discursos regionales de paz en la posguerra, prescinde de la explicación y la cita para validar el concepto por un uso genérico, sin mayores explicitaciones y sin mayores elaboraciones, en dicha situación histórica, lo que genera una contradicción dentro del patrón crítico estrechamente relacionada con la situación histórica donde pululaba el concepto de paz de dominio público.
Es paradójico también que esta crítica cientificista muestre, al final de cada texto, elaboraciones románticas de la poesía y del poeta, elaborando un papel salvífico humanista en su poética y, por supuesto, lejano a la organización política. Crea este patrón crítico una poética positiva y buena de la lectura. Visto de manera genuina, la representación sería una poética que busca la revolución por medio del humanismo y el ser humano, pero que desarticula la literatura comprometida y los procesos de organización, dando así una nueva acepción del compromiso como compromiso humano que centra los proyectos en los individuos, no en la organización política centroamericana, desligándose así de las luchas revolucionarias de las décadas del setenta y del ochenta.
Respecto a la crítica poética denominada comparativa filosófica entre 1996 y 2004, su característica determinante es la elaboración comparativa de la poética del poemario con las poéticas establecidas en la tradición filosófica occidental. Constituye una representación de la poesía como generadora de conocimiento estético, al igual que el ensayo filosófico y una idea de la poesía anclada en la tradición occidental. Crea, así, un discurso crítico sumamente culto que tiene la capacidad no solo de comparar poesía y filosofía, sino de evidenciar la poética de un texto. Establece una representación de la poesía generadora de conocimiento estético, relacionada con los discursos filosóficos de pensadores emblemáticos de la historia occidental y deja de lado referentes de América Latina y Centroamérica para elaborar sus reflexiones.
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1 Ángel Ruiz, El destino de Costa Rica y la Educación Superior. El escenario histórico del país, la educación y el papel de la Universidad, San José, Editorial de la Universidad de Costa Rica / CONARE, 2001, p. 160.
2 Marybel Soto Ramírez, “El Repertorio Americano (1974-1983): primera revista académica fundada en la Universidad Nacional de Costa Rica”, Revista Historia de la Educación Latinoamericana, 15(20), 2012, pp. 151-174.
3 Isaac Felipe Azofeifa, “La tercera salida de “Repertorio Americano”, Repertorio Americano, número1, 1974, Heredia, Universidad Nacional, Costa Rica, pp. 3-4.
4 Arturo Arias, “Final de juego y globalización: repensando la trayectoria de la narrativa moderna centroamericana”. En Leyva, Mackenbach y Ferman, Hacia una Historia de las Literaturas Centroamericanas. Literatura y compromiso político. Prácticas político-culturales y estéticas de la revolución, Guatemala, F&G Editores, 2018, p. 31.
5 John Beverly, “Anatomía del testimonio”, Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, XIII (25 ), 1987, p. 10.
6 Werner Mackenbach, “Literatura y revolución: la literatura nicaragüense de los años ochenta y noventa entre política y ficción”, Monograma: Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, 2 (1), 2018, p. 15.
7 Paul Preciado, Yo soy el monstruo que os habla, Barcelona, Editorial Anagrama, 2020, p. 46.
8 Eduardo Grüner, Lo sólido en el aire. El eterno retorno de la crítica marxisa, Buenos Aires, CLACSO, 2021, p. 224.
9 Horacio Castellanos Mora, El asco, Madrid, Tusquets Editores,1997, p. 12.
10 Gioconda Belli, La mujer habitada, Epublibre, Booket, 1988, p. 108.
11 Arturo Arias, “Final de juego y globalización: repensando la trayectoria de la narrativa moderna centroamericana”. En Leyva, Mackenbach y Ferman, Hacia una Historia de las Literaturas Centroamericanas. Literatura y compromiso político. Prácticas político-culturales y estéticas de la revolución, Guatemala, F&G Editores, 2018, p. 3.
12 Mijaíl Mondol, Literatura, identidades y sociedad costarricense: desde el siglo XXI hasta los inicios de la literatura nacional, San José, EUNED, 2021, p. 123.
13 Héctor Leyva. Narrativa de los procesos revolucionarios centroamericanos (1960-1990). En Leyva, Mackenbach y Ferman, Hacia una Historia de las Literaturas Centroamericanas. Literatura y compromiso político. Prácticas político-culturales y estéticas de la revolución,, Guatemala: F&G Editores, 2018, p. 48.
14 Mijaíl Mondol, Literatura, identidades y sociedad costarricense: desde el siglo XXI hasta los inicios de la literatura nacional, San José, EUNED, 2021, p. 137.
15 Fredric Jameson, Las ideologías de la teoría, Buenos Aires, Eterna Cadencia, 2014, p. 204.
16 Ídem, p. 206.
17 Ángel Ruiz, El siglo XXI y el papel de la Universidad. Una radiografía de nuestra época y las tendencias en la Educación Superior, San José, Editorial de la Universidad de Costa Rica/CONARE, 2001, p.157.
18 Ídem, p.160.
19 Ídem, p.161.
20 León en Mijaíl Mondol, Literatura, identidades y sociedad costarricense: desde el siglo XXI hasta los inicios de la literatura nacional, San José, EUNED, 2021, p. 125.
21 Héctor Pérez Brignoli en Mijaíl Mondol, Literatura, identidades y sociedad costarricense: desde el siglo XXI hasta los inicios de la literatura nacional, San José, EUNED, 2021, p. 125.
22 Henry Cohen, “La trascendencia de los límites en la poesía de Pablo Centeno-Gómez”, Repertorio Americano, Nueva Época, 1, 1996, Heredia, Universidad Nacional, p. 23.
23 Julián González, “La poesía de Betty Rita Gómez Lance: una presencia en la distancia”, Repertorio Americano, Nueva Época, 2, 1996, Heredia, Universidad Nacional, p. 71.
24 Ídem.
25 Henry Cohen, “La trascendencia de los límites en la poesía de Pablo Centeno-Gómez”, Repertorio Americano, Nueva Época, 1, 1996, Heredia, Universidad Nacional, p. 24.
26 Julián González, “La poesía de Betty Rita Gómez Lance: una presencia en la distancia”, Repertorio Americano, Nueva Época, 2, 1996, Heredia, Universidad Nacional, p. 77.
27 Mijaíl Mondol, Literatura, identidades y sociedad costarricense: desde el siglo XXI hasta los inicios de la literatura nacional, San José, EUNED, 2021, p. 133.
28 Ídem.
29 David Viñas Piquer, Historia de la crítica literaria, Barcelona, Ariel, 2002, p. 433.
30 Fredric Jameson, Documentos de cultura y documentos de barbarie, Madrid, Visor, 1989, p. 63.
31 Marcos Víquez, “Una aproximación semántica a Himno a la esperanza, de Arturo Echeverría Loría”, Repertorio Americano, Nueva Época, 2, 1996, Heredia, Universidad Nacional, p. 66.
32 Marcos Víquez, “La presencia de Dios en la poesía de Victoria Garrón de Doryan”, Repertorio Americano. Nueva Época, 15-16, 2003, Heredia, Universidad Nacional, p.169.
33 Fredric Jamenson, Documentos de cultura y documentos de barbarie, Madrid, Visor,1989, p. 67.
34 Floribell Anderson, “Splendor Formae: La díada “Inspiración Techné” en el poemario de Helena Ospina”, Repertorio Americano. Nueva Época, 15-16, 2003, Heredia, Universidad Nacional, pp. 191-197.
35 Marcos Víquez, “Una aproximación semántica a Himno a la esperanza, de Arturo Echeverría Loría”, Repertorio Americano, Nueva Época, 2, 1996, Heredia, Universidad Nacional, p. 66.
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