R E P E R T O R I O


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A M E R I C A N O


Segunda nueva época N.° 35, Enero-Diciembre, 2025

ISSN: 0252-8479 / EISSN: 2215-6143



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La guerra no declarada que dictó un nuevo canon en la poesía mexicana

The undeclared war that dictated a new canon in Mexican poetry

Alexander Anchía Vindas

Investigador independiente

San José, Costa Rica

ORCID: 0009-0003-7461-3213

defensor_2002@yahoo.com

Resumen

El presente artículo sugiere que la poesía mexicana contemporánea, a partir del siglo XX, se fundó por medio de dos grandes fuerzas creadoras, tal y como lo concibió Friedrich Nietzsche en su obra El origen de la tragedia. Aunque es una visión subjetivista la que priva en este estudio, se basa en algunos indicios y el propio análisis del autor como una sugerencia, donde Jaime Sabines -poeta del sur de México- se puede identificar con lo dionisiaco; entre tanto, Octavio Paz se identifica más con lo apolíneo. Los dos poetas compartieron una franja de vida creativa de alrededor de cincuenta años. Indistintamente de las etiquetas que asocian a Sabines con una fuerza y a Paz se le identifique con la otra fuerza que estableció Nietzsche, ambos son referentes para los/las poetas mexicanos/as de los siglos XX y XXI.

Palabras claves: origen de la tragedia, verso libre, poesía mexicana contemporánea, Jaime Sabines, Octavio Paz, lo dionisiaco, lo apolíneo

Abstract

The present article suggests that contemporary Mexican poetry, starting in the 20th century, was founded by means of two great creative forces, as conceived by Friedrich Nietzsche in his work The Origin of Tragedy. Although it is a subjectivist view that prevails in this analysis, it is focused on some clues and on the author’s own analysis as a suggestion. While Jaime Sabines, a poet from the south of Mexico, could be near the Dionysian trend; Octavio Paz, meanwhile, approaches more to the Apollonian way. Both poets shared a creative life during about fifty years. Although the labels that associate Sabines with one force or identify Octavio Paz with the other force established by Nietzsche, both are referents for Mexican poets of the twentieth and twenty-first centuries.

Keywords: the origin of tragedy, free verse, contemporary Mexican poetry, Jaime Sabines, Octavio Paz, the Dionysian style, the Apollonian style

¿Cuál erudito o académico que se respete en el ámbito de la literatura hispanoamericana nunca ha escuchado sobre la obra poética de Jaime Sabines o de Octavio Paz?

Al elucubrar sobre una obra tan magnánima compendiada por ambos poetas, es posible señalar que de acuerdo con el libro El origen de la tragedia, el cual forjó un acercamiento a la comprensión de cualquier arte, se podría afirmar que ambos poetas representaron una contienda no declarada definida en esta obra de Nietzsche entre lo dionisiaco y lo apolíneo.

No obstante, antes de sugerir quién representa qué y proponer el rol de cada uno dentro de la poesía mexicana, se hace necesario establecer un preámbulo. Se debe acotar que los autores nombrados compartieron un espectro común de alrededor de cincuenta años, en los cuales convivieron dentro de un espacio geográfico y cultural intenso.

Antes de continuar, es importante aclarar que este escrito no pretende moralizar ni señalar a uno como malo y a otro como bueno; no será preciso hacerlo. Se está hablando de dos grandes autores que apostaron por la poesía, en un tiempo en que la poesía fue dejada de lado por el surgimiento en la prosa del realismo mágico y del Boom dentro de este.

Dos escritores con un estilo definido sentaron las bases de varias generaciones de poetas que llenaron de garabatos y de grandes propuestas el espacio correspondiente al verso libre y, en el caso de Octavio Paz, al poema extenso hispanoamericano también con los poemas Piedra de sol (1957) y Pasado en claro (1974). La sola insinuación de una contienda entre ambos es simplemente un acercamiento didáctico para comparar la gran diferencia de estilos y cómo ambos ilustraron y potenciaron la poesía hispanoamericana a límites insospechados. Tal despliegue poético lo desarrollaron los dos artistas comparados.

Sobre Jaime Sabines, su vida fue distante de la crítica literaria o de las luminarias derivadas de la “farándula literaria” hasta el final de su vida, cuando se percataron del inmenso universo poético que constituía su creación. Descendiente de emigrantes libaneses, llegó su familia a radicarse en el sur de México, en el olvidado estado de Chiapas, donde se dedicó principalmente al comercio de telas y a la creación de poemas; por supuesto, cuando tenía tiempo.

Por su parte, Octavio Paz nació en Coyoacán Distrito Federal, estudió derecho y cultivó la poesía, el ensayo y llegó a incursionar en la dramaturgia. Diversificó el verso libre, escribió sobre la técnica poética, tuvo a cargo talleres literarios donde se formaron varios poetas y autores del ámbito hispanoamericano. En su edad madura, se le otorgó el Premio Nobel de Literatura, siendo uno de los pocos poetas en lograrlo en los últimos setenta años.

Sobre lo dionisiaco y lo apolíneo, la columnista Amarilla Martín reflexiona:

Siendo el drama trágico una creación artística de los griegos, se encuentra ligada a la dualidad de lo apolíneo y lo dionisiaco. Estos dos términos no solo vienen de los dioses Apolo y Dionisio, sino que representan las energías fundamentales que caracterizan más allá de la experiencia cultural de los griegos, la propia naturaleza del hombre y el cosmos. (Martín, 2021, 6)

Nietzsche, en su libro El origen de la tragedia, afirma que toda obra artística es el resultado peculiar de la pugna entre dos fuerzas: lo dionisiaco y lo apolíneo. Dice que no hay una obra buena donde no exista alguna de estas fuerzas y sólo las dos bastan para generar una obra de arte. Este conflicto establece un dualismo artístico y una pugna que se genera en el interior de cualquier artista en el momento justo en que concibe una obra. El sitio web Amor por la Sabiduría señala sobre la obra del filósofo:

Nietzsche distingue dos reinos de la realidad: uno vivo, primordial e infinito, del cual emerge y al que regresa el mundo de los fenómenos o seres finitos e individuales. El de Apolo representa el mundo de los fenómenos y el de Dionisio el viviente. Apolo es el dios de la luz, el orden, la escultura y los sueños; Dionisio, por otro lado, es el dios de la noche, el caos orgiástico, la música y la intoxicación. Dioniso es el impulso vital sobre el que descansa el engaño apolíneo de la racionalidad. (Anónimo, 2023, párr. 2)

A partir de la posición anterior, se puede inferir que lo dionisiaco es el impulso libre, creativo, que no conoce límites, que no conoce moral alguna; se trata de un hecho en bruto, una fuerza amorfa creativa, pero necesaria. No tiene pudor, no tiene reparo. Por otra parte, lo apolíneo constituye lo estético, el pulimento, el estudio, el “tallerear” para un poeta, la corrección, el rigor, la eliminación de imágenes innecesarias. Lo apolíneo viene siendo la moral, la etiqueta que puede sostener un poeta.

Podría decirse que el primer impulso que se lleva a cabo para escribir un poema lo dicta lo dionisiaco, lo impone el momento, el espacio preciso en que un poeta pasa de escuchar a sus fantasmas, se enfrenta a la hoja de papel y escribe un poema. Lo apolíneo es la confrontación entre la obra y el escritor, con otros y con el público. A partir del instrumento que en el caso de Sabines y de Paz fue el verso libre, le da un ordenamiento, un rigor, un pulimento de su obra que a la postre derivará en un poema. No existe un porcentaje idóneo de cuánto debe ser dionisiaco y cuánto apolíneo, pues como se intentará mostrar en el presente artículo, hay autores que se identifican más con Dionisio y otros con Apolo, como así lo estigmatizaron los poetas que se proponen en este estudio.

Pero, ¿qué es en sí el verso libre, como podemos explicitarlo y por qué Paz y Sabines escogieron esta vía para expresarse y desglosar su poética? Victoria Utrera establece un primer acercamiento a partir de citar a Steiner como insinuación de lo que constituye el verso libre:

En “El abandono de la palabra” (1961) y “El silencio y el poeta” (1966) George Steiner explica que existe un tipo de literatura que entiende que lo inefable está más allá del lenguaje, más allá de las palabras, de ahí la necesidad de derribarlas para conseguir la contemplación absoluta del visionario. (Utrera, 2013, 325)

Y agrega lo siguiente:

Para el saber antiguo la inanidad sería contemplar y representar la realidad; en el saber moderno de la técnica se pretende sustituir esa realidad por un universo de mecanismos; por ello las obras dejan de ser réplicas de un arquetipo, símbolos del mundo y del hombre para pasar a ser signos de acción y no imágenes de mundo. (Utrera, 2013, 325)

Por su parte, el poeta y académico venezolano-mexicano Joshu Landa afirma: “El verso Libre refiere a una forma poética múltiple.” Más adelante cita a otro autor, Freyre, precursor del verso libre en español y este lo define de la siguiente forma: “Mezcla arbitraria de versos de períodos diferentes y aún la combinación de frases sin ritmo regular alguno” (Freyre, 1992 citado en Landa, 2004, 23).

De ese modo, el autor describe lo que hasta hoy se concibe como verso libre, en el que las palabras no están estructuradas científicamente en estrofas de un mismo número; la versificación y las rimas quedan de lado. Es decir, que la libertad de creación rebasa las formas y licencias que constituían la poesía clásica. Podría decirse que en el verso libre manda el dios Dionisio, conforme a la descripción de Nietzsche.

Por consiguiente, el verso libre, no es una idea en la poesía española reciente; Francisco Quevedo tuvo sus enfrentamientos con Góngora, pues el primero consideraba que el contenido o los significados que evocaba el poema eran más importantes que las formas: la tarea del poeta dentro del verso libre.

El verso libre puede sugerir un reto mayor para un poeta; si bien es cierto, el ritmo no lo señala una métrica o rima, debe tener una coherencia y una fuerza interior, de modo que una serie de imágenes literarias se concatenan y derivan en un poema que tiene armonía y cohesión entre sus partes y un mensaje con sentido claro.

Lo dionisiaco en la poesía mexicana

Lo dionisiaco en la poesía de Sabines emerge y se reconoce con más fuerza, dada su fuerte y sostenida manifestación de emociones a través de sus temas favoritos -el amor y la muerte-, así como de su capacidad para capturar la experiencia humana con toda su crudeza y tesón. Sabines gusta de sumergirse en el conflicto y la ambigüedad sentimental. A su vez muestra la embriaguez y el exceso que caracterizan el espíritu dionisiaco: “Si sobrevives, si persistes, canta, /sueña, emborráchate./Es el tiempo del frío, ama, apresúrate” (Sabines, 2012, 350). La poesía de Sabines es intimista, es cercana al ser humano, es empática, humanista, comprende al hombre en una forma directa. Por otra parte, lo apolíneo se evidencia en el manejo del verso libre como estructura de expresión, en el ritmo interno, en el rigor de las palabras; nada falta, nada sobra; se evidencian un orden y una estructura en su trabajo que reflejan lo apolíneo.

Aun así, la poesía de Sabines es una poesía de despliegue, de mostrar los sentimientos, de categorizarlos. En cuanto al estilo de escritura, él mismo reconocía su frenetismo en diversas entrevistas, cuando afirmaba que en un pequeño momento era capaz de dar vida a un poema. Eso confirma la cercanía o la predominancia de la fuerza dionisiaca sobre la apolínea.

Lo apolíneo en la poesía mexicana

Sólo mencionar a Octavio Paz implica bautizar un nuevo océano en la poesía mexicana: sus múltiples poemas, su teoría regulada del poema a lo largo del ensayo El arco y la lira, donde tipifica, explicita y sienta las bases del verso libre, de cómo se debería concebir este. Es justo en esta obra donde Paz diserta sobre elementos del poema tales como: el lenguaje, el ritmo, verso y prosa, la imagen, el mundo heroico y ambigüedad de la novela, como los capítulos de este texto.

Lo apolíneo está presente y tipificado en todo un libro donde enseña, a los discípulos poéticos e iniciados, los postulados sobre cómo discurrir dentro del verso libre; así, dicta fundamentos elementales como por ejemplo estos dos:

a) Adjetivo que no da vida mata. Ahí señala los riesgos de la adjetivación excesiva y sin sentido cuando se escribe un poema. Constituye uno de los primeros errores de un poeta cuando escribe su obra.

b) Sólo los poemas malos equivalen a la comprensión del cien por ciento de sus partes. Implica que un poema debe despegar del suelo, debe sugerir como una de sus funciones ontológicas. Se complementa este punto con la frase de Robert Musil: “Si existe el Sentido de la Realidad, debe existir el sentido de la Posibilidad.”

En todo este ensayo, Paz se encarga de regular, colocarle posibles tópicos y normas al despliegue del verso libre, convirtiéndose así en un posible agente apolíneo. Finalmente, lo dionisiaco en Paz se puede concebir como una peregrinación analítica y simbólica, buscando descubrir un mundo que se revela solo cuando es nombrado. Este proceso de nombrar y dar cuerpo a la realidad puede interpretarse como un acto dionisiaco, donde el poeta se sumerge en las profundidades de la experiencia para extraer y dar forma a la verdad poética. Aquí, una muestra de la poesía de Octavio Paz:

Niña

Nombras el árbol, niña.

Y el árbol crece, lento y pleno,

anegando los aires,

verde deslumbramiento,

hasta volvernos verde la mirada.

Nombras el cielo, niña.

Y el cielo azul, la nube blanca,

la luz de la mañana,

se meten en el pecho

hasta volverlo cielo y transparencia.

Nombras el agua, niña.

Y el agua brota, no sé dónde,

baña la tierra negra,

reverdece la flor, brilla en las hojas

y en húmedos vapores nos convierte.

(Estandarte, 2022)

Obsérvese la armonía, el equilibrio del lenguaje, la distribución, sin adjetivación innecesaria, palabras sumamente escogidas, ahorro del lenguaje. Estilo apolíneo que pasó por el tamiz, por el rigor y cuyas palabras finales fueron sumamente escogidas.

Epílogo

No se puede concluir que Sabines fue un poeta ciento por ciento dionisiaco, o que Paz fue ciento por ciento apolíneo, conforme a la concepción de Nietzsche del arte en su libro El origen de la tragedia. El anterior análisis es una sugerencia, un primer andamio para otros académicos que quisieran profundizar entre tal contienda no declarada que impuso un nuevo canon en la poética mexicana del siglo XX y los poetas de fin de siglo o inicios del XXI, algunos más cercanos a Sabines y otros a Paz.

No es posible establecer si ambos autores tuvieron una relación cercana o lejana, si se querían o si se odiaban. Sin embargo, sí es posible establecer que compartieron más de cincuenta años dentro de un México siempre prolijo y exigente con la poesía.

Sí es comprobable que Sabines hizo muy buena poesía, mas no la teorizó. En algunas entrevistas se limitó a decir que cuando se le ocurría un poema, lo escribía de un solo salto, por lo que se puede asociar su acto creativo con lo dionisiaco.

Entre tanto, Paz fue famoso por sus talleres literarios, a los cuales acudieron muchos poetas iberoamericanos; realizó un ejercicio de teoría de la creación poética al escribir su obra El arco y la lira, además de otros ensayos menores. De ese modo, no resulta difícil asociarlo a Apolo, dentro de la concepción de su ars poetica.

Indiferentemente de si uno era más apolíneo que dionisiaco o viceversa, ambos revolucionaron la poesía mexicana, iberoamericana y universal. Demostraron que a partir del verso libre podía edificarse un ars poetica y que éste es un instrumento válido de expresión en los tiempos modernos y posmodernos.

Bibliografía

Anónimo (s.f.). El Dionisiaco y el Apolíneo de Nietzsche. Amor por la Sabiduría. Recuperado de: https://amorporlasabiduria.com/filosofiacontemporanea/nietzsche/dionisiaco-apolineo/

Landa, J. (2004). Aproximación al Verso Libre en español. Venezuela: Fondo Editorial del Caribe.

Martín, A. (2021). Apolíneo y Dionisiaco: Un análisis a partir de la totalidad y la individualidad. Revista Horizonte Independiente. Recuperado de: https://horizonteindependiente.com/apolineo-dionisiaco-un-analisis-a-partir-de-la-totalidad-y-la-individualidad/

Musil, R. (1988). El hombre sin atributos. 6a. ed., vol. 1. Barcelona: Seix Barral.

Nietzsche, F. (1975). El origen de la tragedia. 2a. ed. Colección Austral. Madrid: Espasa-Calpe.

Paz, O. (1957). Piedra de sol. México: Fondo de Cultura Económica.

Paz, O. (1956). El arco y la lira. México: Fondo de Cultura Económica.

Sabines, J. (2012). Recuento de poemas 1950-1993. México: Editorial Planeta Mexicana/Joaquín Mortiz.

Utrera, M.V. (2013). Ritmo y sintaxis en el verso libre. Rhythmica. Revista Española de Métrica Comparada. No. 11, pp. 303-334.


Recibido: 8 de julio, 2024

Aceptado: 30 de octubre, 2024

Doi: 10.15359/ra.1-35.3


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