R E P E R T O R I O |
| A M E R I C A N O |
Segunda nueva época N.° 35, Enero-Diciembre, 2025 | ISSN: 0252-8479 / EISSN: 2215-6143 | |
![]() |
Dilemas sobre la Inteligencia Artificial en América Latina Dilemmas about Artificial Intelligence in Latin America Dan Abner Barrera Rivera Instituto de Estudios Latinoamericanos (IDELA) Universidad Nacional Heredia, Costa Rica ORCID: 0000-0003-3441-5899 Hace veinte años el Internet era el escape del mundo real. |
|
Resumen Se presentan diferentes casos de Inteligencia Artificial y de robótica, desde los más sencillos hasta los más complejos, con el objetivo de desmitificarlos y hacerlos más comprensibles para la sociedad en general; así se descubre que estos pueden estar formando parte de nuestra convivencia cotidiana, sin que nos hayamos dado cuenta. Nuestra perspectiva está lejos de adversar al humano-naturaleza versus la máquina-Inteligencia Artificial; el enfoque más bien consiste en armonizarlos, con el propósito de encontrar beneficios o ventajas para atender algunas necesidades prioritarias que se presentan mayormente en los pueblos latinoamericanos que viven bajo regímenes neoliberales. Palabras claves: Inteligencia Artificial, robots, videocracia, América Latina, derechos humanos Abstract Different situations on AI and robotics are explained -from the simplest to the more complex- to demystify and make them more understandable for general society, and to realize that these could be part of our daily life without realizing it. Our point of view is far from opposing the human being-nature vs machine-AI; instead, the idea is to harmonize them to find benefits or advantages to meet some priority needs in Latin American countries living under neo-liberal regimes. Keywords: Artificial Intelligence, robots, videocracy, Latin America, human rights |
En el siglo pasado, el escritor estadounidense Ray Bradbury decía que las grandes corporaciones y los grandes consorcios empresariales del futuro iban a necesitar solamente un hombre y un perro: el hombre para que le dé de comer al perro, y el perro para impedir que el hombre se acerque a las máquinas (Witame, 2014). Ideas o “profecías” como las de Bradbury parece que en este siglo XXI van a cumplirse. Hay que preguntarse, cuál es el lugar que ocupa la gente en el proceso de robotización de la sociedad. Ante el avance de la Inteligencia Artificial (IA), crece el debate de si las máquinas son las que dominan a las personas o es al revés. La sociedad al familiarizarse cada vez más con la tecnociencia empieza a confundir qué es lo que pertenece al mundo real y qué al mundo virtual; por un lado, están quienes naturalizan lo artificial, y por el otro, los que se resisten u oponen a la artificialidad. Decía Eduardo Galeano que “Para elogiar una flor, se dice: “Parece de plástico”” (Galeano, 1998, p. 232). En estos tiempos que corren, la frontera entre lo artificial y lo real cada vez se desdibuja más. ¿Cuánta belleza y bondad encontrarán las personas en este mundo moderno del encumbramiento de la ciencia y la tecnología que se expresa, por ejemplo, a través de la virtualidad, la robótica y la IA? Esta es la pregunta principal que queremos responder en las siguientes páginas. Se parte del hecho que, sobre la IA se han creado muchos mitos y prejuicios que impiden conocer su esencia; las posiciones fluctúan desde quienes la condenan hasta los que ven en ella la presencia de un semidios. Probablemente, entre los primeros, haya mucha gente que ni siquiera se ha dado cuenta de que convive con la IA y se beneficia de ella. Y entre los segundos, no faltarán los que desconocen las implicancias sociales, éticas, humanas y ambientales que ella podría producir, en tanto el sistema político que impera en el mundo coloca la IA como centro y objetivo principal de las ganancias económicas.
Convivencia entre humanos y actantes
Ahora que nos aproximamos al primer cuarto del siglo XXI, es palmario que cada vez más la vida o el desarrollo de nuestras sociedades se encuentra condicionada y en algunas situaciones está determinada por la arquitectura de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) que, a través de las RR.SS. (redes sociales) o las plataformas digitales, “nos acompañan” en la cotidianidad. Las TIC son actantes que no pueden pasar inadvertidas. El mundo virtual llegó para quedarse en el mundo real y ser parte ineludible de él; hoy como nunca las personas cohabitan a sus anchas con los aparatos tecnológicos. La mayor convivencia que siempre fue entre humanos, ahora también es con estos actantes; incluso hay gente que se “entiende” mejor con la tecnología que con sus semejantes. Le pregunté a diez ingenieros informáticos (cinco hombres y cinco mujeres) si preferían como “compañero” de trabajo una computadora o a una persona, y los diez preferían la computadora, entre otras razones porque la máquina es más soportable que el humano1; ese es el caso, en su manifestación “extrema” de Alicia Framis, artista española, que anunció que se casaría este año 2024 con un holograma (Ondacero.es, 2023)2.
Es difícil encontrar espacios sociales habitados en donde la gente no dependa de las TIC3. Sabemos que actualmente las personas mayores de edad no están excluidas ni impedidas de usar las tecnologías para navegar en esa virtualidad. Vemos cada vez más que mujeres y hombres nonagenarios gradualmente se han ido adaptando al uso o dependencia de diferentes plataformas digitales o las TIC. Además, las empresas dedicadas al mundo comercial de la ciencia y la tecnología cada vez producen artefactos que son de más fácil acceso y uso para personas con diferentes niveles educativos, sociales, etarios y culturales. Desde hace varios años existen computadoras, tabletas y teléfonos móviles que sin ningún obstáculo pueden ser utilizados por personas analfabetas. También hay niños muy pequeños que aún no han aprendido a leer y escribir, pero accionan un teléfono móvil o una computadora con mucha pericia.
En sociedades regidas por la economía de mercado, el mensaje que difunden sus ideólogos es que cada persona es un emprendedor en potencia, capaz de convertirse en pequeño o mediano empresario si se lo propone. Se propaga la idea de que nadie queda excluido o desamparado de este nuevo mundo, y que todos pueden disfrutar o consumir lo que les ofrecen el capitalismo y su tecnología comercial, siempre que puedan pagar. Es decir, por un lado, el sistema capitalista produce personas “desechables” (no productivas desde la perspectiva de la economía de mercado), pero a su vez los seduce para que se vuelvan consumidores, aunque para eso tengan que endeudarse, y claro que se endeudan, y pasan muchos años pagando por un móvil. Recuérdese que el mejor cliente de un banco es el que siempre tiene que pagar deudas. Si se cumple el tiempo en el que no puede pagar, entonces ese mismo sistema devorador lo expectora. Como dice Gallardo (2011), en este mundo capitalista neoliberal, quien no produce con eficiencia ni consume con opulencia no tiene lugar.
El homo videns: de la lectocracia a la videocracia
En esta nueva configuración sociocultural que viven nuestras sociedades, la imagen en vivo juega un papel muy importante, algo que no existe en los periódicos ni la radio. Este fenómeno no es de ahora; empezó a mediados del siglo XX con la creación del televisor; ahí es donde aparece la imagen y llega a ocupar un lugar central en la información. El politólogo italiano Giovanni Sartori sostenía que, con la aparición de este artefacto, se inició la despersonalización de la gente, dando paso a lo que él llamó el homo videns: “el vídeo está transformando al homo sapiens, producto de la cultura escrita, en un homo videns para el cual la palabra está destronada por la imagen” (Sartori, 1998, p. 11l). A partir de ese cambio en las comunicaciones, lo que va a tener más valor es lo que es visualizado (visto). Lo que no se ve (en el televisor) no existe, no es importante, no es noticia. La centralidad de la imagen se vuelve esencial en la cultura de la sociedad contemporánea, atrapada, principalmente, por el sentido de la vista; pero no es la vista del humano que lee el texto, sino la vista del humano que ve la imagen. El binomio vista-imagen sustituirá en gran manera al binomio vista-texto.
A partir de la aparición del televisor, este se encargará de educar a los niños antes de que lo haga la escuela. Los infantes primero serán “alfabetizados” por el maestro televisor, y después aprenderán a leer y escribir en la educación formal. Eduardo Galeano decía (en el siglo XX) que el televisor era el miembro más importante de la familia (Galeano, 1998)4. La sustitución de la letra (lectura/escritura) por la imagen (la figura) no es un asunto de poco valor, tiene que ver con una serie de limitaciones cognitivas impuestas, no solo sobre los niños, sino sobre la sociedad en general, con consecuencias a lo largo de la vida5. Un estudio en Australia mostró serios efectos de la sobreexposición a las pantallas en el desarrollo verbal de los niños de edades de uno a tres años. Monitorearon la exposición de los infantes a ruidos electrónicos y evaluaron cómo el tiempo que estaban frente a las pantallas tenía influencia en sus interacciones sociales y aprendizaje lingüístico. Los niños pasaban tres horas diariamente ante una pantalla, y los resultados son una notoria “disminución en el uso de 843 palabras existentes y 194 conversaciones menos con sus padres. Estos datos subrayan la correlación directa entre el tiempo dedicado a las pantallas y la calidad de las conversaciones entre padres e hijos” (El Cronista, 2024). A esto hay que añadir lo que dice Sartori (1998, p. 12): “Es cierto que la televisión, a diferencia de los instrumentos de comunicación que la han precedido (hasta la radio), destruye más saber y más entendimiento del que transmite.”
Hoy, mientras en la mayoría de los países de América Latina existe lo que se denomina colegios top 10, en los cuales uno de sus mayores atractivos es el uso de los móviles (celulares) como una gran novedad tecnológica aplicada a la educación. Un estudio reciente muestra que en el colegio privado Waldorf of Peninsula, situado en Palo Alto, el corazón de Silicon Valley, en la Bahía de San Francisco (Estados Unidos), donde estudian los hijos de las familias más ricas del mundo informático que pueden trasladarse en helicópteros propios -en ese colegio estudian los hijos de los funcionarios de Apple, Google y otras corporaciones tecnológicas- no está permitido el uso de ninguna pantalla en la escuela; en forma progresiva se introducen en la educación secundaria. Son los tecnólogos de Silicon Valley los que no quieren que sus hijos utilicen los dispositivos que sus empresas crean. En relación con esto leemos:
esto indica otro aspecto menos mencionado que debe subrayarse: como empresarios los gurús de la informática hablan maravillas de los cachivaches que venden -ocultando en forma consciente, premeditada y deshonesta sus efectos negativos- mientras que en su carácter de padres y queriendo ser buenos padres se niegan a que sus hijos utilicen esos artefactos en su infancia y primeros años de juventud, para evitarles los problemas que acarrean y no perjudicarlos por el resto de sus vidas. (Vega, 2024, párr. 10)
El filósofo canadiense Marshall McLuhan, autor de frases famosas como “el medio es el mensaje”, hace más de sesenta años afirmaba que los medios de comunicación no son meros vehículos de un contenido, sino que de forma sutil influyen sobre el ser humano y, progresivamente, alteran su forma de pensar y de actuar (McLuhan, 1964). De manera que la imagen ejerce una gran influencia, no solo por el contenido que posee, sino también por la vía que se utiliza para presentarla. El propio García Márquez se oponía a las adaptaciones de sus libros al cine o la televisión. En 1991, en una entrevista en Radio Caracol, Gabo dijo que prefería que los lectores siguieran imaginándose a sus personajes para que no quedaran “totalmente condicionados a lo que vieran en pantalla” (Beltrán, 2024). Para el literato José Antonio Mazzotti, “lo que se gana con la imagen se pierde muchas veces con la densidad semántica del lenguaje que sí es posible desarrollar de manera más plena en la escritura y en la inversión de un libro” (Libros Peruanos, 2018).
Hoy, con la revolución cibernética, informática, digital y computarizada, ese homo videns al que se refería Sartori ha evolucionado mucho más en cuanto a su dependencia de la imagen, la cual no se reduce al aparato televisivo, sino que ahora está presente en una variedad de artefactos tecnológicos, a los que cada vez la gente tiene más acceso6. De forma progresiva en muchos hogares el televisor se va convirtiendo en un artefacto casi arcaico o decorativo, porque el celular, por todas las ventajas que tiene -por ejemplo, es portátil, inmediato, ofrece abundante información a toda hora- lo ha sustituido con creces. Galeano se quedó corto cuando, en su conocido artículo “El derecho al delirio”, decía que “El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas” (Galeano, 1998, p. 342). Él anhelaba otro mundo posible, donde artefactos como el televisor dejaran de tener tanto valor en las familias, pero nunca se imaginó que las computadoras, los celulares y las tabletas serían mucho más que un miembro importante de la familia y se convertirían en una pareja inseparable del ser humano. Sin ellos, la mayoría de las personas se encuentran limitadas para realizar con normalidad su vida diaria; la adhesión a esos artefactos es grande. En el pasado, por la dependencia que el ser humano tenía del televisor, necesitaba estar dentro de la casa para ver los programas desde la comodidad de un sofá; ahora convive con el celular y se entretiene, informa y trabaja por medio de él en cualquier parte del mundo. Físicamente está “ausente” de algún lugar, pero virtualmente está “presente” en cualquier parte, gracias a estos móviles. Esta dependencia tecnológica es posible constatarla en la mayor parte de las áreas de la vida: la educación en todos sus niveles y en todas las materias, el comercio, las comunicaciones, el transporte, la política, la fe religiosa, el conocimiento científico, los diagnósticos médicos, las transacciones bancarias, las relaciones virtuales, el correo electrónico, la música, el cine, el GPS, el asistente de voz, los chatbots, etc.
A los aparatos tecnológicos que están adheridos a las personas, el polígrafo peruano Marco Aurelio Denegri los llama prótesis o adiciones (extensiones), porque sin ellos los humanos sienten que están incompletos. Por eso, nos encontramos ante nuevas formas de estar y ser en el mundo, de concebirlo y de relacionarnos con los demás; para él, la sociedad informática y tecnologizada promueve “el inmediatismo, el fragmentarismo, el superficialismo y el facilismo” (Witame, 2013). Estas características están presentes en los distintos campos de la vida, y quienes no se conducen así entonces corren el riesgo de ser consideradas personas de “otro mundo”, de un mundo atrasado que ya no existe; son gente desadaptada social, cultural y tecnológicamente.
En la educación en general, el mundo de la lectocracia está siendo reemplazado por el de la videocracia; ahora gobierna la imagen, no la letra. No estamos en el tiempo de la prevalencia de la lectura, hoy rige el ver, no rige el leer. Hay una regencia cautivante y entretenida de la figura a todo color, que se impone sobre el tradicional blanco y negro de los libros impresos. Además, dice Denegri (2011, p. 186) que “En la videocracia, la imagen del prójimo, o sea el prójimo virtual, substituye al prójimo real. Substitución inevitable en una cultura despersonalizante y robotizante”.
El paso de la lectocracia a la videocracia ha provocado un cambio radical en distintos ámbitos de la sociedad; por ejemplo, en el mundo del comercio, cada vez nos encontramos con que se utilizan menos palabras y más imágenes. Hay una nueva generación de clientes (jóvenes) que exigen información más breve, rápida y atractiva; por eso las empresas, gradualmente, han ido transformando las palabras en imágenes. Parte de todo esto son las redes sociales Instagram y X; en la primera predomina la imagen y en la segunda el texto lacónico. Al respecto, leemos:
Además, estos mensajes visualizados requieren ser concretos, rápidos y cortos, lo cual se relaciona mucho con la cultura de Twitter e Instagram que ya se vive, por ejemplo, con el mensaje de pocas palabras o la imagen que lo dice todo, que ayuda al déficit de atención de la nueva generación y evita la infoxicación que satura de información a los usuarios y en vez de atraerlos lo repele. (León, 2017, párr. 12, el énfasis está en el original)
La IA y la automatización de la sociedad
En nuestras sociedades modernas de este siglo XXI, pareciera que no es posible vivir sin estas tecnologías. También existen casos de la correlación que hay entre el uso frecuente de RR.SS. y el incremento en la conducta de consumo de alcohol (Escobar, 2024), o las propias adicciones a los juegos y ofertas que se encuentran en Internet7. Hoy, ya se habla de situaciones de ludopatía infantil relacionada con las RR.SS., con consecuencias impensables. En la provincia de Buenos Aires, existen casos de menores que apuestan en plataformas online con consecuencias trágicas, como el suicidio. Federico Pavlovsky, psiquiatra y especialista en el tratamiento de consumos problemáticos, dice: “Nunca vi un experimento social en vivo para generar consumos problemáticos con adicciones como el de hoy” (Miquel, 2024, párr. 2). Pavlovsky afirma lo siguiente: “Los que son arquitectos en la toma de decisiones en el mundo tecnológico, crean aplicaciones, utilizando el sistema neurosicológico y neurobiológico humano para favorecer el mundo compulsivo para que permanezcas cada vez más tiempo” (Radio Con Vos, 2023).
En este mundo globalizado y neoliberal, las TIC de diferentes formas y en distintos niveles condicionan, influyen, determinan y facilitan la vida. Sin embargo, ante el avance de la IA, existe el peligro de que en un futuro cercano algunas profesiones desaparezcan del todo o parcialmente como, por ejemplo, el derecho administrativo, la arquitectura sin habilidades artísticas, la contaduría, la medicina (parte de su campo laboral se reduciría), los policías, los pilotos de guerra, los corredores de propiedades, los autores y escritores, los periodistas y analistas de noticias, los bibliotecarios, entre otros. Muchos de estos trabajos serán automatizados completamente, o los programas de computación sustituirán varias de sus tareas (La República, 2023). Como puede verse, estamos ante una situación novedosa, porque antes eran las máquinas las que reemplazaban el trabajo manual, pero ahora la IA empieza a sustituir actividades que requieren razonamiento, comunicación y coordinación, o lo que algunos han llamado “trabajos de clase media”:
aquellos que requieren análisis o procesamiento de datos en el ámbito tecnológico (incluyendo programadores e informáticos); análisis de mercado o financiero (asesores fiscales, gestores, profesionales del marketing); asistentes de varios tipos; diseñadores gráficos, periodistas y creadores de contenido en general; y hasta abogados y profesores. (Palomeque, 2023)
Hace pocos meses la agencia noticiosa RT de Moscú, Rusia, presentó a su primera periodista creada con IA con el propósito de “ofrecer contenidos de alta relevancia, tales como noticias importantes e historias que despierten emociones, colaborando estrechamente con sus colegas” (RT, 2023). Es muy difícil que alguien que no sabe de la creación artificial de esta periodista, se dé cuenta de que no es una persona real. Para Bill Gates, en el futuro las profesiones ideales que sobrevivirán ante el avance de la IA serán aquellas que se vinculen con el desarrollo de la misma Inteligencia Artificial, la energía y la biología (El Cronista, 2024).
¿Quién se iba a imaginar que llegaríamos a un tiempo en el que la máquina programada le iba a pedir a la persona que está haciendo alguna operación por Internet: “Confirm you are not a robot”? Dependiendo de la respuesta del humano, la máquina le autorizará continuar usando el servicio informático o no. Así como se está desarrollado la IA, no será imposible que pronto, en lugar de que a la máquina le responda una persona, sea otro robot quien lo haga, y se creará una pequeña “comunidad de robots” que dialogan entre ellos. Los humanos inventan los robots y luego estos “excluyen” a los humanos. Para este año 2024, se ha anunciado el certamen “Miss AI”, concurso que busca como ganadora a la modelo perfecta creada con IA. Las concursantes serán evaluadas en los siguientes aspectos: su belleza o apariencia física, la originalidad, la innovación tecnológica que representan y el impacto que tienen en RR.SS. El equipo de jueces que evaluará está conformado por cuatro integrantes: dos personas y dos influencers generadas con esta tecnología (León, 2024). Este es un evento en el que el 50% de los evaluadores lo conforma la propia tecnología. No es suficiente la evaluación de los humanos.
La tecnología sustituye con creces a los humanos
Hay muchos casos en los cuales la dependencia de la tecnología reta, desarrolla, acompaña y prepara las capacidades de los humanos en diferentes áreas de la vida para que tengan mejores resultados en el desempeño de sus profesiones. Veamos dos ejemplos en el campo deportivo: un ajedrecista como el niño argentino Faustino Oro no hubiera podido potenciar sus capacidades en plena pandemia del covid-19 si no hubiera recurrido a practicar en las plataformas virtuales del llamado deporte ciencia (Ingrassia, 2024). Lo mismo se puede decir de los porteros de fútbol, cuyas habilidades para atajar dependen más de una máquina computarizada que les lanza pelotas en los entrenamientos, que de los tiros de balones que le hacen sus compañeros (Javifreestyle, 2024). Como el mundo del fútbol es una de las mayores industrias comerciales del entretenimiento, no sería extraño que asistamos pronto a la robotización de este y presenciemos anonadados algún mundial de fútbol en donde la contienda ya no sea entre humanos (ni los humanos contra las máquinas), sino entre los propios robots. Probablemente, los resultados de esta competencia sean un reflejo de las asimetrías socioeconómicas, científicas y tecnológicas del mundo real entre los países ricos del Norte y los pobres del Sur. ¿Con qué recursos podrían crear un robot competidor de fútbol naciones como Haití, Honduras o Guatemala, empobrecidas por los países hegemónicos? Actualmente, la mayoría de los países que encabezan la carrera hacia la robotización son los del Norte Global (La República, 2023).
Pero ¿alguien puede cuestionar al denominado SlothBot, robot fabricado por los investigadores de Georgia Tech, en Atlanta, que se cuelga en los árboles, con cámaras incorporadas, se alimenta de energía solar para estar ahí muchísimas horas y monitorear la conservación de todo tipo de animales y plantas de distintos parques mientras informa a los especialistas? El autor que escribe sobre este caso le llama a SlothBot “simpático robot” (Hernández, 2020). Como puede notarse, la creación de SlothBot era con el propósito de que asumiera actividades profesionales que los humanos estarían limitados de hacer y produce beneficios ambientales y humanos8.
En Alemania, uno de los países cuya población envejece más rápido en el mundo, y es el más poblado de Europa, debido al rápido aumento de personas que requieren atención y ante la falta de personal profesional, los científicos del Instituto de Robótica e Inteligencia Artificial de Munich han creado el robot Garmi, en el departamento llamado geriatrónica, que utiliza tecnologías de robótica, tecnologías de la información y 3D aplicadas a la geriatría, gerontología y enfermería. Garmi cubriría algunas de las tareas de los enfermeros, cuidadores y médicos, por ejemplo: realizar diagnósticos, proporcionar asistencia y tratamientos, servir la comida, abrir una botella de agua, pedir ayuda u organizar una conversación por video con familiares y amigos. Sus creadores esperan integrar este robot a la sociedad e introducirlo en las residencias de ancianos para evitar que los médicos multipliquen sus desplazamientos, así estos podrían examinar los resultados de los pacientes a distancia, algo valioso para personas que viven en lugares remotos. En Alemania estiman que para 2050 habrá 670 000 puestos de cuidadores que quedarán sin cubrir, y aunque los costos de estos robots serían altísimos, parece que el país estaría dispuesto a hacer esa inversión. De acuerdo con la información, uno de los “problemas” es si los pacientes aceptarán al asistente (robot); esperan que confíen en él para ser atendidos, de la misma forma en que se usa el teléfono inteligente hoy en día (El Comercio, 2023; Hernández, 2023). En ese convivio familiar que tiende a aumentar entre el humano y la máquina, pronto Garmi será naturalizado como un cuidador eficiente de los pacientes y esta será otra situación más de cómo las máquinas sustituirían a los humanos, concretamente a personas profesionales de la salud9.
La presencia de robots que hacen trabajos más rápidos que los humanos ya no es una novedad, sino una realidad que cada vez se extiende más en su uso y dependencia. Ese es el caso del denominado Somatic que funciona con IA y se dedica a tareas monótonas y poco deseables, como limpiar baños públicos, lugares donde a diario transita mucha gente, como aeropuertos, centros comerciales y oficinas corporativas. Sólo necesita agua, detergente y electricidad para trabajar; tiene la capacidad de dejar los espacios sanitarios en condiciones pulcras y opera de manera autónoma (no depende de un jefe que lo supervise). Es un recurso que economiza los gastos para las empresas y familias, porque lo que hay que pagar por sus servicios es la mitad de lo que habría que pagarle a una persona. Pero no es posible comprar un Somatic, porque solo trabajan por contratos de alquiler. La creación de este robot -que suplanta a los humanos, hace un trabajo impecable, no se cansa, está disponible el tiempo que se le requiera- replantea una discusión seria porque estamos ante la automatización y sus consecuencias inmediatas en el trabajo humano. La robotización del trabajo ya dejó de ser una amenaza futura para las personas; la realidad demuestra que ya las están sustituyendo. Llama la atención el lenguaje antropológico que usa el autor para referirse a este robot: “trabaja incansablemente por un sueldo de 1,000 dólares mensuales, a diferencia de los más de 2,000 dólares que generalmente se pagarían a un humano por realizar el mismo trabajo”. “El funcionamiento de Somatic depende de un proceso de aprendizaje inicial en el que, mediante la tecnología de realidad virtual e inteligencia artificial, se le enseña la disposición específica”. “Este método permite a sus creadores capacitar al robot a distancia, proporcionándole un mapa 3D del área para que pueda maniobrar y realizar sus tareas de manera eficiente” (Escobar, 2024, las negritas no están en el original)10.
El uso de la IA alcanza áreas de la vida, a veces inimaginables, por ejemplo, en algunas “modas” como el tatuaje. Los investigadores especialistas Kristen Belcastro y Onur Ergen han creado en la Universidad Técnica de Estambul los llamados tatuajes biotecnológicos con IA, que a través de la nanotecnología podrían comunicar diagnósticos de salud a un teléfono celular inteligente. Son tatuajes con capacidad para enviar información inalámbrica a otros dispositivos. No dependen de cables ni conectores con batería; tienen la capacidad de monitorear la salud, recopilar datos como la presión sanguínea y la glucosa, prevenir enfermedades y gestionar dictámenes (Scaliter, 2024).
La IA también es capaz de mantener “viva” a la persona una vez que fallece. En Alemania, una empresa estadounidense ha creado la plataforma Eternos.life que se dedica a resguardar los legados completos de la vida de sus beneficiarios. La plataforma construye un modelo audiovisual personalizado de su cliente y una vez que muere sigue interactuando con sus familiares. Para que esto sea exitoso, la persona (que va a morir y desea “seguir viviendo”) debe dejar en la plataforma toda la información posible de sí misma, en forma escrita, hablada, con fotos, imágenes, etc. Todo lo que la persona deja ahí almacenado es la vida que tuvo (experiencias y conocimientos) y toda esa información es procesada por la plataforma que la convierte en videos, a través de los cuales se comunica la persona (fallecida). Sus familiares o amistades pueden interactuar con ella con preguntas, solicitudes o conversaciones sobre temas de su vida. Esta les responderá todo lo que sabe, gracias a la información que tiene almacenada; pero eso no es todo, sino que, además, debido al intercambio y fusión (mezcla) que hace de todos los datos o fichas, es capaz de producir nuevas ideas. En una de las pruebas realizadas, una mujer le pidió a la IA que su esposo (que ya había almacenado información propia) le dijera algo agradable antes de acostarse, y la IA le respondió con la misma voz del esposo: “Mi amor, que tengas dulces sueños, te amo mucho. Que tengas un sueño tranquilo” (RT, 2024).
Este tipo de plataforma, conocida también como la “resurrección digital”, ha crecido muy rápido y en China se ha convertido en un negocio multimillonario: “El tamaño del mercado de los ‘humanos digitales’ se estimó en 12 000 millones de yuanes (unos 1 659 millones de dólares) en 2022, y se espera que se cuadruplique para 2025, según los pronósticos de especialistas” (2024, p. 12, párr. 1). A falta de alguna legislación que regule las distintas situaciones y sobre las cuales puede haber muchas visiones éticas encontradas, se hizo conocido el caso de “Sun Kai, un hombre que perdió a su madre hace cinco años y que mantiene conversaciones semanales por videoconferencia con una representación virtual de ella” (LU5, 2024). Gracias a esto, Sun Kai ha logrado sobrellevar la pérdida de su madre11.
El estadounidense Ray Kurzweil, científico informático, autor, empresario y futurista, va mucho más allá que los anteriores y proyecta que, con la inteligencia artificial, la “devolución de la vida” a los muertos tendrá dos etapas: la primera será esas simulaciones que recrean y replican a una persona: “Ya estamos creando a través de nuestras actividades digitales registros enormemente ricos de cómo pensamos y sentimos. Durante esta década, nuestras tecnologías para registrar, almacenar y organizar esta información avanzarán rápidamente” (Rodríguez, 2024, párr. 5). La segunda será la devolución física de la vida: “Con el tiempo, los replicantes podrían incluso ser alojados en cuerpos biológicos aumentados cibernéticamente y cultivados a partir del ADN de la persona original” (Rodríguez, 2024, párr. 5). Este tipo de creación científica, así como la recepción (y adquisición del servicio) por parte del público, pondrán en crisis muchos de los mitos y creencias religiosas respecto a la vida, la muerte y la resurrección de las personas. A diferencia de la novela de José Saramago, Las intermitencias de la muerte, donde la muerte decide suspender su trabajo letal, con este tipo de IA, el mundo asistirá a la “victoria” sobre la muerte. La vida será “eterna”.
La carrera de la robotización, la IA débil y la IA fuerte
Es a finales de los años treinta del siglo XX cuando se crean los primeros robots mecánicos impulsados con el movimiento para uso industrial; en poco tiempo tuvo un desarrollo vertiginoso, y por eso se empezó a hablar del peligro que eso significaba para el trabajo y sustitución de los humanos. Los avances de la robotización condujeron hasta lo que hoy conocemos como la IA, entendida como operaciones que se consideran propias de la inteligencia humana. Hay una diferencia entre la IA débil y la IA fuerte; mientras que la primera no sabe lo que está haciendo, la segunda es consciente de sí misma, adquiere autoconsciencia y sentimientos. Como puede verse, los robots que hemos descrito en este trabajo pertenecen a la IA débil, los cuales, al poseer un programa informático, se conducen por algoritmos que les ordenan los pasos que deben realizar y el orden que deben seguir para cumplir una tarea específica.
Con la ayuda de la IA, los países más ricos han ingresado en una especie de carrera por la creación de robots; el objetivo mayor es que cada vez se semejen más a los humanos o incluso hagan cosas que estos no pueden hacer, y es ahí cuando surge el debate acerca de si el robot es consciente o no. En Arabia Saudí, en un evento especial de exposiciones de IA, estrenaron uno, con aspecto de una persona masculina de nombre Muhammad, con capacidad para comunicarse en dos idiomas con las personas que querían conversar con él. Al presentarse, vestido con un traje tradicional, dijo lo siguiente en árabe: “Soy Muhammad, el primer robot saudí con forma de hombre. Fui fabricado y desarrollado aquí, en el Reino de Arabia Saudí, como un proyecto nacional para demostrar nuestros logros en el campo de la inteligencia artificial” (Ariz, 2024). Hasta ahí todo perfecto, pero luego, cuando la periodista Rawya Kassem siguió presentando el evento, Muhammad, que se encontraba detrás de ella, “extendió su brazo derecho hasta tocar el trasero de la informadora, que se dio cuenta de lo que estaba pasando y se volvió hacia el robot con gesto incómodo ante un comportamiento tan inoportuno y desacertado” (Ariz, 2024). Surgen algunas preguntas: ¿esa acción del robot es autónoma? ¿fue un acto espontáneo? ¿esos robots tienen una ética mínima para comportarse? ¿es machista Muhammad? Pues la IA no es consciente de lo que hace, entonces no puede ser sexista Muhammad, no puede serlo porque no tiene conciencia o inteligencia propia comparada a la humana. Tiene un comportamiento sexista, porque refleja los sesgos y estereotipos de las personas que lo programaron; esas acciones responden a los datos (algoritmos) que se le han introducido al robot12.
La Inteligencia Artificial en América Latina
La evolución de la IA se desarrolla a una velocidad acelerada. Como dijimos, uno de sus objetivos es que los robots se parezcan cada vez más a la mente humana. En esta competencia participan principalmente los países del Norte Global, impulsados mayormente con recursos privados. Ahí se concentran las inversiones económicas, los descubrimientos científicos y la discusión sobre las consecuencias y oportunidades que significa la revolución científico-tecnológica. Entonces, pensar la IA desde América Latina y el Caribe es hacerlo desde condiciones de dependencia, no solo económica, política, cultural, sino también tecnocientífica. Nuestras naciones no producen estas tecnologías de punta, sino que son receptoras y muchas veces receptoras tardías. Esto no significa que no haya iniciativas privadas o particulares detrás de esos objetivos, pero todavía son menores.
De acuerdo con un informe presentado el año pasado, ningún país de nuestra región latinoamericana destaca de manera integral en aspectos como productividad científica, transferencia tecnológica, disponibilidad y variedad de datos. Aunque en América Latina las habilidades en IA han tenido un crecimiento en los últimos años, sigue siendo el más lento de todo el mundo. La mayor preocupación de nuestros países es reducir los impactos negativos de la automatización, pero hacen falta políticas gubernamentales para abordar la situación en todas sus dimensiones (Durán, 2024).
Países como México, Brasil y Argentina, desde hace varios años fabrican sus propios robots para la producción industrial, pero los esfuerzos por agenciarlos de inteligencia artificial para que imiten los procesos cognitivos de los humanos son todavía pequeños. Esto nada tiene que ver con la capacidad intelectual de los latinoamericanos para su creación; el problema radica en la escasez de recursos económicos, tecnológicos, logísticos y personal capacitado. Aún así, la fuga o captación del talento latinoamericano para que realice estudios especializados en universidades de los países hegemónicos es constante. Carreras como ingeniería electrónica, robótica, mecatrónica, ingeniería industrial, ingeniería automática, cibernética, entre otras, son las que estudian en esas universidades, pero cuando los graduados retornan a su lugar de procedencia no siempre encuentran trabajo, razón por la cual permanecen ejerciendo sus profesiones en los países donde estudiaron. Pero esta situación no significa que, en América Latina, en el nivel estatal, la IA no esté siendo utilizada. Hay un informe bastante amplio (OECD, 2024) donde se explica que, en México, Brasil, Argentina, Uruguay, Colombia, Panamá, Paraguay, Perú, Ecuador, Chile y Costa Rica (en algunos países más que en otros) dependen de la IA para distintos trabajos, por ejemplo, para detectar brotes epidémicos, hacer consultas médicas y seguimiento de casos, hacer los procesos laborales más eficientes, digitalizar las funciones jurisdiccionales de la entidad y maximizar su eficiencia, guiar y mejorar la toma de decisiones, predecir sentencias en juicios contra el Estado, responder con más eficiencia a las necesidades de los ciudadanos, brindar seguridad y protección públicas, detectar actividades delictivas (a través de video, imágenes y reconocimiento de voz), aumentar la capacidad regulatoria, mejorar la atención sanitaria pública, medir y pronosticar la contaminación del aire, hacer un mejor uso de los recursos públicos, predecir el embarazo adolescente y la deserción escolar, entre otros. El uso de la IA en todos estos casos es bien visto y aprobado por la gente, no hay nada ahí que atente contra la vida de las personas, sino que hay mucho beneficio para la sociedad. El debate surge cuando sucede lo contrario. El pasado 8 y 9 de agosto de 2024, en Cartagena, Colombia, se llevó a cabo la Cumbre Ministerial Latinoamericana y del Caribe por la Inteligencia Artificial, a la que asistieron 17 países de América Latina y el Caribe, donde analizaron las formas en que la tecnología cada vez más cala la vida de la gente y la sociedad en general: “en este sentido, la Inteligencia Artificial se convierte en una protagonista esencial que promete impulsar la productividad y la eficiencia. Al mismo tiempo, plantea desafíos éticos y sociales, desde la privacidad de datos hasta el impacto en el empleo” (NODAL, 2024, párr. 1). Recientemente, el gobierno de Colombia inauguró la facultad de Inteligencia Artificial, la primera de América Latina, que funcionará en la Universidad de Caldas e iniciará el próximo año, contará “con cinco laboratorios, un auditorio, 13 aulas de clases, cuatro aulas especiales, siete aulas de sistemas, cuatro aulas de estudio, 95 cubículos, 98 oficinas y una cafetería, entre otros espacios, para 1.228 alumnos” (Revista Alternativa, 2024).
A pesar de las limitaciones económicas, materiales y logísticas para el desarrollo de la ciencia en los países del Sur Global, en Argentina, donde Javier Milei -a cuatro meses de haber asumido la presidencia tomó drásticas medidas como “despidos arbitrarios, recortes de becas y fondos para financiar proyectos, y falta de recursos para sostener los institutos”- calificó a los investigadores de “parásitos” (Gulman, 2024). Los científicos del Conicet y de la Universidad Favaloro han desarrollado con el uso de la IA, por su capacidad de tratar datos a una velocidad incomparable, un programa que puede procesar tomografías del corazón, con mayor precisión en el diagnóstico y evitar infartos y ACV. Si ese trabajo lo hacen los radiólogos, demoran alrededor de treinta minutos (tienen que ver las regiones del corazón para identificar las zonas con problemas), mientras que al software que identifica de manera automatizada le lleva unos minutos. Un diagnóstico veloz como este puede salvar muchas vidas. Además, como señala uno de los científicos: “Cuando se utiliza correctamente, la capacidad de estos algoritmos para señalar patrones en los datos puede ser determinante para descubrir nuevos medicamentos, complementar el diagnóstico de enfermedades y personalizar tratamientos” (Esteban, 2024). Entendido así, en estos tiempos de IA, en campos como la salud y la preservación de la vida, las máquinas y el personal médico no se adversan, sino que se complementan. En esa misma dirección, ya se aplican softwares con aprendizaje automático para realizar diagnósticos de enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer, o diferentes tipos de cáncer, todo esto gracias a que la IA es capaz de leer y procesar en poco tiempo una cantidad enorme de información:
Las potencialidades no tienen techo si se tiene en cuenta que la IA se convierte en una herramienta muy potente capaz de leer millones de datos en cuestión de segundos. Cuanto más entrenado el algoritmo, mayor precisión en la detección de anomalías, que a los humanos los llevaría muchísimo más tiempo abordar. (Esteban, 2024)
La naturaleza del sistema capitalista es sacar las máximas ganancias de todo lo que sea posible; por eso, como nunca, ahora la ciencia y la tecnología han sido convertidas en fuerzas productivas del capital. Vivimos en sociedades regidas por la tecnociencia, que han convertido estos dos campos en fetiches, en elementos de culto, a los que les asignan propiedades mágicas o sobrenaturales y los veneran como si fueran dioses o semidioses. No estamos hablando de costumbres idolátricas, conferidas a pueblos antiguos y “atrasados”, sino de prácticas actuales que están presentes en estas sociedades modernas y “adelantadas”, La ciencia y la tecnología son presentadas como fuerzas independientes del modo de producción, ajenas a las formaciones sociales concretas, como si tuvieran vida y racionalidad propias. En todo esto hay exageraciones y les corresponde a los humanos hacer las valoraciones:
El vínculo con la IA está repleto de exageraciones, de enfados y también de adoraciones desmedidas, una tendencia a ponerla en el lugar de un dios. Y de ninguna manera es así, la IA toma decisiones y está en nosotros decidir si tienen valor o no. (Martínez, 2023)
El afán por las ganancias impulsa a que los grandes monopolios capitalistas vinculados a las empresas de la ciencia y la tecnología inviertan muchos de recursos y sumas de dinero para el desarrollo de la IA en general y la robotización en particular. Pero, así como aflora la pleitesía hacia ellos, también existe el temor por lo que podría llegarse a producir; por ejemplo, en 2015, “unos 3 mil investigadores firmaron (junto al famoso físico Stephen Hawking y Elon Musk, una de las personas más ricas del mundo) una carta abierta solicitando la prohibición del uso de armas autónomas, a partir de la IA” (Guahán, 2023). El hecho de que entre los firmantes figuren personas multimillonarias hace que sus críticos sospechen de esos temores, porque independientemente de los supuestos peligros, lo que les preocupa es que sus empresas no formen parte del gran negocio que genera el avance de la IA en varios terrenos.
Más allá de los daños que hasta ahora puede haber provocado la tecnociencia, habría que preguntarse si en la carrera de las grandes empresas por dominar el mundo desde la IA, sobrepasan los límites de la preservación de la vida, a causa de la irracionalidad de lo racionalizado, o como diría Franz Hinkelammert (2022, p. 59-60), “cortar la rama del árbol sobre la cual se está sentado”:
Somos como dos competidores que están sentados cada uno sobre la rama de un árbol al borde de un precipicio, cortándola. El más eficiente será aquel que corte con más rapidez la rama sobre la cual está sentado. Caerá primero y morirá primero, pero habrá ganado la carrera por la eficiencia.
Entonces, ¿cuán inteligente es esta inteligencia artificial?, ¿es racional esta tecnociencia?, ¿la robotización es siempre un progreso o se ha trocado en un lanzamiento al abismo?
Cuando aparecieron los primeros robots mecánicos, se decía que, además de sustituir a las personas, trabajaban y producían con mayor eficiencia y rapidez; no se cansaban, no ocupaban vacaciones, no salían embarazadas, no necesitaban estar asegurados, no formaban sindicatos, no hacían huelgas, no pedían aumento de salario, etc. Hoy, varios de los robots con inteligencia artificial, como los que hemos visto anteriormente, parece que adquirirían derechos. Aunque los derechos humanos son exclusivos de las personas, pronto empezarían también a ser derechos de los robots; por ejemplo, ocuparían descansar para que les den mantenimiento, necesitarían un seguro de vida (de existencia útil), recibirían algunas actualizaciones profesionales. Como señala Hinkelammert (2012, p. 107), los derechos son para las personas naturales, las personas jurídicas no tienen derechos humanos: “Las grandes sociedades anónimas son personas jurídicas, como tales no pueden tener ninguna clase de derechos humanos. Las personas jurídicas no tienen derechos humanos, solamente las personas naturales los tienen”. Los robots no son personas naturales, son personas jurídicas.
El sistema capitalista neoliberal defiende los derechos de la empresa privada o las llamadas sociedades anónimas como si fueran derechos que están por encima (o primero) que los derechos de los humanos. Con el avance de la IA, estamos llegando a un tiempo en el que se debatirá si los robots son personas naturales o personas jurídicas, y se crearán constituciones para defender los derechos de los robots con IA como si estos fueran trabajadores humanos.
Es inevitable el avance de la ciencia y la tecnología que con la IA traerá nuevos descubrimientos e inventos; aquí hemos visto algunos casos de los beneficios que estos traen a la humanidad. Lo inaceptable y evitable es que, en la búsqueda de la prosperidad y el desarrollo, los derechos de los humanos y de la naturaleza sean sacrificados por la robotización y la IA.
En América Latina, en los últimos diez años, se ha hablado mucho sobre la IA, pero eso no significa que se conozca lo suficiente sobre ella. Es importante ampliar la información y profundizar los estudios al respecto por tres razones: primero, porque es necesario superar los mitos y prejuicios creados, que no le hacen ningún beneficio a la sociedad; no es correcto huir de la IA como si se tratara de una fuerza maligna sobrenatural que actúa de manera autónoma o independiente contra los humanos. Tampoco es un dios benigno que se ha autocreado para solucionar todos los problemas de la sociedad. Segundo, porque todas las personas tienen la capacidad de entender lo que es IA, incluyendo a los niños del primer grado de la escuela que, por cierto, desde hace varios años, reciben clases de robótica en los centros privados. Esto no puede ser un privilegio educativo, sino que debe convertirse en un derecho para toda la infancia, incluyendo a los que estudian en las escuelas públicas. Así como en el siglo XX varias generaciones crecieron familiarizándose con una máquina de escribir, ahora corresponde hacerlo con plataformas que funcionan con IA, no para que nos dominen, sino para tener control sobre ella. Tercero, porque la IA está presente de diferentes formas en la cotidianidad de lo que hacemos, vivimos en sociedades cada vez más condicionadas por ella, que gradualmente han ido configurando nuevas maneras de ser y estar en el mundo, y de relacionarnos con los demás y con la naturaleza. Entonces, en los casos en los que es inevitable convivir con ella, concierne valorar y actuar de manera consciente por los beneficios o peligros que tendría.
Todos los avances que hasta hoy se han logrado en el campo de la ciencia y la tecnología, no son gracias a alguna inteligencia artificial especial, procedente de algún mundo desconocido e inaprensible, sino que es gracias a la inteligencia humana, que es producida histórica y colectivamente; no es resultado del trabajo de individuos iluminados. Los especialistas en las diferentes ramas de la ingeniería, afines a los campos de la IA que hemos mencionado en este artículo, son una fecundidad social, grupal e institucional. En los diferentes casos de IA aquí vistos, participan mujeres y hombres científicos que, desde sus estudios y ejercicios profesionales, conscientemente o no, pertenecen a diferentes tramas sociales y objetivos políticos. Entonces, el calificativo “artificial” en esa inteligencia es para referirse al campo informático dedicado a desarrollar sistemas en los que se efectúan tareas de percepción, aprendizaje, razonamiento, etc., que normalmente las realizan los humanos. A partir de los datos que se obtienen, esos sistemas pueden percibir, como es el caso del robot SlothBot para conservar la flora y la fauna; aprender, como lo hace el robot Somatic cuando tiene que hacer cada vez mejor su trabajo de limpieza; y desarrollar procesos de razonamiento, como lo hace la plataforma Eternos.life para interactuar con quienes le hacen preguntas sobre la vida de alguien que murió.
Es cierto que América Latina, por razones económicas, políticas, materiales y logísticas, entre otras, dista mucho de tener el avance científico y tecnológico de las naciones del Norte Global, y por eso mira con asombro lo que en esos países están logrando con la robotización y la IA; pero a pesar de esas limitaciones, encontramos que, en varios países del continente, sus gobiernos vienen implementando el uso de la IA en distintas áreas del servicio público. En estos países empobrecidos y saqueados del Sur Global, la ciencia y la tecnología deben contribuir para atender necesidades estructurales y primarias. Por aquí con que los gobiernos asuman como política pública que la IA favorezca la salud y la educación de sus pueblos, sería una manera sencilla de que la gente entienda los beneficios que ella tiene para sus vidas. De esta forma, ningún perro tendrá que impedir que el hombre se acerque a la máquina, como pensaba que sucedería Ray Bradbury, sino que las máquinas estarán al servicio del bien común.
Bibliografía
Ariz, H. (23 de marzo de 2024). Arabia crea su primer robot masculino y se estrena tocando el trasero de la presentadora. https://www.deia.eus/que-mundo/2024/03/23/arabia-robot-masculino-trasero-presentadora-8036863.html
Beltrán, L. (21 de abril de 2024). Titanes en el ring: La foto que define el encuentro histórico entre Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. https://elcomercio.pe/archivo-elcomercio/mario-vargas-llosa-vs-gabriel-garcia-marquez-titanes-en-el-ring-la-foto-que-define-el-encuentro-historico-de-dos-escritores-latinos-noticia/
Denegri, M. (2011). Esmórgasbord. Lima: Fondo Editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
Durán, R. (16 de febrero de 2024). ILIA, un índice sobre el estado de la IA en América Latina y el Caribe. https://www.nodal.am/2024/02/ilia-un-indice-sobre-el-estado-de-la-ia-en-america-latina-y-el-caribe-por-rodrigo-duran/
El Comercio (20 de marzo de 2023). Alemania usa un robot para cuidar ancianos y combatir la falta de personal sanitario. https://elcomercio.pe/tecnologia/robotica/alemania-usa-un-robot-para-cuidar-ancianos-y-combatir-la-falta-de-personal-sanitario-video-robot-humanoide-garmi-espana-mexico-usa-noticia/?ref=ecr
El Cronista (28 de febrero de 2024). Bill Gates reveló cuáles son los trabajos que seguro sobrevivirán a la Inteligencia Artificial. https://www.cronista.com/infotechnology/actualidad/bill-gates-revelo-cuales-son-los-trabajos-que-seguro-sobreviviran-a-la-inteligencia-artificial/
Escobar, D. (22 de marzo de 2024). Este robot limpia baños más rápido que los humanos, se llama Somatic y usa IA. https://www.infobae.com/tecno/2024/03/22/este-robot-limpia-banos-mas-rapido-que-los-humanos-se-llama-somatic-y-usa-ia/
Escobar, D. (17 de abril de 2024). Exceso de Facebook y TikTok provoca adicción al alcohol y a las apuestas, advirtió un estudio. https://www.infobae.com/tecno/2024/04/17/exceso-de-facebook-y-tiktok-provoca-adiccion-al-alcohol-y-a-las-apuestas-advirtio-estudio/
Esteban. P. (13 de junio de 2024). Científicos argentinos entrenan una IA para procesar tomografías del corazón. https://www.pagina12.com.ar/744148-cientificos-argentinos-entrenan-una-ia-para-procesar-tomogra
Galeano, E. (1998). Patas arriba. La escuela del mundo al revés. México: Siglo XXI.
Gallardo, H. (2011). Modernidad, crisis mundial y fe religiosa. https://www.heliogallardo-americalatina.info/index.php?option=com_content&view=article&id=233:modernidad-crisis-mundial-y-fe-religiosa&catid=11&Itemid=106
Guahán, J. (30 de mayo de 2023). Inteligencia artificial: importancia e impacto en trabajo y educación. https://rebelion.org/inteligencia-artificial-importancia-e-impacto-en-trabajo-y-educacion/
Gulman, A. (16 de abril de 2024). El ajuste de Milei asfixia a la ciencia: investigadores temen nueva fuga de cerebros. https://elpais.com/america-futura/2024-04-17/el-ajuste-de-milei-asfixia-a-la-ciencia-investigadores-temen-nueva-fuga-de-cerebros.html
Hernández, G. (20 de marzo de 2023). Garmi: así es el robot humanoide para cuidar a los adultos mayores a falta de suficientes trabajadores de la salud. https://www.xataka.com.mx/robotica-e-ia/garmi-asi-robot-humanoide-para-cuidar-a-adultos-mayores-a-falta-suficientes-trabajadores-salud
Hernández, S. (20 de junio de 2020). Este simpático robot es el rey de los árboles mientras vigila a los animales. https://computerhoy.com/noticias/tecnologia/simpatico-robot-rey-arboles-mientras-vigila-animales-663337
Hinkelammert, F. (2012). Lo indispensable es inútil. Hacia una espiritualidad de la liberación. San José: Editorial Arlekín.
Hinkelammert, F. (2022). Razones que matan y la respuesta del sujeto. La Habana: Editorial Caminos.
Infobae (31 de marzo de 2023). Polémica por la carta que pide frenar por seis meses el avance de la Inteligencia Artificial: el rol de Elon Musk. https://www.infobae.com/estados-unidos/2023/03/31/polemica-por-la-carta-que-pide-frenar-por-seis-meses-el-avance-de-la-inteligencia-artificial-el-rol-de-elon-musk/
Ingrassia, V. (26 de marzo de 2024). La inteligencia destacada de Faustino Oro: qué le permite anticipar 10 jugadas en el ajedrez. https://www.infobae.com/salud/ciencia/2024/03/26/la-inteligencia-destacada-de-faustino-oro-que-le-permite-anticipar-10-jugadas-en-el-ajedrez/
Javifreestyle (27 de marzo de 2024). Máquina lanza balones vs portero, ¿quién ganará? [video]. https://www.youtube.com/watch?v=8V1Yc4q4yLQ
La República (17 de septiembre de 2023). Los países que encabezan la carrera hacia robotización de sus industrias. https://www.larepublica.co/globoeconomia/los-paises-del-mundo-que-encabezan-la-carrera-hacia-la-robotizacion-de-sus-industrias-3706666
La República. (24 de enero de 2024). Conoce las profesiones que serían reemplazadas por la INTELIGENCIA ARTIFICIAL, según Bill Gates. https://larepublica.pe/datos-lr/respuestas/2023/04/30/que-carreras-serian-reemplazadas-por-la-inteligencia-artificial-segun-bill-gates-empresa-inteligencia-artificial-ia-chatgpt-empleo-trabajo-evat-2297730
León, J. (5 de abril de 2017). ‘Homo Videns’: el reto de conquistar a un nuevo ser humano. https://www.bbva.com/es/homo-videns-reto-conquistar-nuevo-humano/
León, L. (19 de abril de 2024). Modelos creadas con IA tendrán su propio certamen de belleza. https://www.crhoy.com/entretenimiento/modelos-creadas-con-ia-tendran-su-propio-certamen-de-belleza/
Libros Peruanos (5 de noviembre de 2018). Cornejo Polar y la crítica latinoamericana. [Video]. https://www.youtube.com/watch?v=GG2idAKlo9I
LU5 (10 de mayo de 2024). China: crece la tendencia de la “resucitación digital”. https://lu5am.com/china-crece-la-tendencia-de-la-resucitacion-digital/
Martínez, A. (2023). No necesitamos una inteligencia artificial para destruirnos, nos bastamos solos. https://rebelion.org/no-necesitamos-una-inteligencia-artificial-para-destruirnos-nos-bastamos-solos/
McLuhan, M. (1964). Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano. Barcelona: Ediciones Paidós.
Miquel, A. (30 de junio de 2024). “Nunca pensé ver casos de ludopatía infantil”. https://www.pagina12.com.ar/748285-nunca-pense-ver-casos-de-ludopatia-infantil
NODAL (12 de agosto de 2024). Cumbre de IA en Colombia: el desafío de controlar la Inteligencia Artificial y hacerla productiva para América Latina y el Caribe. https://www.nodal.am/2024/08/cumbre-de-ia-en-colombia-el-desafio-de-controlar-la-inteligencia-artificial-y-hacerla-productiva-para-america-latina-y-el-caribe/
OECD (2024). Uso estratégico y responsable de la inteligencia artificial en el sector público de América Latina y el Caribe. https://www.oecd-ilibrary.org/sites/6150ef8b-es/index.html?itemId=/content/component/6150ef8b-es
Ondacero.es (19 de noviembre de 2023). Una artista española se convertirá en la primera mujer en casarse con un holograma hecho con Inteligencia Artificial. https://www.ondacero.es/noticias/ciencia-tecnologia/artista-espanola-convertira-primera-mujer-casarse-holograma-hecho-inteligencia-artificial_2023112965677b9b0d39ec0001ccbcf4.html
Página 12 (2024). Resurrección. https://www.pagina12.com.ar/pirulo/726762?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=12726762&fbclid=IwAR0TG1XUr0-uZJeJ7lpZwzTy7UprQ72-J-c07EfrNeIFeKcD8FewildDkrI
Palomeque, A. (2023). La Inteligencia Artificial vapulea el futuro del trabajo. https://rebelion.org/la-inteligencia-artificial-vapulea-el-futuro-del-trabajo/
Radio Con Vos (1 de diciembre de 2023). Federico Pavlovsky dijo que la adicción a las nuevas tecnologías es una conducta social. [Video]. https://www.youtube.com/watch?v=eZ3wIDIDWNM
Rodríguez, M. (8 de julio de 2024). Los alarmantes pronósticos de Ray Kurzweil, directivo de Google y exitoso profeta tecnológico. https://as.com/tikitakas/los-alarmantes-pronosticos-de-ray-kurzweil-directivo-de-google-y-exitoso-profeta-tecnologico-n/
RT (19 de diciembre de 2023). RT en Español presenta a su primera periodista creada con inteligencia artificial. https://actualidad.rt.com/actualidad/492972-rt-presenta-primera-periodista-inteligencia-artificial
RT (14 de mayo de 2024). Cómo un hombre con cáncer terminal ‘seguirá vivo’ gracias a la IA. https://actualidad.rt.com/actualidad/509333-hombre-seguira-vivo-ia
Sartori, G. (1998). Homo videns. La sociedad teledirigida. Buenos Aires: Taurus.
Scaliter, J. (2024). ¿Qué son los nanotatuajes? IA y medicina para ver la salud de cada una de nuestras células. https://www.larazon.es/tecnologia/nanotatuajes-rastrear-salud-celulas-nivel-individual_2024061766701089fc83ee00013527c4.html
Tute (4 de agosto de 2024). Mabel y Rubén. [Caricatura]. Facebook. Consultado el 11 de agosto de 2024. https://www.facebook.com/photo/?fbid=1042820343881606&set=a.199271034903212
Vega, R. (29 de julio de 2024). ¿Por qué se restringe el uso del celular en los colegios de los ricos? https://rebelion.org/por-que-se-restringe-el-uso-del-celular-en-los-colegios-de-los-ricos/
Witame (15 de junio de 2013). Lectura y videocracia. [Video]. https://www.youtube.com/watch?v=e3yV260iPaI
Witame (23 de septiembre de 2014). El hombre y la máquina. [Video]. https://www.youtube.com/watch?v=hS2g7juv4DA
1 El gran caricaturista del humor Juan Matías Loiseau, más conocido como Tute, en una de sus ilustraciones, donde conversan Mabel y Rubén, este le dice. “Lo difícil de las relaciones interpersonales es que se dan entre personas”, Cf. Tute, 2024.
2 Hace pocas décadas, la gente se sorprendía de que una pareja en lugar de tener hijos adoptara mascotas, pero después estas prácticas fueron naturalizadas. ¿Asistiremos a la normalización de la sustitución de los humanos por las máquinas?
3 Y los que se apartan del conglomerado social para vivir solos en una montaña, playa o en su propio cuarto, están acompañados de su teléfono móvil, porque no pueden vivir sin esa “nueva” exterioridad; el móvil es una proyección del cuerpo de él o ella, y se vuelve tan indispensable como sus anteojos o los utensilios para comer.
4 Era (es) tan atrayente la televisión que hace unos pocos años en una librería de México regalaban un separador de libros con la frase “Hasta que la tele nos separe”.
5 En el pasado, la radio producía mucha imaginación en los oyentes. Existen algunos cuentos de niños que relataban partidos de fútbol inexistentes, pero la gente se amotinaba a su alrededor para escucharlos, porque querían disfrutar imaginándose lo irreal. No siempre la imagen produce más imaginación, a veces la apoca.
6 La imagen que antes se veía en aparatos grandes como el televisor, la pantalla o el cine, ahora es vista en pequeños móviles celulares con mejor resolución y pixeles, y se puede volver a ver todas las veces que se desea. Atrás quedaron esas escenas de toda la familia reunida en la sala de la casa, capturada por las imágenes del televisor. Estamos pasando del entretenimiento grupal al entretenimiento individual.
7 Así como existen clínicas para recuperar o rehabilitar a personas adictas a las drogas, como el alcohol, la marihuana, la cocaína, etc., también existen clínicas para atender a personas adictas a los aparatos, programas o juegos electrónicos/tecnológicos.
8 ¿Cuántos de estos simpáticos robots como SlothBot necesitan nuestros países para velar por su flora y fauna?
9 Con Garmi se solucionaría la escasez de cuidadores en el campo de la salud. Pero el problema es más complejo, porque se trata de sociedades en las que el envejecimiento de las personas está relacionado con la tasa de crecimiento de la población, donde hay una caída en la fecundidad. Significa que pronto ocuparán robots para muchas otras áreas de la vida.
10 Todo parece indicar que robots como Somatic no son explotados; están mejor atendidos y cuidados que las propias personas que se dedican a esos oficios.
11 Sin duda que la convivencia con “los resucitados”, a través de estas plataformas con IA, está mediada por la capacidad económica que se tenga para pagar por esas “resurrecciones”. De lo contrario, según las costumbres de algunas culturas latinoamericanas, el cementerio seguirá siendo el lugar de “encuentro” (visita) con los seres amados que ya murieron.
12 Mientras que, por un lado, se difunden muchos mensajes apocalípticos sobre los peligros de la IA, por otro lado, se discute poco respecto a este tipo programaciones sexistas y racistas de las máquinas (Infobae, 2023).
Equipo Editorial
Universidad Nacional, Costa Rica. Campus Omar Dengo
Apartado postal 86-3000. Heredia, Costa Rica