R E P E R T O R I O


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A M E R I C A N O


Segunda nueva época N.° 35, Enero-Diciembre, 2025

ISSN: 0252-8479 / EISSN: 2215-6143



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Huracanes epistémicos y perspectivas alternativas para el estudio de la Nefropatía Mesoamericana: una mirada desde la psicología social y los estudios de la sociedad y la cultura

Epistemic Hurricanes and Alternative Perspectives for the Study of Mesoamerican Nephropathy: A View for Social Psychology and the Society and Culture Studies

Diego León-Páez Brealey

Escuela de Psicología

Universidad Nacional

Heredia, Costa Rica

ORCID: 0000-0003-0797-9701

diego.leon-paez.brealey@una.ac.cr

Resumen

En este ensayo, escrito en primera persona, reflexiono sobre los “huracanes epistémicos” que han transformado mi forma de comprender y abordar realidades concretas como científico social. A partir de mi tránsito por el Doctorado en Estudios de la Sociedad y la Cultura de la Universidad de Costa Rica, revisito el camino que inició con mi investigación en la Escuela de Psicología de la Universidad Nacional sobre las Vivencias psicológicas y sociales de personas con Nefropatía Mesoamericana y sus familias de la Región Chorotega de Costa Rica. El texto se estructura en tres actos. En el primero, relato mi tránsito desde una psicología centrada en el individuo hacia enfoques sistémicos y comunitarios, influenciados por teorías marxistas y una visión crítica latinoamericana. En el segundo acto, exploro cómo nuevas perspectivas epistemológicas y políticas me han llevado a problematizar sobre las relaciones de poder dentro del modelo capitalista como generador de enfermedad, sufrimiento y muerte. Finalmente, en el tercer acto, propongo una lectura de la NeM como síntoma de un sistema social históricamente desigual, anclado en relaciones de poder y explotación heredadas del colonialismo. Esta visión complejiza la comprensión de esta enfermedad, situándola en contextos socioculturales estructuralmente desiguales, que tienden a deshumanizar al ser humano.

Palabras clave: Nefropatía Mesoamericana, desigualdad, psicología social, plantaciones, enfermedades ocupacionales rurales

Abstract

In this first-person essay, I reflect on the “epistemic hurricanes” that have transformed the way I understand and approach concrete realities as a social scientist. Drawing on my journey through the Doctoral Program in Society and Culture Studies at the University of Costa Rica, I revisit the path that began with my research at the School of Psychology at the National University on the Psychological and social experiences of men with Mesoamerican Nephropathy and their families in the Chorotega Region of Costa Rica. The text is structured in three acts. In the first, I narrate my transition from an individually focused psychology toward systemic and community-based approaches, influenced by Marxist theories and a critical Latin American perspective. In the second act, I explore how new epistemological and political perspectives have led me to problematize power relations within the capitalist model as a generator of illness, suffering, and death. Finally, in the third act, I propose a view of Mesoamerican Nephropathy as a symptom of a historically unequal social system, rooted in power relations and forms of exploitation inherited from colonialism. This perspective adds complexity to the understanding of the disease, situating it within structurally unequal socio-cultural contexts that tend to dehumanize the individual.

Keywords: Mesoamerican Nephropathy, inequality, social psychology, plantations, rural occupational diseases

“Most of us, most of the time act within plays, the lines of which were writing long ago, the images of which require recognition, not invention.”

Sidney Mintz

En el presente ensayo, realizo un ejercicio reflexivo a partir de mi experiencia como estudiante del Doctorado en Estudios de la Sociedad y la Cultura de la Universidad de Costa Rica (DESC), en diálogo con la investigación que dirijo desde el año 2020 en la Escuela de Psicología de la Universidad Nacional (EPS-UNA), titulada “Vivencias psicológicas y sociales de personas portadoras de la Nefropatía Mesoamericana y sus familias que residen en la Región Chorotega: un abordaje desde la Psicología de la Salud y la Sociometría”. Además, presento un corte preliminar de mi anteproyecto de investigación doctoral: Nefropatía Mesoamericana: escenarios de desigualdad, explotación y relaciones de poder en el sector agroindustrial de la Región Chorotega de Costa Rica (2010-2022).

El texto está estructurado en tres actos. En el primero, Problematizando las estructuras: del psiquismo individual a la teoría de sistemas, la psicología comunitaria y el psicodrama, presento un esbozo del camino epistemológico y metodológico que he recorrido a lo largo de mi formación, vida académica y práctica profesional en la psicología y en el mundo Psi. Un trayecto no exento de tensiones y debates en torno a dicotomías como lo psicológico-social, lo objetivo-subjetivo, lo teórico-práctico, lo biológico-psicológico-sociológico y lo público-privado. Estas tensiones epistemológicas continúan y se agudizan a partir del inicio de mis estudios doctorales en el año 2019.

En el segundo acto, Temporada de huracanes en el DESC, más que desarrollar un debate exhaustivo sobre los temas abordados a lo largo del doctorado, me concentro en las ráfagas que han impactado y transformado mis andamiajes epistemológicos, metodológicos y académicos. Son ráfagas que, más que ofrecer respuestas definitivas, han abierto nuevas preguntas y han provocado un desplazamiento desde enfoques microsociales, psicológicos, reduccionistas, mecanicistas y cartesianos (que entienden al ser humano escindido en cuerpo y mente, casi extirpado de sus contextos sociohistóricos y culturales), hacia perspectivas que integran, por un lado, una visión horizontal ecosistémica de entramados sociales complejos en constante tensión y, por otro, una perspectiva vertical, histórica y crítica. La incorporación de estas categorías ha aportado nuevas formas de aproximación al estudio de las vivencias psicológicas y sociales de la NeM en la Región Chorotega, que se abordarán en el acto III.

En el tercer y último acto, Trabajando para morir en las plantaciones agroindustriales. Una mirada a la ERCnt desde los estudios de la sociedad y la cultura, esbozo algunas ideas generales sobre mi anteproyecto de investigación doctoral, que implica sumergirse en una realidad que, como muchas otras, refleja rasgos persistentes de dinámicas coloniales en la coyuntura actual. Estas se manifiestan en un síntoma sociobiológico que se aloja en el riñón de un grupo de seres humanos: la Nefropatía Mesoamericana (NeM) o Enfermedad Renal Crónica no Tradicional (ERCnT). Este padecimiento ha sido reconocido por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como una epidemia de salud pública (OPS, 2017), con una incidencia particularmente alta en hombres jornaleros agrícolas de la región mesoamericana. Una de las premisas de mi investigación doctoral es que la NeM oculta un sistema social hegemónico en el sector agroindustrial de la Región Chorotega, que no solo se manifiesta como una actividad económica, sino también como una dimensión de poder que influye sobre la vida, la enfermedad y la muerte de un grupo de seres humanos.

No pretendo hacer una lista de huracanes ordenados de la A a la Z, como si se tratara del Centro Nacional de Huracanes, pero me detendré en algunos que me incomodaron, me descolocaron y, sobre todo, me han permitido mirar con otros lentes los fenómenos sociales y culturales. Lentes que me ayudan a pensar que es posible incidir, como lo plantea la psicología social comunitaria, en procesos de transformación de las configuraciones psicológicas, sociales, políticas y culturales, evitando así tanto los reduccionismos como los determinismos.

I Acto – Problematizando las estructuras: del psiquismo individual a la teoría de sistemas, la psicología comunitaria y el psicodrama

Mi formación de base es en psicología. Al inicio de mi carrera sentí una fuerte atracción por las teorías psicoanalíticas, especialmente las de corte freudiano. Me seducía la posibilidad de adentrarme en las profundidades del inconsciente humano: el diván, la interpretación, el discurso y la lectura psicoanalítica de una realidad centrada en el individuo aislado, concebido como el centro del mundo.

Posteriormente, me encontré con el trabajo de algunos analistas vinculados a la Escuela de Frankfurt, quienes relacionaban el inconsciente con las teorías marxistas y la cultura. Fue entonces cuando comencé a darme cuenta de que los lentes con los que observaba el mundo eran de corto alcance: como los anteojos de presbicia que empecé a usar al cumplir cuarenta años, o como un microscopio de laboratorio que permite ver con detalle una porción diminuta de la realidad. Con esos lentes, podía interpretar -desde una perspectiva hermenéutica- las profundidades del inconsciente de las personas analizadas. Pero al hacerlo, incurría en una doble escisión: primero, ignorar la influencia de la sociedad, la cultura y los factores políticos, económicos y contextuales en los que cada persona está inmersa; y segundo, fragmentar al ser humano entre psique y soma (modelo cartesiano). En síntesis, eran modelos fragmentarios, reduccionistas, descontextualizados y, en muchos casos, descontextualizadores.

Realicé mi maestría en Psicología de la Salud, con bases epistemológicas en la Teoría de Sistemas, poniendo un énfasis particular en el enfoque familiar sistémico. A partir de esta perspectiva, comienzo un proceso de migración desde una visión psicológica centrada en el individuo hacia un mundo de interacciones, un mundo relacional. Simultáneamente, me encuentro con los planteamientos de la psicología grupal, social y comunitaria. Aprendo que, ante la imposibilidad de los marcos paradigmáticos dominantes en psicología para explicar e intervenir en los problemas concretos y situados que experimentan las personas, familias, grupos y comunidades, la psicología comunitaria ha asumido una posición crítica. Esta disciplina ha trazado un camino que se desplaza del estudio y la comprensión de la subjetividad intrapsíquica del ser humano aislado en la psicología tradicional, hacia un enfoque en el cual cobra mayor relevancia la relación dialéctica de las personas con su contexto histórico, social, político y económico, así como el entramado dinámico de interacciones entre ellas, mediadas por el poder. Como plantea Montero (2005), “…es una psicología que surge a partir del vacío provocado por el carácter eminentemente subjetivista de la psicología…” (p. 42).

Montero (2005) propuso el paradigma de la Construcción y la Transformación Crítica dentro de la psicología comunitaria, que integra cinco dimensiones: ontológica, epistemológica, metodológica, ética y política. En este modelo, no solo se establece una relación horizontal entre los agentes internos (pobladores de las comunidades) y los agentes externos (profesionales en psicología, otras disciplinas y agentes comunitarios), sino que también sostiene que esta área de la psicología no es, ni debe ser, políticamente neutral. Es decir, está explícitamente posicionada a favor de las personas excluidas y menos favorecidas dentro de la sociedad capitalista.

La propuesta consistía en abandonar la distancia y la neutralidad que proponían el psicoanálisis y otras perspectivas teórico-metodológicas de las ciencias “Psi”que, en mi caso, implicaba disponerme a comprender lo que ya intuía: que el individuo está inmerso en grupos, forma parte de la sociedad, de la cultura y de su historia, y que interactúa constantemente con los principales contextos en los que se encuentra, todo dentro del escenario del modelo capitalista. Este paradigma se nutre de la teoría general de sistemas, del construccionismo y de las teorías críticas marxistas. Su metodología predominante de investigación es la investigación-acción participativa, en la que el conocimiento se construye de manera conjunta entre las personas de la comunidad y los agentes externos.

En medio de estas transformaciones epistemológicas y metodológicas, me encuentro en 1999 con el psicodrama, la sociometría y el teatro espontáneo, e inicio mi formación en el Instituto Costarricense de Psicodrama Psicoanalítico, dirigido por la psicoanalista y psicodramatista Dra. Úrsula Hauser. El psicodrama fue creado por otro “hereje”: Jacob Levi Moreno (1889-1974), filósofo y médico psiquiatra rumano, quien se estableció en una Viena dominada intelectualmente por el psicoanálisis freudiano. A finales del siglo XIX y principios del XX, Viena atravesaba un notable desarrollo científico, artístico y cultural, al mismo tiempo que una profunda crisis política.

La sociometría, una de las ramas de la obra de Moreno, se refiere a las ciencias de las relaciones interpersonales, que forman un sistema triádico junto con el psicodrama y la psicoterapia de grupos (Nolte, 2014; Garrido, 1978). Uno de los elementos que más me sedujeron de la teoría moreniana fue la tensión entre el individuo y el grupo (sociedad), al proponer una síntesis que integra a ambos. Moreno entiende al ser humano como un ser social en constante interacción, que construye significado a partir de las relaciones, pero sin negar ni descalificar la dimensión intrapsíquica. El autor tiende “puentes” entre la psiquiatría, la psicología, la sociología, la filosofía, el arte y la cultura, convirtiéndose así en uno de los pioneros de la psicología grupal. Sitúa al grupo entre el individuo y la sociedad (León-Páez, 2014; Fox, 2008).

A pesar de que el psicodrama no ha estado tradicionalmente institucionalizado en la academia universitaria, quizás debido a su énfasis en la acción y en la práctica más que en el debate teórico-filosófico, en el año 2014 planteé y dirigí un Programa Integrado (docencia, investigación y extensión) en la EPS-UNA, denominado Estrechando Vínculos: psicodrama y teatro espontáneo como metodologías para la transformación y el encuentro. Este programa incorporaba también al grupo de Teatro Espontáneo Triqui-Traque, formado por estudiantes de diversas carreras de la UNA, y comenzamos a trabajar con grupos y comunidades a lo largo del país. Una de mis principales motivaciones fue sacar la psicología y al estudiantado de las aulas universitarias y llevarlos a lugares y a personas que, de otro modo, no hubieran tenido acceso a la psicología. Esta propuesta tenía como objetivo hacer una “psicología necesaria”, al mismo tiempo que se impulsaba un modelo pedagógico basado en la práctica y la experiencia de las personas estudiantes.

Estaba completamente convencido de que aunque la filosofía, el psicoanálisis y la epistemología de altura académica e intelectual me sedujeran, era pertinente desarrollar una EPS-UNA que saliera de lo que consideraba una endogamia académica. Insistía en que esos conocimientos se aterrizaran en intervenciones concretas en grupos y comunidades, que a la vez promovieran la construcción de conocimiento. La aplicación conceptual y metodológica a grupos menos favorecidos de la sociedad, tanto urbanos como rurales, ha sido una constante en el trabajo de este Programa y del grupo de Teatro Espontáneo Triqui-Traque, así como del proyecto de investigación Vivencias psicológicas y sociales de personas portadoras de la Nefropatía Mesoamericana y sus familias que residen en la Región Chorotega. En este proyecto, se enfoca la mirada en las enfermedades ocupacionales producidas en contextos de desigualdad socioeconómica, particularmente en la ruralidad costarricense.

A pesar de este discurso cuestionador dentro de la academia, y particularmente en las ciencias sociales, decido iniciar el programa doctoral del DESC de la UCR en el año 2019, impulsado por un fuerte deseo de seguir profundizando, analizando y haciéndome preguntas. Estaba convencido de la necesidad de abandonar ciertas comodidades epistemológicas y metodológicas enquistadas, por otras que propusieran formas de mirar más amplias, alternativas y complementarias al reduccionismo del psicologismo. Mi intención era comprender los fenómenos sociales como parte de entramados de relaciones sociales complejas, que producen y reproducen la vida humana dentro de estructuras rígidas de la sociedad y la cultura, pero con posibilidades de incidir en procesos de cambio y de transformaciones psicosociales.

II Acto – Temporada de Huracanes en el DESC

Dentro de la temporada de huracanes en el DESC, y como parte de sus modelos pedagógicos, he sido testigo de diversos fenómenos atmosféricos, de los cuales, para este trabajo, citaré solamente dos. El huracán tipo A propone la construcción de espacios para el diálogo, donde cobran especial relevancia la participación y la escucha atenta entre las personas involucradas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En palabras psicodramáticas, se trata de un lugar para el encuentro. Este modelo plantea la horizontalidad en las relaciones y promueve diálogos centrados no solo en los temas del curso, sino también en otros asuntos que solo emergen cuando se da lugar real al intercambio.

De forma deliberada o inconsciente, este tipo de huracán utiliza la herramienta pedagógica de la pregunta como generadora y constructora de conocimiento. Parte del principio de que las preguntas son vida: movilizan, despiertan el deseo de explorar, comprender y aprender. Por el contrario, las respuestas pueden llevar a la muerte intelectual: clausuran el diálogo, detienen la búsqueda, extinguen el deseo. Para Gadamer (1994), la pregunta abre -y nos abre- a la posibilidad de generar conocimiento entretejido por las personas participantes; permite confrontar, tensionar, acordar y, sobre todo, ser y estar en grupo.

Por el contrario, los huracanes tipo B se caracterizan por contar con profesores y profesoras que llegan a dictar cátedra desde un lugar vertical de poder, sin intención -o sin capacidad- de conectar con el grupo. No fomentan el diálogo ni la interacción, lo que imposibilita la sinergia grupal. En estos casos, parece más importante cumplir con la transmisión unidireccional de contenidos. A la hora de asignar trabajos académicos, el énfasis recae en aspectos formales: tipo y tamaño de letra, número de páginas, cantidad mínima y máxima de citas, correcta aplicación de normas APA, etc. Por momentos, siento que nos perdemos en una cultura académica acartonada y rígida, que premia más la forma que el fondo.

Esta rigidez suele estar determinada por la propuesta pedagógica del o de la docente, pero también por su forma de ser, su subjetividad y su sistema de creencias respecto a cómo se construye -o se transmite- el conocimiento. A mi criterio, se pierde una parte fundamental del proceso: escuchar lo que piensan y sienten las compañeras y compañeros del grupo, sus preguntas, sus silencios. Todo esto me recuerda, en mi propio rol como profesor, investigador y extensionista universitario, que todas las personas tienen algo que decir y que resulta fundamental abrir espacios para el diálogo que enriquezcan al grupo y su tarea, sobre todo, cuando se pretende explorar las vivencias psicológicas y sociales ante la ERCnT de un grupo de jornaleros agrícolas y sus familias de la Región Chorotega, como narrativa complementaria a la de las personas profesionales del campo de la salud y la enfermedad.

Hace más de 30 años que trabajo como docente universitario. En el año 2025 cumplo 25 de laborar en la Escuela de Psicología de la UNA, una de las cinco universidades públicas de Costa Rica. He sido partícipe, testigo y también víctima de constantes procesos de transformación institucional que tienden hacia la burocratización y la mecanización de las tareas. Nos vemos atrapados en un sistema que premia el número de artículos publicados, la presentación de informes en plataformas institucionales, las métricas cuantitativas de resultados, los indicadores de logro, entre otros procesos.

Esto ha ido configurando una cultura docente que, en muchos casos, no quiere, no puede o no se atreve a incomodarse en su statu quo. Un ambiente libre de huracanes, sin sangre en las venas. Sujetos sujetados por un sistema que, a mi criterio, deteriora la espontaneidad y la creatividad, perdiendo de vista su razón de ser: la construcción continua y colectiva de conocimiento, en estrecho vínculo con la sociedad en la que estamos insertos -al menos en el caso de las ciencias sociales-. La cultura académica se arropa en el poder del saber, y en un supuesto saber actuar, mientras reacciona, en distintos grados, con escucha indiferente, con arrogancia, o incluso con respuestas violentas cuando es cuestionada ya sea desde afuera o desde adentro. El forcejeo con los ángeles puede traer lesiones celestiales… y también, como castigo divino, la indiferencia. O, más grave aún, el “ajuste de cuentas”. Para ello, es fundamental fomentar una mirada crítica que cuestione el statu quo y el elitismo académico, y que abra espacios para la escucha activa hacia las personas pobladoras de las comunidades, muchas veces excluidas por no contar con educación escolar formal.

Retomando lo que planteaba en el Acto I de este ensayo, la psicología tradicional tiende a ser fragmentaria, reduccionista y atrapada en una lógica de causalidad lineal. Su objeto de estudio ha sido, históricamente, el individuo aislado y “enfermo mentalmente”, priorizando la enfermedad por encima de la persona que la padece. Desde una perspectiva sistémica y comunitaria, el contexto no es solo un telón de fondo, sino el verdadero escenario y plataforma donde confluyen múltiples fuerzas sociales, históricas y políticas en una sociedad concreta y en un momento específico, que construye subjetividades, interacciones, realidades. En la metáfora cibernética de la teoría de sistemas, autores como Andolfi (1991) sostienen que los sistemas se encuentran en constante tensión entre estabilidad y transformación, expresada en la secuencia: homeostasis (H0) – transformación (T0) – homeostasis (H1) – transformación (T1) – homeostasis (H2)… La homeostasis, en este sentido, no representa un equilibrio estático, sino dinámico, determinado por la correlación de fuerzas que, eventualmente, dan lugar a nuevos estados de equilibrio.

Como ingrediente adicional al modelo de la psicología sistémica, relacional y comunitaria, incorporo para el estudio situado de la NeM en Guanacaste el concepto de contextualismo radical, propuesto por Stuart Hall desde los estudios culturales de la Universidad de Birmingham. Este enfoque introduce, de forma explícita, la dimensión del poder y sus dinámicas relacionales de tensión y disputa, situadas en contextos y coyunturas históricas específicas. Estas tensiones están condicionadas por el capital -económico, simbólico y cultural- del que disponen los distintos agentes sociales en un campo social determinado, y deben analizarse considerando su situación pasada, presente y potencial. No se parte nunca de una “homeostasis cero” (H0), sino de estructuras de dominación preexistentes, que configuran una determinación no determinista de las prácticas sociales (Bourdieu, 2001; Restrepo, 2020).

Para Hall (2019), las culturas y las identidades no son entidades fijas ni esenciales, sino que son producidas y construidas -al menos en parte- de forma discursiva y dialógica. Es decir, las personas somos también el resultado de aquello que producimos y construimos en contextos históricos y sociales determinados. En este giro cultural, el lenguaje ocupa un lugar central como vehículo para la construcción social de significados. No se trata simplemente de un medio para describir la realidad, sino de una práctica constitutiva que produce esa realidad. Como señala Hall (2019), “el lenguaje constituye los hechos y no solo los relata” (p. 35). Este planteamiento es coherente con el modelo de la Construcción y transformación crítica, planteado por la psicología social comunitaria (Montero, 2005).

Además, recupero de los huracanes del DESC el estudio de la cultura desde su carácter relacional; es decir, como el proceso mediante el cual se produce y reproduce la vida humana en un entramado complejo de relaciones sociales de poder, siempre dinámicas, interactivas y situadas en el contexto del modelo capitalista. A diferencia de otras formas de hacer ciencia, el laboratorio del científico social no está encerrado entre paredes: es el contexto, la comunidad, la calle, o cualquier otro espacio donde se manifiestan los fenómenos socioculturales. Nuestros sentidos y nuestras preguntas se convierten en los principales instrumentos de recolección de datos y de investigación (Restrepo, 2020).

En el Acto III, plantearé cómo estos “huracanes epistémicos” me han conducido a aproximarme al tema de mi tesis doctoral desde nuevas perspectivas. Esta reconfiguración me permite reflexionar sobre la NeM como un sistema complejo que oculta dinámicas coloniales actualizadas de explotación, enfermedad y muerte, marcadas por profundos e históricos procesos de deshumanización y groseras desigualdades. Se parte de la premisa de que una enfermedad biológica como la NeM es producida social y culturalmente, en el marco del modelo capitalista. Todo esto forma parte de un entramado de relaciones sociales en el que, como plantea Mintz (1985), “la mayoría de nosotros, la mayor parte del tiempo, actuamos en obras cuyos libretos se escribieron hace mucho tiempo, cuyas imágenes requieren reconocimiento, no invención” (p. 206). En este contexto, se hacen visibles las irracionalidades contenidas en la supuesta racionalidad que sustenta el capitalismo y la modernidad.

III Acto – Trabajando para morir en las plantaciones agroindustriales. Una mirada a la ERCnT desde los estudios de la sociedad y la cultura

Las ráfagas del huracán que han azotado mis andamiajes epistemológicos y modelos interpretativos a lo largo de los cursos del DESC me han llevado a replantear tanto el tema de mi investigación doctoral como la forma de abordarlo. En un podcast de uno de los cursos del doctorado, Restrepo (2019) cita al antropólogo colombiano Horacio Calle, quien afirma que “se puede viajar por todo el mundo sin ver nada, o ir a la vuelta de la esquina y ver todo el mundo”. Asimismo, se menciona que los estudios culturales nacen de las tripas del investigador, de sus propios malestares e incomodidades… nos interpelan como personas, nos incomodan, generan ruido. Este enfoque sitúa a quienes hacemos ciencia social no solo como intelectuales encerrados en torres académicas, sino como seres humanos emocionalmente sensibles, afectados por aquello que estudiamos.

En el año 2019, presenté y fue aprobado un proyecto integrado de investigación y extensión universitaria titulado Vivencias psicológicas y sociales de personas portadoras de la Nefropatía Mesoamericana (ERCnT) y sus familias que residen en la Región Chorotega: un abordaje desde la psicología de la salud y la sociometría. Este proyecto incorporó, además, un trabajo final de graduación en la modalidad de proyecto, desarrollado por una estudiante para optar por su licenciatura en Psicología, centrado en un proceso de acompañamiento grupal a hombres de la Región Chorotega portadores de dicho padecimiento. Se focalizó en abordar las dimensiones psicológicas y sociales que atraviesan los jornaleros agrícolas y sus familias, desde una perspectiva de la psicología de la salud. El objetivo fue contribuir a la mejora de su calidad de vida, apalabrar el dolor y el sufrimiento, e incidir en la adherencia a procedimientos médicos y tratamientos farmacológicos complejos. Se realizaron sesiones grupales a partir de las metodologías del psicodrama, el sociodrama y el teatro espontáneo, facilitando así el encuentro y los procesos de identificación a partir de los relatos y las escenas compartidas.

A lo largo de los cursos del DESC, se han ido transformando mis formas de mirar y comprender la realidad compleja del jornalero agrícola diagnosticado con la ERCnT y su familia. La tenía frente a mis ojos, me molestaba e incomodaba, pero no había logrado ver con claridad el entramado social complejo que oculta y subyace a las condiciones de explotación laboral de los jornaleros agrícolas de los monocultivos en la Región Chorotega de Costa Rica. Estas condiciones están marcadas por dinámicas de colonización y doble dominación, que reflejan relaciones históricamente desiguales entre civilización y barbarie, metrópolis y periferia. Se manifiestan profundas asimetrías en los capitales económicos, sociales, políticos, así como en las oportunidades de vida entre los actores y actrices involucradas. Todo este entramado relacional oculto de relaciones de poder se hace evidente, simbólica y biológicamente, en el riñón enfermo de estos trabajadores. Me pregunto: ¿Cuáles son las narrativas de los actores implicados sobre este fenómeno? ¿Cómo lo viven, lo sufren, y hasta mueren los trabajadores de plantaciones agroindustriales?

Esta temática coincide con el número musical “Plantación Adentro” (Curet, escrita por el maestro y compositor puertorriqueño Catalino “Tite” Curet Alonso, incluida en el primer álbum Metiendo Mano de Rubén Blades y Willie Colón, lanzado en 1977. La letra de esta canción aborda el sufrimiento de los trabajadores de la caña de azúcar en las islas del Caribe, así como la figura del mayoral y las empresas que los explotan y someten, colocando a los jornaleros en un lugar infrahumano.

Desde sus primeras líneas, “Plantación Adentro” nos sitúa en un contexto histórico específico: “Es el año 1745. En la América Latina, el indio trabaja en las plantaciones bajo el palo implacable del mayoral. Sombras son la gente. Plantación adentro, camarada, es donde se sabe la verdad, es donde se aprende la verdad.” (del 0:00 al 0:38). Esta canción nos ubica en la dimensión histórica, social y cultural de las plantaciones de caña de azúcar como una de las principales actividades económicas responsables de la importación masiva de personas esclavizadas por Europa desde África hacia América a partir del siglo XVI. Como señalan Klein y Vinson (2013):

...la plantación esclavista, principalmente la azucarera, estaba firmemente implantada en América a mediados del siglo XVIII. Movilizaba alrededor de 1.400.000 esclavos, es decir, el 40% de los aproximadamente 3.500.000 esclavos de ascendencia africana residentes en el Nuevo Mundo. La plantación absorbía, pues, la mayor parte de la fuerza de trabajo esclava. (p. 80)

En síntesis, a partir de la evolución histórica de “huracanes epistémicos” narrados en este ensayo, estoy en procesos de formulación de mi anteproyecto de tesis doctoral, que provisionalmente lleva el nombre de: NeM: escenarios de desigualdad, explotación y relaciones de poder en el sector agroindustrial de la Región Chorotega de Costa Rica (2010-2022). Como es evidente, he ampliado el enfoque de los lentes con los que observo el fenómeno, incorporando modelos interpretativos que no solo permiten comprender el entramado o sistema de relaciones sociales, sino que también aportan una mirada desde la historia cultural, que busca visibilizar la perspectiva de las personas que portan la NeM, sus familias y comunidades. Esta propuesta busca constituirse en una alternativa a los modelos hegemónicos, los cuales responden, como plantea Álvarez (2019), a una “…imposición colonizadora desde el lenguaje, los signos, los símbolos y la religión; es decir, la dominación cultural como fórmula de colonización en América” (p. 74).

Entendiendo la ERCnT: abordaje desde los estudios de la sociedad y la cultura

La Enfermedad Renal Crónica no Tradicional (ERCnT) es una variante de la Enfermedad Renal Crónica (ERC) de tipo tradicional, con una incidencia y mortalidad significativamente mayores en las costas del Pacífico de Centroamérica y México, especialmente en zonas predominantemente agrícolas como la región Chorotega (Guanacaste) de Costa Rica. Este padecimiento afecta mayoritariamente a hombres que laboran en el cultivo de caña de azúcar. Según Marianela Rojas Garbanzo (comunicación personal, 25 de septiembre de 2020), las investigaciones sobre esta enfermedad en la región se iniciaron en el año 2005; sin embargo, persiste la necesidad de profundizar en los aspectos sociales, culturales e históricos que permitan ampliar su comprensión desde otros paradigmas (Wong, Cervantes y Abarca, 2014).

De acuerdo con Rivera y Méndez (2016), la etiología de la ERCnT puede estar relacionada con una combinación de factores: trabajo extenuante en condiciones de calor y humedad extremas, que conlleva deshidratación crónica y episodios de shock térmico; autoadministración de fármacos potencialmente nefrotóxicos (como medicinas herbales, analgésicos y desinflamatorios); y la exposición a contaminantes alimentarios, ambientales o del agua, entre ellos metales pesados. Asimismo, se reporta toxicidad renal vinculada al contacto constante con compuestos agroquímicos -fertilizantes, pesticidas y herbicidas- en el entorno laboral. El desgaste físico, sumado a los múltiples riesgos asociados con las tareas de siembra, mantenimiento y corta de caña, es considerablemente mayor que en otras actividades agrícolas, lo que se correlaciona con una mayor incidencia de esta enfermedad en estos escenarios.

Para Weis y Glaser (2015), “la carga metabólica de los cortadores de caña de azúcar, excede la carga de los corredores de maratones extremas y de los equipos de fuerzas especiales en operaciones de varios días” (p.133). Las diferencias entre los cortadores de caña de azúcar y los corredores de maratones son amplias; nombro solo algunas: el entrenamiento de los maratonistas va acompañado por personas profesionales en las disciplinas de las ciencias de la salud y del movimiento humano, la alimentación de ambos grupos y las condiciones de pobreza extrema en que viven los jornaleros agrícolas. Mientras que los maratonistas compiten a lo sumo 3 veces al año, los trabajadores agrícolas realizan su trabajo 6 días por semana, 6 meses al año, es decir corren aproximadamente 36 maratones seguidas en un año, sin las condiciones adecuadas. Los maratonistas eligen correr maratones, por quién sabe qué razones conscientes e inconscientes, mientras que las personas cortadoras de caña lo hacen por necesidad, porque no tienen otras opciones laborales.

La ERCnT es una epidemia social que el sistema médico reduce, fragmenta, enfocándose en las causalidades de orden biomédico. Se especializa en la anatomía microscópica y el funcionamiento estructural del riñón, que posibilita generar el conocimiento para tratar la enfermedad y salvar las vidas que el sistema socioeconómico enferma. Este fenómeno ha sido estudiado por el saber académico desde áreas como la medicina, la biología, la epidemiología y la química, entre otras, que están más enfocadas en la enfermedad que en las personas, familias y comunidades que enferman, sin considerar las dimensiones socio-estructurales, históricamente determinadas, que sostienen las homeostasis de este sistema. La epidemiología investiga las variables de causalidad y multicausalidad que llevan a la enfermedad. Es decir, los discursos sobre la enfermedad provienen del saber médico, el saber académico, de las empresas cañeras, pero nunca de las personas que viven y sufren la enfermedad.

La dinámica del entramado relacional complejo dentro de este ecosistema social ha llamado profundamente mi atención y ha despertado mi curiosidad. Me generan incomodad las inmensas brechas entre los actores y actrices de este campo social, que se hacen evidentes en sus condiciones de vida materiales e inmateriales, posibilidades económicas, sistemas educativos, intereses, formas de vestir, oportunidades laborales y vitales, modos de vinculación, socialización, formas de enfermar, morir, acceso (o no) a servicios de salud oportunos y de calidad, por mencionar solo algunas dimensiones. Todo ello revela la existencia de un sistema rígido al cambio (homeostasis rígida) que, como ya he señalado, oculta, conserva y reproduce relaciones de poder que se han mantenido durante siglos y que inciden en la producción social de una enfermedad como la NeM. Césaire (2006) describe con contundencia estas dinámicas relacionales coloniales, caracterizadas por “ningún contacto humano, solo relaciones de dominación y de sumisión que transforman al hombre colonizador en vigilante, en suboficial, en comité, en fusta, y al hombre nativo en instrumento de producción” (p. 20). El planteamiento de mi investigación doctoral busca profundizar sobre estos entramados relacionales que producen y reproducen la ERCnT.

En momentos de calma, como tregua de la temporada de huracanes descritos en este ensayo, me sorprendo descubriendo nuevas realidades y elementos en las mismas calles que ya había recorrido tantas veces. Me moviliza la posibilidad de profundizar y comprender, desde los estudios de la sociedad y la cultura, este entramado social complejo, desigual e históricamente determinado, en el que, como plantea Mintz (1985), participan actores y actrices con guiones escritos hace muchos años en el escenario de la vida y el teatro del modelo capitalista, que llevan a la enfermedad, al sufrimiento y a la muerte.

Para ello, pretendo no solo trazar una cartografía de los actores y actrices participantes en la producción social de la ERCnT en la Región Chorotega de Costa Rica que evidencie las relaciones hegemónicas de poder, sino recuperar la voz del peón agrícola, de su familia y su comunidad, como discurso alternativo a las narrativas dominantes sobre dicha enfermedad. Es decir, escuchar la voz de quienes habitualmente no son escuchados, ya sea porque no se les da la palabra o porque hablan muy bajito.

En estos momentos de calma, lo único que tengo por seguro es que vendrán nuevas temporadas de huracanes que seguirán azotando mis estructuras ontológicas, epistemológicas, metodológicas, mis modelos interpretativos de la realidad… y, sobre todo, seguirán incomodándome emocionalmente frente a fenómenos contextuales que tienden a deshumanizar al ser humano.

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Recibido: 23 de abril, 2025

Aceptado: 23 de junio, 2025


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