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Revista de Teología / Estudios Sociorreligiosos
Vol. 19 N° 1, Enero-Junio 2026
ISSN 2215-227X • EISSN: 2215-2482
Recibido: 17/03/2026 - Corregido: 24/04/2026 - Aceptado: 13/05/2026
Doi: https://doi.org/10.15359/siwo.19-1.10

URL: https://www.revistas.una.ac.cr/index.php/siwo
Licencia (CC BY-NC 4.0)

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Diversidad sexual y catolicismo:
El caso de “Espacio Seguro” en Costa Rica, 2019-2025

Sexual Diversity and Catholicism:
The Case of “Espacio Seguro” in Costa Rica, 2019–2025

Diversidade sexual e Catolicismo:
O caso do «Espaço Seguro» na Costa Rica, 2019-2025

Anderson Granados-Trejos*

Universidad de Costa Rica

Grecia, Costa Rica
ANDERSON.GRANADOS@ucr.ac.cr
https://orcid.org/0009-0001-6650-2148

Resumen

El artículo analiza las intersecciones entre religión y diversidad sexual en Costa Rica, a partir de la experiencia de Espacio Seguro, una agrupación de personas católicas LGBTIQ+. El objetivo del trabajo se orientó a comprender cómo son recordados los principales hitos, significados y desafíos en la configuración histórica de esta organización religiosa. Durante la investigación se realizaron entrevistas a profundidad a uno de los fundadores y una persona integrante del grupo, así como a un sacerdote que ha demostrado, abiertamente, su apoyo a esta iniciativa. Los resultados fueron contrastados con fuentes documentales suministradas por la coordinación de la comunidad analizada.

Palabras clave: historia, identidad, memoria, religión, sexualidad

Abstract

The article analyzes the intersections between religion and sexual diversity in Costa Rica based on the experience of Espacio Seguro, a group of LGBTIQ+ Catholics. The aim of the study was to understand how the key milestones, meanings, and challenges in the historical development of this religious organization are remembered. During the research, in-depth interviews were conducted with one of the founders and a member of the group, as well as with a priest who has openly demonstrated his support for this initiative. The results were cross-checked with documentary sources provided by the leadership of the community under study.

Keywords: history, identity, memory, religion, sexuality

Resumo

O artigo analisa as interseções entre religião e diversidade sexual na Costa Rica a partir da experiência do Espacio Seguro, um grupo de pessoas católicas LGBTIQ+. O objetivo do trabalho centrou-se em compreender como são recordados os principais marcos, significados e desafios na trajetória histórica desta organização religiosa. Durante a investigação, foram realizadas entrevistas aprofundadas a um dos fundadores e a um membro do grupo, bem como a um padre que demonstrou abertamente o seu apoio a esta iniciativa. Os resultados foram contrastados com fontes documentais fornecidas pela coordenação da comunidade analisada.

Palavras chave: história, identidade, memória, religião, sexualidade

1.Introducción

La existencia de personas sexualmente diversas que profesan la fe católica es una verdad incómoda y poco visible en el contexto costarricense. A pesar de que participan de una gran cantidad de servicios y ministerios de la vida pastoral, sus realidades han sido opacadas y culpabilizadas en múltiples ocasiones. Aunque, también han surgido esfuerzos de reivindicación por parte de personas del colectivo LGBTIQ+ para ser reconocidas como miembros plenos de la Iglesia. Tal y como plantea Córdoba (2018), al hablar de diversidad sexual y religión se suele pensar que son dos polos opuestos que se enfrentan mutuamente, lo cual limita la posibilidad de terceros espacios donde confluyan ambas realidades de formas creativas. Costa Rica no ha sido la excepción, a causa de que ha predominado esta visión dicotómica tanto en el entorno social, como en los estudios académicos.

Espacio Seguro surgió como una iniciativa laical que busca propiciar el encuentro y la integración de personas católicas, atravesadas por esta experiencia de fe y diversidad sexo-genérica, con el fin de compartir apoyo y compañía mutua. Este trabajo tiene como objetivo analizar de qué manera se configuró históricamente esta agrupación católica, y cómo son recordados los principales hitos, desafíos y significados de ese proceso en el marco de los esfuerzos globales y nacionales por alcanzar una Iglesia inclusiva.

La propuesta no solo es pertinente socialmente por el hecho de que apunta a reafirmar el derecho que tienen las personas sexualmente diversas a una espiritualidad y religiosidad, sino también original académicamente. Jiménez (2014) realizó un balance bibliográfico sobre el desarrollo de los estudios LGBTIQ+ en el país y determinó una transformación en las tendencias investigativas. En las últimas dos décadas del siglo XX predominaron trabajos sobre activismo, homofobia y VIH. Sin embargo, a inicios de esta centuria, se amplió el abanico temático a campos como la literatura, la legislación y los derechos civiles, salud sexual, identidades, entre otros. Se presentaron avances con nuevos análisis desde la historia, la psicología y el trabajo social con fuentes y metodologías novedosas. No se identificaron estudios sobre las intersecciones entre diversidad sexual y religión, lo cual cobra sentido al considerar que es un campo emergente que se ha venido construyendo en Latinoamérica, de manera interdisciplinar.

Según Vaggione (2011) han predominado dos tipos de abordajes, uno que parte de la idea de conflicto entre la libertad sexual y la religión, según la cual esta última contribuye a la dominación y opresión de los grupos sociales históricamente marginados. Mientras que, el segundo es menos común y busca romper con la asociación de lo religioso como un elemento estrictamente represivo. En cambio, apuesta por un análisis más plural y complejo en el que se plantea la posibilidad de que ambos coexistan en un proyecto integrado.

En Costa Rica, las investigaciones de Sequeira (2011), Jiménez (2014), Pineda (2022) y Díaz (2021) se han centrado en las disputas políticas y el uso de discursos religiosos, de corte conservador, como mecanismos deslegitimadores de los avances en materia de derechos humanos y reproductivos en coyunturas concretas, como las discusiones sobre el matrimonio igualitario o en torno a la educación sexual. Estos trabajos demostraron un análisis profundo sobre problemáticas sociales y políticas, pero el tema de la interseccionalidad entre la religión y la diversidad sexual no formó parte del alcance de sus investigaciones.

Ahora bien, a pesar de que no se pueden perder de vista las constantes tensiones que se han presentado, a lo largo del tiempo, entre sectores religiosos y el colectivo LGBTIQ+, la literatura internacional evidencia la importancia de evitar las generalizaciones y complejizar el espectro analítico. Bárcenas (2011) retrató el caso mexicano y planteó la existencia de una serie de iglesias y grupos espirituales inclusivos con la diversidad sexual y de género. La autora identificó los casos de la Comunidad Católica Vino Nuevo, el Grupo de Oración de Gays Católicos de Querétaro y la Pastoral Gay de Saltillo, la cual cuenta con el aval de la institucionalidad católica porque pertenece a la diócesis de Saltillo.

En Argentina, existen agrupaciones como la Pastoral Guadalupe y la Pastoral de la Diversidad Sexual, que también forman parte de la estructura eclesiástica, a raíz de que están vinculadas al arzobispado de Mendoza. Pero, también hay presencia de agrupaciones como “Centu”, que a pesar de que no se adscriben a ninguna diócesis realizan sus actividades en espacios eclesiales y comulgan con la fe católica (Riba, Leal e Hidalgo, 2026). En el caso chileno hay una organización similar, denominada Pastoral de la Diversidad Sexual (PADIS+) y en un trabajo de Astudillo y Barrientos (2020) se ahonda sobre su papel de divulgación y concientización en centros educativos contra la homofobia y la discriminación.

Serra (2022) investigó la pluralización del catolicismo en lo que respecta a la presencia de la diversidad sexual en espacios de corte católico romano. Para lo cual, realizó un análisis sobre las estrategias de resistencia de los grupos católicos LGBTIQ+ por mantener su religiosidad, así como un recorrido histórico de estas comunidades y una reflexión sobre la producción teológica que han generado como fruto de estas organizaciones.

La referencia a estos textos académicos respalda el argumento de que, en los últimos años, no solo se ha intensificado la presencia de grupos religiosos con presencia de personas sexualmente diversas en América Latina, sino que, además ha proliferado el trabajo académico bajo un enfoque que apunta a integrar religión y disidencias sexo-genéricas.

No obstante, el contexto centroamericano y costarricense en esta materia es distinto al que han experimentado países como México, Argentina, Brasil y Chile. La producción intelectual sobre estas temáticas es escasa, al igual que la presencia de este tipo de agrupaciones. Por esta razón, el caso de Espacio Seguro resulta relevante como objeto de estudio para comprender realidades más profundas, tales como la invisibilización histórica que ha sufrido la población sexualmente diversa dentro de estructuras eclesiales y los esfuerzos por ser reconocidos en entornos religiosos.

2.Aspectos teórico-metodológicos

Las sociedades contemporáneas han experimentado un fenómeno de pluralización de lo religioso, lo cual, de manera tradicional, se ha vinculado con la aparición de nuevos actores y denominaciones religiosas que contribuyeron a diversificar la influencia que históricamente ha tenido la Iglesia católica en la región latinoamericana (Bastian, 2011). Sin embargo, este fenómeno va más allá de la apertura a otras religiones, puesto que según Robles (2022), también implica la existencia de una visión racional-secular que proporcione conocimientos críticos sobre las estructuras religiosas dominantes, centrando su valor en lo personal, íntimo y auténtico de las creencias sobre lo formal e institucional. En consecuencia, lo religioso tiende a ser más subjetivo, personal, vivencial y, por ende, plural.

El catolicismo no es la excepción, a pesar de su pretensión de unidad, realmente no es homogéneo ni monolítico. Por el contrario, se compone de personas y sectores con visiones muy diversas sobre la fe. El tema de la presencia de fieles con una orientación sexual no hegemónica ha reflejado ese carácter plural que habita en la Iglesia, donde, a pesar de que hay doctrinas rígidas que cuestionan o condenan la diversidad sexual, pueden llegar a primar posturas que defiendan la inclusión y el derecho de estas poblaciones a formar parte de esta comunidad religiosa. Tal y como plantea Vaggione reducir lo religioso a una postura heteronormativa y/o patriarcal es simplificar el abanico de posibilidades, ya que el pluralismo existe no sólo entre distintas tradiciones religiosas sino incluso al interior de las mismas” (2017, p. 7).

La lógica de que las diversidades sexuales sean reconocidas y aceptadas a lo interno del catolicismo puede traducirse en términos teóricos mediante el concepto de “ciudadanía religiosa plena”, el cual supone la conciencia sobre un principio de derecho a lo sagrado por parte de las personas queer. Bajo esta lógica, se entiende que la lucha por reconocimiento y dignidad en entornos eclesiales constituye una capa adicional en la conquista de derechos sexuales y de género en los espacios políticos (Batista y Serra, 2024).

En ese sentido, han surgido formas asociativas específicas con el fin de enfrentar los desafíos que experimenta la población LGBTIQ+ dentro de las estructuras religiosas, y, de esta manera, plantear estrategias de resistencia y ayuda común. Este fenómeno ha sido teorizado a partir de la noción de “safe spaces” o “espacios seguros” (por su traducción al español), con lo cual se alude a aquellos espacios (virtuales o físicos) abiertos a integrantes de un grupo marginado para otorgarle a sus participantes algún tipo de seguridad o apoyo. En este caso, se trata de organizaciones de creyentes queer que han desarrollado sus propias identificaciones para protegerse de la violencia heteronormativa y patriarcal que experimentan las personas sexualmente diversas, especialmente en entornos religiosos (Pascar et al., 2022).

En este estudio se aborda la articulación de un “espacio seguro” religioso para personas LGBTIQ+ en Costa Rica. Por lo cual, fue necesario recurrir a las experiencias de quienes han sido clave en la consolidación de la agrupación analizada, así como las formas en las que recuerdan este proceso. Consecuentemente, se optó por realizar tres entrevistas a profundidad siguiendo un muestreo por criterio (no probabilístico). Es decir que, no se consideraron factores de representatividad en relación con la población total del grupo, sino que se optó por una muestra “reducida” en términos cuantitativos. Detrás de esta decisión metodológica se encuentra el hecho de que se priorizó el vínculo de las personas informantes con la organización estudiada, por encima de la cantidad de entrevistados.

Los criterios de selección fueron la temporalidad de la experiencia y la diversidad de perspectivas. Las personas informantes fueron uno de los fundadores de la comunidad, una participante activa y un sacerdote que ha colaborado y apoyado abiertamente esta iniciativa. De modo que, quienes fueron entrevistados cumplieron con el primer elemento, porque estuvieron familiarizados con Espacio Seguro desde su origen. Además, se ajustaron al segundo requisito debido a las diferencias existentes en los roles que han desempeñado en el grupo, lo cual aportó puntos de vista disímiles capaces de ser contrastados entre sí. Como parte de la ética de la investigación, se omitieron los nombres de las personas entrevistadas y, en su lugar, se emplearon siglas.

Al ser información principalmente testimonial, también fue determinante la noción de “memoria”. El referente principal en este campo es Maurice Halbwachs, quien teorizó sobre la memoria colectiva y la memoria histórica “oficial”. La primera, alude a la forma en la que los recuerdos del pasado “viven” en la conciencia de quienes forman parte de un determinado grupo, por lo que no va más allá de los límites de la agrupación. Mientras que la segunda, remite a periodizaciones generales para comprender la evolución de las sociedades humanas, de manera resumida y sistemática, más allá de la forma en la que es percibido el pasado por aquellos que lo vivieron (Halbwachs, 2004).

En el caso de esta investigación, se ahondó en la memoria colectiva del grupo denominado Espacio Seguro Católico, pero dejando en claro, que esta a su vez, se encuentra atravesada por un contexto histórico marcado por las transformaciones que ha experimentado la institucionalidad católica recientemente. Dentro de las limitaciones metodológicas, es necesario mencionar que los resultados obtenidos al entrevistar a tres informantes clave no permiten acceder a una memoria colectiva “total” de la agrupación. Pero, sí arrojar luces sobre la forma en la que es recordado el pasado por parte de aquellos, que han visto la evolución de la comunidad desde sus inicios.

Paralelamente, este trabajo pretendió analizar los “silencios” o los “olvidos” que existen en relación con la presencia de personas LGBTIQ+ dentro de la Iglesia católica costarricense. Álvarez (2018) planteó que la ausencia de memoria se puede presentar por un origen involuntario, pero también por la voluntad de olvidar, lo cual puede ser visto como el principal factor que ha limitado el desarrollo de una “ciudadanía religiosa plena”, por parte de la población católica sexualmente diversa. Por lo tanto, el estudio también busca visibilizar los testimonios, como un ejemplo de resistencia, de aquellos actores que han hecho esfuerzos por desarrollar una pertenencia eclesial.

A raíz de los límites del trabajo con testimonios, se realizó un ejercicio de triangulación de los datos obtenidos de las tres entrevistas a profundidad con el material visual, estadístico y documental suministrado por la coordinación actual de Espacio Seguro. Esto posibilitó ampliar la comprensión de su funcionamiento interno y el quehacer de esta comunidad. También, se realizó un esfuerzo por contextualizar el caso costarricense en un panorama global y regional de avances y desafíos que ha experimentado la Iglesia, en materia de inclusión a personas sexualmente diversas.

3.Análisis de los resultados

3.1La creación de Espacio Seguro: Memoria y respuesta ante un olvido histórico

Las primeras iniciativas de apertura a la comunidad sexualmente diversa en la Iglesia católica costarricense surgieron a raíz de las inquietudes personales y sociales que tenía un sector eclesial juvenil. Según comentó el presbítero entrevistado, con la creación de la Ley 7600 surgió una preocupación en la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de San José por prepararse para la inclusión de personas con discapacidades físicas: de visión, movilidad, audición, entre otras. Esto dio lugar a la aparición de una agrupación denominada “Inclusión XTO”, que con el tiempo amplió su quehacer a la inclusión de otras poblaciones, entre ellas madres y padres adolescentes, migrantes y personas sexualmente diversas (Pbro. J. M. D., comunicación personal, 6 de febrero del 2026).

Este equipo de trabajo de la Pastoral Juvenil desarrolló un documental titulado “Casa Abierta”, el cual fue dirigido por David Selva y sirvió para ahondar en diversas realidades sociales de marginación, incluida la homosexualidad (Zúñiga, 2019). Si bien, estos esfuerzos de las juventudes católicas por “abrir” la Iglesia para todas las personas fue un hito importante, aún existía la necesidad de un entorno en el cual, quienes integran el colectivo LGBTIQ+ pudieran sentir libertad y seguridad para vivir en plenitud su fe y su sexualidad.

Esa fue la experiencia que tuvo el fundador de Espacio Seguro, un exseminarista que, tras abandonar la idea del sacerdocio, se involucró en la Pastoral Universitaria y en la Pastoral Juvenil, en la cual fungió como formador del grupo de Inclusión XTO y contribuyó impartiendo talleres sobre diversidad sexual. Paralelamente, este proceso pastoral también le sirvió para aceptarse a sí mismo como una persona católica abiertamente gay.

Me di cuenta de que Dios no me odiaba por mi diversidad sexual, pero a la vez sentía la contradicción interna de que la Iglesia en la que yo participaba, la que yo tanto amaba y a la que le había entregado tanto tiempo, predicaba en contra de la identidad que yo estaba descubriendo, que yo tenía. Pero, yo me sentía muy empoderado de mi identidad religiosa. Y yo sabía que no era un impedimento mi orientación sexual para seguir identificándome como una persona católica. Yo era consciente de que eso era un fallo más institucional de la Iglesia, que uno personal. (A. R., comunicación personal, 28 de enero del 2026)

El relato evidencia la existencia de un proceso de secularización de la consciencia donde, según Berger (1975 y 2016) y Taylor (2014), se reconoce, en la certeza religiosa, una cuestión variable y subjetiva. De modo que, en vez de someterse ciegamente a una doctrina o verdad religiosa, el creyente es capaz de opinar y generar su propio criterio, a la luz de su contexto personal, social y religioso. En ese sentido, a pesar de que la institucionalidad católica tradicionalmente ha manifestado su rechazo hacia la homosexualidad, la feligresía es capaz de percibir esto no como un problema personal, asociado con la condición de “pecado”, sino como una carencia institucional de la Iglesia costarricense. En su testimonio, el fundador de la comunidad Espacio Seguro señala que esperaba que fuese la misma estructura eclesiástica la que generara esta iniciativa, pero ante la ausencia de acciones concretas se vio en la necesidad de involucrarse directamente.

Entonces yo estaba en esa búsqueda de un espacio en el que yo pudiera sentirme libre. Pero estaba a la expectativa, esperando que alguien lo hiciera. Por ahí habían sacerdotes que yo sabía que eran un poco más abiertos y yo estaba con muchas esperanzas de que en algún momento tomaran la decisión de abrir un grupo así. Me acuerdo que yo buscaba en internet opciones de grupos como este en otros países y veía que existían. Yo decía, bueno en algún momento es posible que aquí exista, nada más tengo que esperar a que alguien lo haga. Como yo sabía que existían otros grupos, sabía que existían espacios de católicos LGBTIQ+, pero los sentía lejanos. (A. R., comunicación personal, 28 de enero del 2026)

El testimonio anterior revela una particularidad del caso costarricense en relación con el comportamiento que ha seguido la fundación de este tipo de agrupaciones religiosas en otros países, particularmente de América Latina. De acuerdo con Musskopf (2008) la tendencia ha sido que esas reflexiones teológicas y propuestas pastorales, orientadas a la apertura de entornos eclesiales inclusivos, han sido, generalmente, llevadas a cabo por simpatizantes de la causa y no de las propias personas sexualmente diversas.

En cambio, en Costa Rica fue un proyecto esencialmente laical y desvinculado de la estructura diocesana o parroquial. El origen secular de esta agrupación se refuerza a partir de lo narrado por el presbítero, quien ha colaborado con Espacio Seguro mediante la celebración de oficios y actividades religiosas: “Para alguna gente que tiene sus prejuicios muy claros, yo soy la mano oscura que puso a un testaferro para no quemarme yo. Ojalá hubiera tenido yo ese valor, pero no, es algo que surge de ellos, no soy tan bueno” (Pbro. J. M. D., comunicación personal, 6 de febrero del 2026).

El hecho de que no hubiese una iniciativa directa por parte de figuras religiosas no significa que la iniciativa no contara con apoyo de agentes externos, porque la propuesta surgió con el respaldo de los misioneros del Espíritu Santo, particularmente de un agente de pastoral y de un sacerdote de esa congregación. Se planteó que la primera sesión tendría lugar el 26 de octubre del año 2019 en el Centro Cultural Omar Dengo, en Heredia. Sin embargo, la ubicación no se incluyó en la invitación por miedo a que llegara algún grupo conservador o autoridad eclesiástica intentando censurar la actividad. De modo que, se compartió en redes sociales con información de contacto con el fin de regular la asistencia. Esto ocasionó que muchas personas escribieran preguntando por la naturaleza del encuentro, ya que temían que se tratara de una “terapia de conversión solapada que invitara a la castidad” (A. R., comunicación personal, 28 de enero del 2026).

El sentimiento de miedo, previo a la realización del encuentro, se manifestó en ambas direcciones, tanto por parte de quienes prepararon la actividad como de las personas asistentes. La existencia de experiencias y emociones compartidas entre la población católica sexualmente diversa ocurre como producto de un contexto de vida similar, basado en el rechazo social por parte de la estructura religiosa. Según, Halbwachs (2004) los recuerdos poseen un carácter personal, pues se basan en la memoria como facultad psíquica individual, pero siempre están enmarcados socialmente, debido a que las representaciones que desarrolla una sociedad o grupo parten de sus necesidades, valores y experiencias.

En este caso, estos recuerdos están unidos por el trauma, entendido no como un suceso excepcional, sino colectivo y cotidiano. Las personas queer suelen experimentar, a lo largo de sus vidas, heridas recurrentes asociadas con la discriminación, la exclusión o el miedo al rechazo (Cvetkovich, 2003). Dentro de las instituciones religiosas estas dinámicas se encuentran normalizadas, lo cual explica la existencia de emociones compartidas de temor ante el riesgo que implicaba exponer la identidad sexual en un entorno religioso. Esto se evidencia, en mayor medida, en el siguiente testimonio de una de las participantes del grupo:

Yo fui a la primera reunión con una amiga de Pastoral Juvenil, fuimos con demasiado miedo porque estábamos muy enclosetadas todavía. No sabíamos qué iba a pasar en ese grupo y bueno, ahí la sorpresa fue encontrarnos a otra gente conocida. Tal vez de la que uno medio sabía o no, pero ese primer encuentro fue muy bonito y a partir de ahí sigo muy involucrada. Al principio yo iba y todavía estaba como un poquito dudosa de qué tan libre podía ser. Creo que fue muy bueno el hecho de que hubiera alguien o varios que le dijeran a uno que está bien ser una persona diversa y a la vez practicante. (L. B., comunicación personal, 3 de febrero del 2026)

El relato devela un fenómeno interesante vinculado con un cambio emocional colectivo. Al igual que el trauma, las emociones, en general, tienen una dimensión social que responde a las subjetividades del perfil de los individuos que la integran. Por esta razón, en el contexto previo al desarrollo del encuentro predominó una sensación de miedo y angustia producto de la existencia de un trauma compartido. No obstante, las condiciones socioespaciales de esa primera actividad, marcadas por la presencia de personas conocidas del quehacer pastoral, que se encontraban en la misma situación de vulnerabilidad, favoreció el tránsito hacia un estado de comodidad y seguridad (Ahmed, 2004).

Asimismo, la sensación de sorpresa y alivio por hallar caras familiares refuerza el argumento de que las personas sexualmente diversas estaban presentes y activas en el mundo eclesial, pero sus identidades fueron silenciadas por miedo al rechazo social y religioso de sus propias comunidades. Sin embargo, ese primer encuentro de Espacio Seguro propició las condiciones sociales óptimas para que las personas avanzaran no solo en su reconciliación interna sobre esta doble dimensión de religiosidad y sexualidad, sino que, también contribuyó al florecimiento de una identidad individual y colectiva como personas sexualmente diversas practicantes de la fe.

Figura 1. Altar del primer encuentro de Espacio Seguro el 26 de octubre del 2019 en el Centro Cultural Omar Dengo, Heredia

Fuente: Fotografía suministrada por Espacio Seguro.

En ese proceso de construcción identitaria los símbolos jugaron un papel fundamental. En la Figura 1 se observa la presencia de los signos externos que se prepararon para el primer encuentro. Dentro de los cuales sobresalen la bandera LGBTIQ+, la Biblia, el incienso, las velas y una imagen de la Virgen María. La mezcla de elementos visibles alusivos a la religiosidad católica y la diversidad sexual se convirtieron en un “lugar de memoria” para los integrantes de Espacio Seguro, ya que estos elementos materiales adoptaron un valor representativo de los ideales del grupo y de su propia memoria colectiva (Nora, 2008).

Esta simbología incluso se podría catalogar como parte del patrimonio memorial de la comunidad, puesto que, si bien el altar no se mantuvo fijo en los eventos posteriores, esta fusión entre signos religiosos y aquellos pertenecientes a la identidad queer han estado presentes en algunos de los momentos más significativos de su historia. Además, la conjugación simbólica entre lo religioso y la diversidad sexual no solo ha estado presente de forma material en eventos importantes para la comunidad, sino también en la propia identidad visual que proyectan en redes sociales, así como en sus camisetas y afiches, donde se puede observar la fusión entre signos como la cruz o el rostro de Cristo con los colores del arcoíris.

Figura 2. Misa del segundo aniversario de Espacio Seguro celebrada el 26 de octubre del 2021 en San José

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Fuente: Fotografía suministrada por Espacio Seguro.

La memoria colectiva de Espacio Seguro se ha articulado a partir de la conmemoración de acontecimientos importantes, los cuales se han caracterizado por la capacidad de poner en escena esos recuerdos comunes a través de fiestas o ritos (Ricoeur, 1999). Dentro de los rituales más característicos de este colectivo sobresalen su participación grupal en la marcha del orgullo LGBTIQ+ o la peregrinación a la Basílica de los Ángeles el 02 de agosto.

El aniversario de la creación del grupo evoca un ritual profundamente significativo para las personas integrantes de la comunidad. El recuerdo de su fundación se conmemora por medio de una fiesta comunitaria y religiosa. En la Figura 2 es posible apreciar una fotografía que remite a la faceta espiritual del segundo aniversario, a través de la celebración de la Eucaristía en un templo católico.1

Si bien, Espacio Seguro se estructuró como una comunidad autónoma a través de una identidad que se ha edificado, de forma conjunta a lo largo del tiempo, lo cierto es que su surgimiento no puede ser visto de manera aislada, ajeno al contexto religioso internacional. Para empezar, el pontificado del Papa Francisco marcó un hito importante y generó expectativas sobre la apertura de la Iglesia a las personas sexualmente diversas. A pesar de que, inicialmente no realizó numerosas declaraciones sobre temas de sexualidad, a finales del 2013 convocó el “Sínodo de la Familia”, el cual culminó con su exhortación apostólica Amoris Laetitia en el 2016. El hecho de que incluyera en el documento preparatorio preguntas sobre “uniones entre personas del mismo sexo” fue tomado como un gesto de apertura y posibilidades de cambio en la doctrina católica (Sgró y Vaggione, 2018).

En el contexto de este sínodo surgió la “Global Network of Rainbow Catholics (GNRC)”, como una respuesta organizativa de personas católicas, sexualmente diversas a nivel mundial. Esta organización surgió en Roma, el 3 de octubre del 2014, a partir de una reunión con la presencia de once países. Para el año siguiente, se planificó una Asamblea Fundacional a la cual acudieron personas de casi treinta naciones alrededor del mundo, justo antes de que comenzara la segunda parte del Sínodo sobre la Familia (GNRC, 2017).

La creación de esta organización internacional privada muestra varios aspectos interesantes sobre la participación eclesial del colectivo LGBTIQ+. En primer lugar, el pontificado de Francisco definitivamente propició el caldo de cultivo para que las agrupaciones católicas generaran una asociación de carácter global, que contribuyó a visibilizar la existencia de personas creyentes sexualmente diversas.

Luego, hay que tomar en consideración que, para cuando se dio la fundación de este organismo internacional, no hubo participación de representantes nacionales, dado que la incidencia de Costa Rica en este campo es realmente muy reciente, en comparación con otros países. Por lo tanto, Espacio Seguro también surgió inspirado por ese contexto de apertura que se estaba gestando a escala global y regional. Así lo hizo ver uno de sus fundadores, al señalar que en el primer encuentro se proyectaron videos de la GNRC y de la PADIS+ de Chile. Además, mencionó que, desde el inicio, se contactó con estas organizaciones, las cuales no dieron una instrucción directa sobre cómo debía conducirse el grupo, pero aportaron el sustento ideológico, mental, teológico y de compañía comunitaria (A. R., comunicación personal, 28 de enero del 2026).

La creación de Espacio Seguro se dio a finales de la segunda década del siglo XXI, no solo por razones del contexto individual de sus fundadores, sino también, porque las condiciones sociales y religiosas lo posibilitaron en ese momento, a raíz de la trayectoria que habían tenido otras organizaciones católicas LGBTIQ+, así como del camino que abrió el papado de Francisco a nivel global.

Ahora bien, en el 2019 el entorno político nacional también se encontraba altamente polarizado en torno a la diversidad sexual, ya que tan solo un año antes, el tema central de la campaña electoral fue el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el matrimonio igualitario. En medio de ese panorama, las elecciones se disputaron entre Fabricio Alvarado del Partido Restauración Nacional, un pastor evangélico abiertamente opuesto a esta iniciativa, y Carlos Alvarado del Partido Acción Ciudadana (PAC) con una visión más progresista (Siles et al., 2021). El triunfo de este último evidenció una apertura de la sociedad costarricense hacia la diversidad sexual, que se materializó en el 2020 con la aprobación de la unión legal entre personas del mismo sexo.

El rumbo político que adoptó el país tras la campaña del 2018 provocó que la diversidad sexual se visibilizara como tema de discusión en la esfera pública. Por lo cual, la combinación de diversos factores nacionales e internacionales, posiblemente favorecieron a que emergiera Espacio Seguro en esa coyuntura histórica y no en otra. Sin duda, la creación de esta organización constituyó un hito en la lucha de la comunidad LGBTIQ+ por alcanzar una pertenencia eclesial. Este proceso también fue más tardío en Costa Rica, en relación con otros países, a causa de la existencia de una institucionalidad católica marcada, de manera profunda, por el conservadurismo.

El sacerdote e historiador Picado (2010) señaló que la Iglesia costarricense se ha caracterizado por adoptar históricamente un enfoque conservador en materia social, política y religiosa, debido a que su jerarquía se mantuvo siempre aislada de la novedad que supuso el Concilio Vaticano II, en relación con la libertad religiosa y de consciencia, lo cual ha conducido a la adopción de posturas de censura y rechazo a temas como la educación sexual.

La realidad descrita por Picado (2010) fue experimentada, de forma directa, por las personas líderes de Espacio Seguro cuando, en uno de sus intentos por garantizar su acceso a una ciudadanía religiosa plena, se reunieron con algunos de los representantes de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR). La sesión tuvo lugar en abril del 2021 y se planteó con la intención de exponerle a los prelados la naturaleza y los objetivos del grupo, así como de obtener colaboración en la búsqueda de espacios de congregación y sacerdotes para las celebraciones. La respuesta de los jerarcas de la Iglesia fue descrita de la siguiente manera:

La actitud de los obispos fue neutral y política. Se nos dijo que los fieles laicos tenemos el derecho canónico a la libre asociación, pero que la Conferencia Episcopal no iba a aprobar el grupo, porque eso no lo podían hacer, ya que cada obispo tenía independencia jurídica sobre su diócesis (A. R. comunicación personal, 28 de enero del 2026).

La postura de un sector de la jerarquía eclesiástica reveló su inconformidad con la existencia de Espacio Seguro. El hecho de que no hubiese una reacción clara, ya sea positiva o negativa, constituye también una forma de no reconocer abiertamente la existencia de personas católicas que, en medio de su diversidad sexo-genérica, forman parte activa de la vida eclesial. En palabras de Álvarez (2018), el silencio puede tener una connotación voluntaria, en la medida que le permite a ciertos sectores dominantes sobreponerse y propiciar la desaparición de las huellas sobre aquello que se pretende olvidar.

La ausencia de un posicionamiento, por parte de algunas de las principales figuras de poder dentro de la estructura eclesiástica, puede ser entendida como un mecanismo para perpetuar un olvido histórico por medio de la indiferencia y el apego estricto y cuidadoso a los cánones. Tiene sentido que la reacción de los altos mandos de la Iglesia costarricense no sea la de un comunicado de condena o censura explícita, como sí pudo ocurrir en otras coyunturas históricas.

La estrategia no se basó en combatir directamente a este grupo minoritario, puesto que las condiciones sociales, políticas y culturales así no lo permitieron. En cambio, apostaron por mantenerse al margen con la esperanza de que, eventualmente, la agrupación pasara al olvido y no se le vinculara, de forma directa, con la institucionalidad católica. La lógica detrás de esta decisión es clara, si algo se quiere olvidar, se insta a no hablar de ello, no nombrarlo ni emitir razón ni argumento sobre los acontecimientos que se pretenden apartar de la memoria (Monsiváis, 2004).

Cabe señalar que, el silencio emitido por una parte de las autoridades eclesiásticas no debe verse como una decisión que nace únicamente de su realidad individual y personal, sino que también reposa en las lógicas estructurales que se han construido a lo largo del tiempo dentro del catolicismo en el país. De modo que, la reacción de un sector del episcopado igual es fruto de las condiciones históricas de la Iglesia y de la misma sociedad costarricense. Este entorno social ha generado que Espacio Seguro se viera en la necesidad de organizarse internamente y plantearse una identidad y objetivos a futuro. Dicho de otra manera, vieron la urgencia de concretar acuerdos a lo interno del grupo para ejercer resistencia frente a aquellos embates, que pretende relegar a esta agrupación, al olvido.

3.2La organización de los católicos LGTBIQ+ en Costa Rica: Trayectoria histórica y funcionamiento interno

Espacio Seguro ha experimentado una serie de transformaciones a lo largo del tiempo que moldearon el perfil de la comunidad. El aumento poblacional generó la necesidad de crear una estructura organizativa, lo cual dio lugar a la formulación de un documento constitutivo en el cual se encuentran las reglas bajo las cuales se rige esta agrupación.

En su versión más reciente, se detallan algunos aspectos fundamentales sobre la naturaleza del grupo. Por ejemplo, se menciona que no busca ser un sustituto de la vida comunitaria y pastoral, ni un sitio para que las personas LGBTIQ+ encuentren pareja. Tampoco es un lugar para que se emitan juicios sobre el estilo de vida moral o sexual de sus integrantes, ni un espacio de proselitismo. Por el contrario, el texto plantea que el grupo apunta a que sus miembros se sientan en libertad de expresar su fe y su sexualidad sin temor a juicios o discriminaciones (Documento constitutivo de Espacio Seguro, 2026).

Por lo cual, se torna evidente que Espacio Seguro no pretende ser una “iglesia alternativa”, sino que incentiva a que sus integrantes participen activamente de la vida pastoral en sus respectivas localidades; a raíz de que su propósito, más que generar una nueva base religiosa, es reivindicar la tradición cristiana como un espacio legítimo para experimentar la diversidad sexual y de género (Batista y Serra, 2024).

La necesidad de delimitar el sentido de esta agrupación religiosa obedece a un fenómeno social descrito por Bárcenas (2011), en el cual las organizaciones eclesiales sexualmente diversas se adscriben a normas, preceptos y jerarquías construidas desde la tradición. Esto, como resultado de fuertes procesos de interiorización de algunos sentidos religiosos.

Resulta interesante, que producto de la interiorización de ciertos elementos de la tradición, se generó una estructura de liderazgos basada en trabajos de servicio y una lógica jerárquica similar a la que prima en el catolicismo. El funcionamiento interno de Espacio Seguro está regulado por una Comisión Central, la cual es liderada por una coordinación y una subcoordinación general de elección popular. Además, la comisión se encuentra conformada por cinco integrantes adicionales que lideran cada uno de los equipos de trabajo existentes para atender las necesidades y proyectos del grupo, como lo son: espiritualidad, proyección social, actividades comunitarias, crecimiento personal en comunidad y comunicaciones (Documento constitutivo de Espacio Seguro, 2026).

Cabe señalar que, esta comisión se encarga de determinar el curso y la naturaleza de los encuentros, así como de atender a la resolución de conflictos. De ahí la importancia de un texto normativo, el cual también se ha ido modificando ante la evolución que ha experimentado la comunidad. El texto citado no corresponde a la versión inicial, sino a la vigente.

El surgimiento de una forma organizacional ocurrió, en parte, a causa del crecimiento poblacional que ha experimentado la comunidad religiosa. En la Figura 3 se evidencia que en el primer registro, el grupo contaba con menos de 20 integrantes y con el tiempo experimentó fluctuaciones hasta que, a partir del 2023 comenzó una tendencia positiva sostenida. En los últimos dos años del periodo analizado ingresó casi el 60 % de la población que conforma actualmente la comunidad. El 2025 fue el año en el que se recibió a una mayor cantidad de personas, con un total de 62 nuevos ingresos.

Figura 3. Cantidad anual de ingresos a Espacio Seguro en valores absolutos, 2020-2025

Fuente: Elaboración propia a partir de la base de datos de Espacio Seguro, 2026.2

Si bien, estas cifras pueden experimentar variaciones en términos reales, a raíz de la existencia de algunas deserciones, es posible afirmar que Espacio Seguro es una comunidad en crecimiento, no solo a nivel organizacional, sino también en términos cuantitativos y poblacionales. El trasfondo de este aumento puede ser multifactorial, puesto que hay que tomar en cuenta el papel que juegan las redes sociales de esta agrupación, como un mecanismo de difusión sobre su propia existencia. Así como su visibilización en espacios públicos, como es el caso la marcha del orgullo LGBTIQ+, y su influencia en el empoderamiento de que más personas católicas sexualmente diversas se animan a integrarse a la comunidad.

Otro elemento por considerar sobre esta comunidad religiosa, es su composición poblacional y el perfil de las personas que la integran. En términos etarios, el grupo está conformado principalmente por personas entre los treinta y los cincuenta años. De hecho, la población menor a treinta años constituye únicamente un 12 %, lo cual hace pensar que esta iniciativa ha resultado atractiva especialmente para un sector de la comunidad LGBTIQ+ en una etapa de la vida más madura.

Figura 4. Porcentaje de la población de Espacio Seguro según orientación sexual, 2026.

Fuente: Elaboración propia a partir de la base de datos de Espacio Seguro, 2026.

Luego, en cuanto a la orientación sexual, la Figura 4 refleja que la mayoría se identifica como “gay”, debido a que un 80 % de los integrantes se autoperciben como hombres cisgénero y un 12 % como mujeres cisgénero. Asimismo, según los registros internos, hay presencia de personas trans e intersex, lo cual refleja que realmente es un grupo diverso, donde coexisten integrantes de edades, orientaciones sexuales e identidades de género variadas (Base de datos de Espacio Seguro, 2026).

Por otra parte, la existencia de un acervo documental digital en el cual se preservan los datos de ingreso de quienes se integran, las fotografías y toda la documentación producida por el grupo, tiene una fuerte vinculación con el tema de la memoria. Debido a que el almacenamiento de información también es una forma de contrarrestar ese olvido histórico y “materializar lo inmaterial” para otorgarle un sentido a su propia historia (Nora, 2008). De manera que, quienes lideraron Espacio Seguro reflexionaron sobre la importancia de resguardar toda la documentación relacionada con su creación y evolución, porque han sido conscientes del valor de esta en la construcción de su propia memoria colectiva y en la visibilización de su existencia como grupo católico LGBTIQ+.

La protección de los datos también puede ser vista como una estrategia de resistencia frente al silencio que han vivenciado por parte de las autoridades eclesiásticas y sectores más conservadores de la Iglesia. No se puede perder de vista que la memoria colectiva, ya sea tangible o intangible, se dibuja en el ámbito del conflicto social, sobre el cual pesan nostalgias, apropiaciones, desprendimientos, reconfiguraciones personales y grupales (Álvarez, 1992).

3.3La agencia social y religiosa de Espacio Seguro en la lucha por una espiritualidad inclusiva

Ciertamente, la naturaleza de Espacio Seguro obliga a esta agrupación a posicionarse en medio de un conflicto social, ya que integra dos elementos que se suelen ver de forma contrapuesta en la esfera pública. Vaggione y Jones (2015) señalan que en América Latina las instituciones religiosas continúan teniendo un peso político significativo y se han posicionado como actores clave en las discusiones en materia de familia, sexualidad y reproducción. Sin embargo, ante el impacto de los movimientos por la diversidad sexual y la igualdad de género, los grupos de poder religioso, tanto de corte católico como evangélico, se han unido para frenar el avance de estas iniciativas en pro del reconocimiento de los Derechos Humanos.

Si bien, este es un marco generalizado sobre la realidad política latinoamericana, describe con gran precisión el fenómeno que recientemente ha experimentado la región, frente al auge de grupos conservadores, con fuertes vínculos religiosos en la política nacional. De manera que Espacio Seguro se encuentra en una encrucijada. Por un lado, existen importantes sectores del catolicismo que invalidan la existencia de la diversidad sexual y su presencia dentro de la Iglesia, puesto que consideran que corresponde a una desviación que va en contra del orden natural dispuesto por Dios, en materia de sexualidad. Mientras que, por el otro, en la comunidad LGBTIQ+, la religión suele ser percibida como un detractor en la lucha por los derechos relacionados con la sexualidad y la reproducción.

En medio de ese panorama, esta agrupación constituye un “espacio seguro” según lo teorizó Hooks (1989) para hacer referencia a la organización, de quienes han sido históricamente silenciados y se encuentran fuera del espacio dominante, con el fin de articular su propio “sentido del mundo”. De modo que, Espacio Seguro también se ha convertido en una manifestación de resistencia en una doble vía, ya que busca reconciliar dos mundos que parecen irreconciliables.

Sus integrantes han desarrollado una lucha por alcanzar esa ciudadanía religiosa plena y el reconocimiento dentro de la Iglesia, pero también por visibilizarse dentro de la comunidad con una identidad católica LGBTIQ+. Por lo cual, durante los últimos años han participado en la marcha del orgullo para hacer valer la existencia de personas religiosas en el marco de la diversidad sexual.

Ese día fuimos a misa en la Catedral antes de ir al Pride, todos con la camisa y la pancarta esa de Jesús con los colores del arcoíris. También ahí llamamos un poco la atención y creo que eso de llamar la atención es chiva en el sentido de dejar a la gente pensando. Me he acostumbrado a que con Espacio Seguro uno se expone, pero la verdad es que he aprendido a que si alguien dice algo, qué más da, es ir abriendo camino. (L.B., comunicación personal, 3 de febrero del 2026)

El testimonio anterior revela como Espacio Seguro ha logrado integrar, en la esfera pública, dos dimensiones que parecen antagónicas, ya que tanto en la misa como en la marcha del orgullo capturaron las miradas de aquellos que los rodeaban. Primeramente, por portar elementos distintivos de la comunidad LGBTIQ+, y durante el recorrido, a causa de la iconografía religiosa, en un evento dedicado a la diversidad sexual.

Este empoderamiento que alcanzó el grupo para hacerse visible a pesar de la exposición a la crítica o el rechazo evidencia la maduración que ha tenido el grupo a lo largo del tiempo, ya que si se contrasta esta descripción con la del primer encuentro, es posible identificar notables diferencias en la actitud de sus integrantes frente a la visibilización de su identidad sexual y religiosa. El trasfondo detrás de estos cambios se podría explicar a raíz de que los miembros de Espacio Seguro han articulado formas de solidaridad y ayuda mutua, que les han aportado herramientas para enfrentar los retos como el miedo a la exposición y el rechazo de forma conjunta (Spade, 2020).

Es decir que, se generó un proceso de resignificación de esas experiencias comunes de sufrimiento y trauma, para dar lugar a una instancia capaz de generar intervenciones sociales y políticas en la esfera pública (Sedwick, 2003). En ese sentido, esta agrupación no solo se convirtió en una comunidad religiosa, sino en un dispositivo sociosimbólico de protección, reconocimiento y agencia social. Dentro de los alcances de esta agrupación habría que señalar que, a través de la diversidad de sus integrantes, se vislumbra la heterogeneidad del catolicismo. En consecuencia, se logran “descongelar las imágenes de lo religioso” que vinculan las tradiciones cristianas a la homofobia, permitiendo comprender que algunos movimientos transcurren entre visiones más complejas de la relación religión-sexualidad (Natividade, 2017).

Figura 5. Congreso “Voces diversas, una misma fe”, celebrado el 30 de noviembre del 2024 en la Casa de Ejercicios Espirituales de los Misioneros Claretianos, San José

Imagen que contiene persona, interior, tabla, silla

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Fuente: Fotografía suministrada por Espacio Seguro.

Las figuras de liderazgo de Espacio Seguro han desarrollado múltiples estrategias para proyectarse a la sociedad y concientizar sobre el papel que juegan las personas católicas sexualmente diversas en la vida eclesial y pastoral. Una de las iniciativas más significativas fue la organización de un congreso abierto al público, con el fin de “generar un espacio para el diálogo, abierto y fundamentado, acerca de las realidades de las personas sexualmente diversas dentro de la Iglesia Católica, bajo el marco del respeto, la compasión y la sensibilidad”. En la Figura 5 se observa una fotografía tomada el día del evento, donde es posible apreciar el logo de Espacio Seguro con la cruz y la imagen de Jesucristo, representadas con los colores de la bandera de la diversidad. La presencia de estos símbolos externos en eventos importantes refuerza el argumento planteado páginas atrás sobre cómo se ha construido una identidad y un “lugar de memoria” en torno a este sincretismo simbólico entre lo religioso y lo alusivo a la representación de las diversidades sexo-genéricas.

Otro aspecto que sobresale en la imagen es la presencia de personas religiosas consagradas en el desarrollo de la actividad y es que, este evento contó con la participación de sacerdotes, personas teólogas, religiosas y laicas comprometidas. El congreso se desarrolló en el marco conmemorativo del quinto aniversario de Espacio Seguro y contó con tres bloques epistémicos para abordar la diversidad sexual: bíblico, magisterial y pastoral. Además, el congreso contó con ponentes del extranjero que compartieron sus ideas de forma presencial o remota a quienes asistieron (Espacio Seguro, 2024).

Lo valioso de esta iniciativa es que fue otra forma de conmemorar y recordar a nivel interno el aniversario de la fundación de la comunidad y, en medio de ese contexto festivo, le abrió las puertas a un público más amplio para conocer la naturaleza y el sentido de esta organización religiosa. Sumado a esto, la discusión no se limitó al funcionamiento de esta agrupación particular en el universo religioso costarricense, sino que amplió el horizonte temático a una reflexión más profunda sobre los avances y desafíos que existen en la Iglesia católica en torno a la inclusión de las personas sexualmente diversas.

Por consiguiente, Espacio Seguro juega un papel determinante en la lucha por el acceso a una espiritualidad inclusiva en Costa Rica, al proponerse integrar realidades que se escapan del esquema religioso tradicional. En palabras del presbítero entrevistado: “La sola presencia [de Espacio Seguro] ya es un elemento que nos va a permitir al conjunto de la Iglesia cuestionarnos. Ya solo eso es un signo de que aporta al proceso” (Pbro. J. M. D., comunicación personal, 6 de febrero del 2026).

La existencia de esta organización religiosa es disruptiva porque, sin esfuerzos de activismo ni enfrentamientos directos con la jerarquía eclesiástica, es capaz de generar cuestionamientos dentro de la grey católica sobre el trato que se les debe dar a las personas diversas en su orientación sexual e identidad de género. No obstante, la sola presencia del grupo no basta para generar este tipo de inquietudes en las mentalidades colectivas, sino que también ha sido necesario el desarrollo de todo un proceso de construcción identitaria y de memoria que han fungido como el motor de crecimiento de esta comunidad.

La conmemoración de los aniversarios de fundación y la participación conjunta y organizada en eventos religiosos y seculares han contribuido a visibilizar y normalizar la presencia de personas católicas sexualmente diversas en la esfera pública, permitiendo contrarrestar el silencio de las autoridades religiosas y el olvido histórico del que han formado parte. Por último, no se puede perder de vista que Espacio Seguro constituye la adaptación, al caso costarricense, de una preocupación colectiva global por hacer de la Iglesia católica un entorno abierto a las diversas experiencias y realidades de vida que coexisten bajo esta denominación religiosa.

4.Conclusiones

El análisis efectuado permitió constatar que Espacio Seguro surgió a raíz de un vacío institucional en la Iglesia católica costarricense relacionado con el acogimiento de las personas sexualmente diversas. El rechazo, la exclusión y el silencio fueron algunas de las experiencias compartidas por sus integrantes, pero fueron percibidas como vivencias aisladas hasta que surgió esta iniciativa con la intención de ofrecer un sitio de encuentro y apoyo mutuo para esa población.

Desde sus inicios, este colectivo buscó responder a la necesidad que identificaron los católicos LGBTIQ+ de alcanzar una ciudadanía religiosa plena. Para esto, se articuló un “espacio seguro” basado en el desarrollo de prácticas comunitarias orientadas al reconocimiento y la pertenencia compartida dentro de aquellas estructuras religiosas que han sido históricamente excluyentes.

Asimismo, la aparición de Espacio Seguro se posiciona en un panorama global y regional marcado por la apertura eclesial hacia la diversidad sexual incursionada por el pontificado de Francisco. Así como de un contexto de pluralización religiosa que ha calado en América Latina en las últimas décadas. En ese sentido, se observó que las personas sexualmente diversas no se han separado de lo religioso, sino que han construido sus propias formas de vivir la fe, las cuales se sitúan en los márgenes de las estructuras dominantes.

De modo que, se lograron identificar transformaciones en el campo religioso que van más allá de lo institucional. El caso de Espacio Seguro es el retrato local de un proceso de reconfiguración de las prácticas religiosas que trasciende de las fronteras nacionales. Incluso, el estudio logró determinar que si bien, el reconocimiento de entidades internacionales no definió el rumbo ni el enfoque de la agrupación, sí funcionó como una fuente de inspiración y empoderamiento en su proceso de consolidación y construcción identitaria.

Quienes integran Espacio Seguro lograron edificar una identidad propia, con manifestaciones visibles que combinan lo religioso y lo queer. Además, han desarrollado formas de memoria colectiva a partir de la conmemoración de hitos importantes (como su aniversario), el almacenamiento de todo su acervo documental y la participación en rituales religiosos y seculares. Por lo cual, esta organización no puede reducirse a un grupo de contención o de apoyo, sino que ha logrado construir toda una producción simbólica y política con el fin de cuestionar los límites impuestos por el orden social y religioso.

Ahora bien, se identificó que las personas que acudieron al primer encuentro de Espacio Seguro experimentaron temor a ser juzgadas y condenadas a la hora de hacerse presentes, lo cual obedece a un trauma compartido por las personas sexualmente diversas. En parte, esto obedece a las respuestas que han recibido por parte de la institucionalidad católica. Ante la existencia de este grupo, la reacción de una parte de la jerarquía eclesiástica fue de un silencio indiferente, lo cual se interpretó como una estrategia ideada para evitar el conflicto abierto, sin otorgarle reconocimiento.

A pesar de los desafíos, esta agrupación logró consolidar una organización interna con áreas de trabajo, estructuras de liderazgos y un cuerpo normativo para garantizar la convivencia y el cumplimiento de los objetivos comunes. Cabe recalcar que Espacio Seguro no pretende ser una “iglesia alternativa”, ni sustituir la vida pastoral individual en sus respectivas iglesias particulares. En cambio, apunta a demostrar la compatibilidad de dos dimensiones humanas, como lo son la espiritualidad y la diversidad sexual, en un contexto en el que tradicionalmente se han presentado como antagónicas.

La agencia social y religiosa que desempeña este grupo recae en reforzar la idea de que las personas sexualmente diversas merecen ser reconocidas dentro de la Iglesia. Por eso, la conclusión central de la investigación radica en que Espacio Seguro contribuye en la lucha de los católicos LGBTIQ+ de Costa Rica por alcanzar su derecho a la espiritualidad y a la pertenencia eclesial.

Por último, es importante señalar que este artículo fue un primer acercamiento a la interseccionalidad entre diversidad sexual y catolicismo, a partir del análisis histórico de un caso muy concreto. Por ende, existen límites teórico-metodológicos que podrían ser abordados en futuras investigaciones, a partir de la incorporación de las herramientas analíticas de otras áreas del saber cómo la teología, la sociología, la antropología entre otros. Asimismo, valdría la pena profundizar, en mayor medida, sobre las comparaciones con otras agrupaciones semejantes en la región latinoamericana y discutir acerca de las tensiones que también se podrían suscitar en este tipo de espacios.

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6.Agradecimientos

Agradezco a la comunidad de Espacio Seguro y a las personas que participaron de las entrevistas por darme la oportunidad de realizar esta investigación. Gracias por reafirmar constantemente que las personas sexualmente diversas existen y son parte fundamental de la Iglesia católica.

7.Biografía de la persona autora

Anderson Granados Trejos. Licenciado en la Enseñanza de los Estudios Sociales y la Educación Cívica por la Universidad de Costa Rica. Estudiante de la Maestría Académica en Historia en esta misma universidad. Interesado en el estudio de temáticas vinculadas a la religión y la política, específicamente el caso de la Iglesia católica.


  1. 1 El segundo aniversario en realidad fue el primero que se celebró de manera presencial por motivos de la pandemia en el año 2020.

  2. 2 El gráfico no cuenta con información del 2019, porque la recopilación de la información de ingresos y su sistematización comenzó a partir del 2020.

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