TDNA

Temas de nuestra américa

e-ISSN: 2215-3896.
(Enero-Junio, 2025). Vol 41(78)
DOI: https://doi.org/10.15359/tdna.41-78.4
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Artículos y ensayos

portada

Sobre cómo estudiar revistas académicas: una posible ruta para la historia de las formas-efectos de las publicaciones científicas en Centroamérica

On How to Study Academic Journals: A Possible Route for The History Of The Forms-Effects Of Scientific Publications In Central America

Estudo de revistas acadêmicas: um possível itinerário para a história das formas e efeitos da publicação científica na América Central

Cristopher Montero Corrales

Instituto de Estudios Latinoamericanos

Universidad Nacional

Costa Rica

ORCID: orcid.org/0000-0003-1139-8686

Recibido: 10/08/2024 - Aceptado:01/12/2024

Resumen



Este artículo aborda una serie de problemas y recomendaciones relacionadas con la investigación de revistas académicas del área de arte-humanidades y ciencias sociales fundamentalmente, pero también estudia reflexiones y preguntas generales para el estudio de revistas o artículos varios que pueden ser utilizados indistintamente del campo. Se trata de una mirada autorreflexiva del proceso de investigación de revistas y artículos para una posible ruta para la conformación y el desarrollo de diseños de investigación, objeto de investigación, materiales, datos, conclusiones y efectos ideológicos vinculados con las revistas académicas.

Palabras clave: artículos científicos; revistas académicas; escritura académica; forma; representaciones.

Abstrac



This article addresses a series of problems and recommendations related to the research of academic journals in the area of art-humanities and social sciences fundamentally, but it also addresses reflections and general questions for the study of journals or various articles that can be used regardless of the field. This is a self-reflective look at the process of researching journals and articles for a possible route for the formation and development of research designs, research objects, materials, data and conclusions related to academic journals.

Keywords: scientific articles; academic journals; academic writing; form; representations.

Una revista académica encierra un universo en sí misma, donde los procesos de edición, impresión, circulación, lectores, políticas de publicación y distribución pueden dar cuenta de formas de producción y circulación del conocimiento, de los paradigmas políticos, educativos, científicos y culturales, de las formas de expresión y validación del canon científico que rigen no solo a la revista, sino que conforman, y a la vez modelan, a la comunidad intelectual que da vida a la publicación.

Marybel Soto Ramírez

Consideraciones preliminares

Una revista, como lo plantea Fernanda Beigel (2003, p. 106), refiriéndose a las revistas culturales, es un punto de encuentro entre trayectorias individuales, intereses colectivos, preocupaciones políticas y apuestas estéticas que aglutinan posicionamientos enraizados en su tiempo y, para el caso de Latinoamérica, como síntoma del proceso de modernización. Para esta autora, las revistas culturales también son documentos históricos, no porque nos hablan de una situación pasada, sino porque permiten «cepillar la historia a contrapelo». Esto significa, y adaptándolo a las revistas, que las revistas son documentos para ir a contramano de la historia de los grupos ganadores, de separarse del discurso de la victoria.

¿Serán estas características de las revistas culturales tan radicalmente distintas para las revistas académicas? No es el concepto de trayectorias individuales que utiliza Bourdieu no solo para el campo literario sino para el Homo academicus. No fue un interés colectivo la inclusión de Repertorio Americano como la primera revista académica de la Universidad Nacional, luego de ser una revista cultural, por ejemplo; o la Revista Geográfica de América Central también de esa universidad, publicadas ambas en 1974 de forma visionaria para fortalecer el proyecto universitario.

Con respecto a las revistas académicas como documentos históricos y su posibilidad para contar otra historia distinta a la oficial, ¿no son consecuencias de sendas justificaciones teóricas y metodológicas y de la pertinencia social y para el campo específico las que permiten que un artículo sea publicado o un proyecto de extensión universitaria o de investigación sean aprobados? Sin embargo, escribir en la academia también es escribir en situación. Por ejemplo, en determinadas condiciones sociales, macroeconómicas y específicas universitarias: si existe o no sistema de reconocimiento de méritos investigativos. Es decir, si existe régimen de carrera académica y por la gobernanza de la misma. Entendemos la carrera académica como la organización de la trayectoria, requisitos, procesos y arreglos formales fijados por las universidades para seleccionar, contratar y promover docentes (Teichler y Cummings, en Bonifaz, 2015, p. 53), a esto le agregaría la importancia del régimen académico para formar personas investigadoras. Se entiende por gobernanza de la carrera académica, en un sentido amplio, la estructura y mecanismos de coordinación entre los diferentes grupos que intervienen en los procesos de decisión institucional (Bonifaz, 2012, p. 53).

Incluso, esas preguntas críticas o inquietudes sociales no son las que nos vamos haciendo como investigadores e investigadoras cuando se nos presentan posibilidades o faltantes en nuestras disciplinas humanísticas, sociales o artísticas, las cuales nos van permitiendo escribir artículos académicos. ¿Y al respecto de la estética? Habrá sido tan exitoso ese efecto de cientificidad que plantea Bourdieu o como lo propone Howard Becket (2017) sobre la pretensión académica de escribir con clase y autoridad para, justamente, ganar credibilidad en el campo específico y, legitimidad social, pero también hemos ocultado una estética de las publicaciones científicas:

Estas autoridades hablan en modo imperativo: «Debemos reconocer…», «no podemos ignorar…». Hablan de manera impersonal, aluden a «uno» que hace las cosas en vez de emplear la primera persona. (Algunos gramáticos piensan que el «uno» sustituye a la segunda persona y que no puede usarse, por lo tanto, en lugar de la primera persona. Colijo que jamás habrán conocido autoridades como las que yo he tenido el placer de conocer). Estas autoridades usan la voz pasiva para expresar cuán poco depende de ellos todo lo que dicen, y, en cambio, cuánto refleja la realidad a la que su conocimiento único les permite acceder. Latour y Woolgar (1979) muestran que los científicos de laboratorio habitualmente emplean un estilo autorizado típico que oculta todos los rastros de la actividad humana ordinaria que produjo sus resultados (Gusfield [1981] y Latour y Bastide [1983] investigan más a fondo este problema y aportan ejemplos adicionales) (Becker, 2017, p. 29).

A pesar de la estructura IMRAD, por sus siglas en inglés: introducción, teorías y métodos, resultados y discusiones y sus respectivas adaptaciones y del campo, también es posible identificar variantes formales y, por lo tanto, ideológicas en los discursos altamente profesionales y profesionalizantes que se aglutinan en las revistas académicas. ¿Será justamente este efecto retórico de objetividad y legitimidad el que nos separa de la preocupación estética de la forma científica para su efectivo ocultamiento o es que también como sabemos que las revistas académicas son de consumo de un sector específico, las percibimos desligadas del espacio público y con esto también alejadas del debate público y de las cristalizaciones histórico-sociales? Aunado a lo anterior, por supuesto, un factor a considerar es la estandarización de la escritura que se está produciendo en el marco del proceso de homologación de las universidades a escala global (Garcés, 2013).

No nos referimos aquí a los estudios bibliométricos, tan interesantes y necesarios en nuestras áreas de conocimiento: «la producción científica medida a partir de publicaciones y sus citaciones constituyen el objeto de estudio de la bibliometría, que se ha convertido en el procedimiento más aceptado en el mundo a través de los años» (Polanco Cortés et al., 2012, p.2); sino al análisis de la forma científica en nuestros campos disciplinares, capaz de moldear el canon crítico y que constituyen el acervo histórico de nuestras revistas y de la producción permanente del conocimiento generado, así como de “la obra en movimiento”, como lo llama Cecilia Manzoni (2021, p. 113). Los artículos académicos pueden informarnos de la historia social y se escriben en situación, pero más allá de métricas asociadas a las revistas, la importancia de la forma científica y académica resulta vital la atención a los artículos individuales y uno de los retos de los estudios de revistas científicas en América Latina (Cerna y Cerquera en Vélez, ٢٠٢١).

Ciencia, forma y escritura de artículos

En párrafos anteriores nos hemos referido a las investigaciones científicas y a sus vínculos con los artículos académicos. Considero importante clarificar lo que se va a entender por ciencia en este texto: aquello que se edita y se publica en revistas científicas, esto permite medir la actividad de la ciencia tomando en consideración características de las publicaciones que conectan a la comunidad científica (Price, 1963).

Estas características, asociadas a las revistas científicas y académica, pueden ser del tipo de base de datos, del índice, del indicio de calidad, el cuartil o índice H por nombrar algunos. Valga aclarar que este tipo de características se han usado tradicionalmente para cierto tipo de evaluación centrada en analizar las actividades de investigación en los artículos, al invisibilizar otro tipo de producciones realizadas por las universidades; sin embargo, también han permitido conectar a la comunidad científica, de cierta manera, porque facilita el entender los trabajos de los pares, de su prestigio o incluso convalidar la experiencia investigadora entre diversas instituciones para participar de proyectos o lecturas de tesis doctorales1 También es importante resaltar que, dentro de esta forma tradicional, se entiende al artículo como una de las características ineludibles del proceso de investigación científica UNESCO (1983), ya que la finalidad particular es comunicar los resultados, de ideas o debates de una manera clara, concisa y fidedigna. Entendiendo también que funciona:

como unidad de producción, de valoración y de evaluación de lo que se entiende como actividad investigadora. Pero además funciona como frontera. En tanto que estándar, deja fuera del ámbito de lo contable, visible, valorable y evaluable toda escritura que no se atenga a sus protocolos y a sus objetivos (Garcés, 2013, p.33).

Justamente, como se manifiesta en el párrafo anterior, esta concepción tiene limitaciones, como frontera, pues deja por fuera muchísimas formas de producción y difusión del conocimiento investigativo. Para el caso de la forma del artículo, este «comunicar» o «difundir», corresponde a una práctica en concreto. Es la práctica de la escritura o de la producción textual que forma parte de las capacidades de investigación:

el concepto capacidades de investigación hace referencia a la habilidad o experiencia del profesor para producir una o más publicaciones indizadas en bases de datos con reconocimiento académico y visibilidad internacional. Para fines del estudio no se utiliza el indicador productividad académica, pues este puede afectarse por el tamaño de la institución, la naturaleza de la disciplina, la antigüedad de los profesores, así como por otros factores exógenos a la universidad y propios a cada país (Bonifaz, 2021, p. 53).

También podríamos usar el término para referirnos a capacidades de investigación propias de una universidad, facultad, una disciplina o un país, y no solo de las capacidades individuales. La escritura es una práctica producto del trabajo humano y, relacionada con actividades económicas. Como lo plantea Irene Vallejo: “El arte de escribir tuvo, según las teorías más recientes, un origen práctico: las listas de propiedades. Somos seres económicos y simbólicos. empezamos escribiendo inventarios, y después invenciones” (2021, pp. 113-114). Consecuencia del trabajo humano y, justamente por eso, simbólico, con la capacidad de significar: además es prioritario entender la escritura, como un proceso de espacialización que tiende a producir un sentido (Jitrik, 1985, p. 23); no obstante, ese sentido no se agota con la escritura terminada o publicada: “El trabajo realizado de la escritura no se agota en el objeto transformado: continúa, se reitera y se modifica en la ulterioridad de su función que consiste, como todo trabajo social, en significar” (Jitrik, 1985, p. 54).

Esta condición de significar la entendemos desde la forma, la cual consiste en la materialización y la concreción profunda de cierto contenido, pero también la «forma es un concepto que abarca objetos de niveles muy distintos de complejidad» (García Quesada, 2022, p. 44): formas de organización social, por ejemplo, o formas literarias o formas críticas, incluso de relacionamiento entre parejas y, estas se concretizan por medio de la praxis humana; relacionada con su momento, en su respectiva situación histórica.

Expliquemos cuáles aspectos de la forma pueden estar presentes en un texto: «Todos los aspectos de una forma literaria, como el tono, el modo, la textura, la estructura, la modalidad de caracterización y demás elementos relativos a cómo presenta la obra sus materiales» (Eagleton, 2010, p. 204). En definitiva, la forma abarca los aspectos del cómo se presenta cierto tipo de texto, también podríamos incluir la clase de citación y, que, para los artículos científicos es constitutivo de su escritura. Desde la forma también podemos interpretar no solo su posición sincrónica, en ese momento específico para compararla con otras formas sociales, sino también conviene interpretar las formas históricamente; es decir, en su devenir histórico. Corresponde a un movimiento hermenéutico en dos sentidos: en la historia de la forma y en sus vínculos con aspectos que van desde cierta subjetividad hasta modos de producción (Jameson, 2016).

Esta preponderancia de la forma, como contradicción genuina, parte de la idea de la condición viral de la ideología, de informarlo todo y de producir formas porque en suma todo es político:

“Ideología” es el concepto mediador por excelencia, que salva las distancias entre lo individual y lo social, entre la fantasía y la cognición, entre lo económico y lo estético, la objetividad y el sujeto, la razón y su inconsciente, lo privado y lo público. Esto quiere decir que el concepto de ideología no es de ningún modo un concepto cerrado, sino más bien una problemática sujeta a profundos cambios y trastornos históricos en ambas laderas de su función mediadora (Jameson, 2014, p. 11).

Ensayemos, entonces, una definición de escritura académica, centrada en la escritura de artículos y en el contexto centroamericano donde gran mayoría de las investigaciones; las producen las universidades públicas:2 las escrituras académicas son formas textuales, escritas, especializadas, de la producción científica/académica que fundan el campo académico, sus tensiones y valoraciones de productividad, prestigio y mérito. Es un tipo de escritura, por lo general exclusiva para y de personas que se desarrollan en la extensión, docencia, investigación y producción, con un alto grado de exposición de sus credenciales teóricas y metodológicas para justificar, validar, constituir y difundir el conocimiento y reflexiones. Además, deben seguir una serie de normas específicas de redacción y de estructura, así como criterios de rigurosidad y sustentada su publicación en los Consejos Editoriales y la revisión de pares y, que, tiende a cristalizar, socializar y producir efectos por medio de sus formas; ideologías histórico-sociales o del campo disciplinar específico.

Este tipo de escritura pertenece al género científico. Para Bajtín este género surge en condiciones sumamente complejas de la comunicación cultural y, además, algunos géneros primarios, como lo es lo narrativo, se transformarían dentro de estos límites. Un ejemplo de esta relación es: “Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento” (Einstein en Hawking, 2020, p.11).

Cabe también decir que los géneros discursivos nos facilitan formas para que la comunicación no inicie de cero en cada enunciado (Bajtín, 2013), sino lo cual habría hecho casi imposible la especialización de un género como este, que dentro de sus ventajas nos permite la refutación de la ciencia a través del texto escrito y, de fácil circulación internacional. Un principio heurístico de las investigaciones es refutar de manera pública y presentar la escritura como forma de ejercer la autonomía universitaria y la libertad de cátedra desde un discurso que genera efectos. Estos efectos o expectativas son distintos y los identificamos, incluso, sin haber leído los textos: «Aprendemos a plasmar nuestro discurso en formas genéricas, y al oír el discurso ajeno, adivinamos su género desde las primeras palabras, calculamos su aproximado volumen, su determinada composición, prevemos su final, o sea que desde el principio percibimos la totalidad» (Bajtín, 2013, p. 265).

En otras palabras, no le pedimos lo mismo a un poema que a un artículo, pues del primero pedimos densidad verbal y del segundo autoconsciencia metódica desde el resumen/abstract. De un artículo congruencia y rigurosidad con su objeto de estudio en todas sus secciones; de una novela bien podríamos leer con agrado que deje relegada la trama por momentos del texto como recurso inventivo; sin duda, nos referimos, en parte, al horizonte de expectativas de lo literario (Jauss, 1987).

Una ruta metodológica de todas las posibles

Conviene especificar los porqués de la selección de esta ruta. Para iniciar y, acorde a la tradición científica de validación por pares de las publicaciones (la cual es un sistema que funciona desde el nacimiento de las publicaciones científicas en el siglo XVII),3 y según lo manifiesta Shawn (2019) y Piqueras (2007), esta ruta ha sido validada con publicaciones de artículos, ponencias y una aprobación de tesis doctoral en Lingüística Hispánica, dentro de la línea de investigación: teoría literaria y análisis de texto. Dicha ruta, una de las tantas, también es susceptible a ser mejorada y moldeada según el objeto de estudio, la disciplina, las habilidades de la persona o del grupo investigador, los intereses institucionales, entre otros.

Esta ruta se mueve de una etapa de lectura laxa, de vagar literario si se quiere, para relacionarnos con el documento que por razones académicas, intuitivas, azarosas, políticas o estratégicas han llamado la atención de la persona o del grupo investigador, hasta una etapa de interpretación como acto político. Es una pretensión totalizadora, pues no hay forma sin recortes pero que pretendemos sugerir como ruta o, mejor dicho, como situación histórica, formas textuales y representaciones ideológicas.

Interpretar estos efectos de lectura, en las respectivas situaciones históricas que las formas científicas crean, es lo que haría un historiador materialista de las publicaciones científicas. No se está dispuesto a deshistorizar y se entiende que las formas del discurso científico no se deberían desligar de las formas ideológicas, de subjetividades relacionadas, de la conformación y prestigio de una disciplina o área de conocimiento y de, por supuesto, sus vínculos con la sociedad y el devenir histórico:

El trabajo de reconstrucción “arqueológica” –ya fuera el que realiza el psicoanalista junto con su paciente, como el “historiador materialista” al que alude Benjamin– no consiste –según lo enuncia célebremente el propio Benjamin (1980) en sus “Tesis de Filosofía de la Historia”– en la reconstrucción de los hechos “tal cual realmente ocurrieron”, sino en la producción de sus efectos “tal como relampaguean en este instante de peligro”. Lo que hace el “historiador materialista” no es (para continuar con la metáfora arqueológica) reconstruir el edificio del pasado, a partir de sus ruinas encontradas, en la exactitud que efectivamente tenía en ese pasado, sino precisamente al revés, transformar en ruinas la imagen que de él tenemos, para, sobre estas “ruinas”, construir algo nuevo. Ese trabajo de “transformación en ruinas” presenta, asimismo, un obvio paralelo tanto con la praxis psicoanalítica como con la crítica de la ideología dominante, como con la “insistencia” de una praxis social que por si misma demuestra el inacabamiento del mundo de lo real, de la historia, de la constitución subjetiva, y por supuesto de la producción de conocimiento (Grüner, 2021, p.116).

Esto es un buen inicio para no caer en la trampa de la objetividad ni de las posturas apolíticas y ahistóricas del conocimiento y, del proceso de investigación. Además, esto permite entender el campo académico y la situación más inmediata de la escritura científica como un campo en tensión, el cual compite por recursos agotables, más aún en un contexto de defensa y recortes de los presupuestos universitarios. La universidad o la academia es «un campo de fuerzas que actúan sobre todos los que entran en ese espacio y de maneras diferentes según la posición que ellos ocupan, a la vez que un campo de luchas que procuran transformar ese campo de fuerzas» (Bourdieu, 1988, p.2).

Esta ruta, cuyos extremos expusimos anteriormente, entre uno y otro, pasa por la conformación del objeto de estudio, matrices de información, gráficos para un gesto primeramente descriptivo y correlacional, elaboración de un contexto mediador con distintos niveles, posibles categorías de análisis, para devolver a la cultura lo que siempre ha sido suyo aunque tenga el velo autónomo de la ciencia y, justamente esta ruta está enfocada en no caer en la trampa de la autonomía del objeto científico llamado revista o artículo.

Vagar literario

Bien podemos usar la palabra vagar (Estrada González, Miquet Herrera y Santamaría Machín, 2009) que es de sobra conocida en la tradición de las metodologías cualitativas, con un adaptación para nuestros fines: el vagar literario. Nos referirnos a esos primeros contactos informales, donde no prestamos especial atención a un aspecto, específicamente, porque todavía no hay un diseño de investigación finalizado y claro, con las revistas que, por alguna razón intuitiva, estratégica o académica, como personas investigadoras o grupo investigador nos vemos convocadas a estudiar y a justificar una investigación con dicha revista o revistas.

Lo antetior nos permite ir afinando nuestras intuiciones como parte de la formulación clara y realizable del objeto de estudio. En esta fascinación, producto del interés de revelar algo, de despertar algo en la revista; para eso nos acercamos: podemos observar las secciones de la revista, el arte de las portadas, la periodicidad de la publicación, identificar alguna autoría que sobresalga y que conecte con nuestro biblioteca o diccionario y, también, seleccionar alguno que otro texto que puede servir para una acercamiento de lectura más sistematizada y relacionada con nuestros intereses. Valga la aclaración conceptual de que no entendemos por literario solo los textos llamados “creativos” (Jitrik, 1985, p. 48) o “imaginativos” (Eagleton, 2010, p. 43), sino que incluimos la literatura científica.

No separamos la elaboración ensayística de los artículos académicos de su puesta en forma estética por más estandarizada que se pretenda. Usamos la imaginación para escribir ciencia, imaginamos un posible nombre del texto, por ejemplo, y también somos creativos; es decir, adaptamos esa forma estandariza a nuestros intereses y particularidades del campo o de la situación: «Un género tiene reglas que el autor, de alguna manera, debe navegar creativamente y es una formación histórica que tiene sus condiciones sociales previas» (Jameson, 2019, p. 235). De esta forma, reivindicamos el enfoque que Georg Lukács (2013, p. 39) planteó en El alma y las formas al respecto del ensayo a principios del siglo XX, para las distinciones segregacionistas.

Conviene también socializar la experiencia del vagar literario con algún investigador o investigadora con más experiencia, ya sea en esa esa revista o en el campo, o bien que haya estado vinculado de alguna manera con la revista (director, editor en jefe, equipo editorial, asistentes, diseñadores, revisores filológicos, consejo editorial o del consejo asesor externo). Esta socialización de la experiencia puede abrir la conversación con una persona referente de manera informal y, no sistematizada, como lo sería una entrevista formal, al respecto de la revista.

Me refiero a un “largo pasillo” de conversación, tan frecuentes en nuestro medio, o un oportuno café para que la investigación vaya ganando interés y recibir consejos para nuestro objeto de estudio o, por supuesto, desecharlo o adaptarlo de mejor manera para la revista o revistas.

Al usar revistas no es únicamente un ajuste pluralista para no reducir los objetos de estudio, sino que estoy pensando en la oportunidad de hacer análisis comparados, relacionados con el nuevo comparatismo: «Teniendo en cuenta lo que hoy se entiende por nuevo comparatismo»; es decir, una Literatura Comparada que no se atiene ni a los estudios de carácter binario entre obras, autores o movimientos literarios, ni al canon de la tradición occidental, sino que está abierta a todo tipo de expresión literaria y cultural, y receptiva a contribuciones de otras áreas del conocimiento. Así, tejeremos en este ensayo una reflexión sobre las relaciones entre este nuevo tipo de comparatismo y la producción literaria y teórico-crítica latinoamericana» (Coutinho, 2016, p. 1).

Bien podría hacerse entre revistas, por secciones similares, entre secciones, por conceptos, por metodologías, por trayectorias individuales entre revistas o entre situaciones históricas distintas, o en comparación con otras trayectorias de la misma disciplina u otra. Sin mencionar la comparación de revistas académicas con las culturales o con otros documentos que lo permitan, para justamente contrastar efectos. La historia susurra en las concordancias que podamos establecer entre formas culturales y en la experiencia canónica que podamos inferir e interpretar de estas formas, superando la linealidad y generando puntos «de vista diferentes, complementarios e incluso contradictorios» (García Quesada, 2022, p. 189), lo cual propicia historias complejas y multilíneas de la producción del conocimiento.

Objeto de estudio

Siempre que colaboramos con la escritura de artículos académicos en talleres universitarios y en distintas áreas del conocimiento,4 preferimos incitarles a que imaginen el nombre del artículo que aún no han escrito y, que les gustaría escribir, que sea ese deseo e ilusión los que los mueva a buscar ese nombre. A partir de ese nombre o nombres podemos empezar a trabajar en hacer un artículo realizable e ir moldeando el objeto de estudio del artículo, si es que no depende de un proyecto de investigación previo o a partir de una investigación se pretende moldear un objeto de estudio perimetral, parte del dinamismo del investigar.

El nombre, provisorio, del texto deseado nos puede ayudar a plantearnos preguntas y objetivos específicos de ese título en cuestión. Demos algunos ejemplos de posibles nombres relacionados con el estudio de las revistas:

1. Historia del pensamiento extensionista centroamericano y sus representaciones ideológicas: El caso de Universidad en Diálogo: Revista de Extensión (2011-2024).

2. El sujeto autorial (2017-2024) de la Revista ÍSTMICA. Revista de la Facultad de Filosofía y Letras y sus posibilidades (2024-2026).

3. Historia del pensamiento extensionista latinoamericano y sus efectos universitarios: un acercamiento comparado entre la revista UNAH Sociedad y +E: Revista de Extensión Universitaria (en un determinado tiempo).

4. Núcleos temáticos latinoame-ricanistas en la Revista Temas de Nuestra América.

5. Forma y núcleos temáticos del ensayo de la experiencia latinoamericano ‒o centroamericano‒ en la revista XXX, durante el siglo XXI.

6. El ensayo de la experiencia latinoamericano en el siglo XXI: los casos de las revistas: X y Y durante los años XXXX-XXXX. O cambiar Y por un libro, por ejemplo.

7. Historia del pensamiento sociológico centroamericano a propósito del género en la Revista de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica.

8. Historia del pensamiento crítico-literario centroamericano y sus representaciones estético-ideológicas: el caso de la revista Repertorio Americano, segunda época (1974-2020).

Un nombre bien elaborado y acotado nos puede dar una guía clara de cómo plantear el objetivo general. Seguimos con la forma que inicia con el verbo en infinitivo, comprende espacio y tiempo, y se continua con los específicos, teniendo claro que acotar un objeto de estudio en tiempo y forma nos facilita el desarrollo de la escritura de la investigación.

Ejemplo de objetivos para el título 1. No solo por el período de estudio sino por el alcance de las representaciones bien podríamos usarla para una tesis doctoral. En cuanto a los objetivos de la investigación, el objetivo general podría ser desarrollar una crítica historiográfica del pensamiento extensionista centroamericano y de sus representaciones ideológicas sobre la universidad pública y Centroamérica a partir de la revista Universidad en Diálogo: Revista de Extensión (2011-2024). Este objetivo general implica la consecución de los siguientes objetivos específicos: (a) determinar la situación histórica del pensamiento extensionista centroamericano a partir del estudio de caso de la Universidad en Diálogo: Revista de Extensión (2011-2024); (b) formular una interpretación formal del pensamiento extensionista centroamericano presente en la Universidad en Diálogo: Revista de Extensión (2011-2024) y (c) analizar las representaciones ideológicas del pensamiento extensionista sobre la universidad pública y la región centroamericana en la Universidad en Diálogo: Revista de Extensión (2011-2024).

Ejemplo de objetivos para el título número 2. Este ejemplo bien podría funcionar cuando asumimos la dirección de una revista o queremos proponer temas o fortalecer ciertos aspectos del sujeto autorial. También para relevar algún tiempo de rasgo general importante de la revista como justo reconocimiento a la labor realizada.5 Como objetivo general se plantea: Describir el sujeto autorial de la Revista ÍSTMICA. Revista de la Facultad de Filosofía y Letras durante los años 2017 y 2023 por medio de una metodología bibliométrica para identificar las características6 predominantes y minoritarias del sujeto autorial y de sus posibilidades autoriales para el período 2024-2026.

Se proponen objetivos específicos como lo son: 1. Categorizar tendencias de publicación del sujeto autorial entre el 2017 y el 2023. 2. Explicar los indicadores de prestigio académicos y bibliográficos a partir de las tendencias del sujeto autorial entre el 2017 y el 2023. 3. Determinar posibilidades de sujetos autoriales para establecer y fortalecer redes intelectuales por medio de la revista Ístmica en el periodo 2024-2026.

Veamos un ejemplo para el título 8. Este ejemplo corresponde a una investigación doctoral realizada para optar por dicho grado en Lingüística Hispánica en la línea de investigación de teoría literaria y análisis de texto en la Universidad de Zaragoza:

En cuanto a los objetivos de la investigación, el objetivo general es desarrollar una crítica historiográfica del pensamiento crítico-literario centroamericano y sus representaciones estético-ideológicas de la literatura y de la región centroamericana a partir de la revista Repertorio Americano, segunda época (1974-2020). Este objetivo general implica la consecución de los siguientes objetivos específicos: (a) determinar las distintas situaciones históricas del pensamiento crítico-literario centroamericano a partir del estudio de caso de la revista Repertorio Americano, segunda época (1974-2020); (b) formular una interpretación crítica del pensamiento crítico-literario centroamericano durante la segunda época de la revista Repertorio Americano; y (c) analizar las representaciones estético-ideológicas de la crítica literaria sobre la literatura y la región centroamericana en la revista Repertorio Americano, segunda época (1974-2020) (Montero Corrales, 2024, p. 8).

Mucho conviene, aunque parezca algo definitivo, y parafraseando a Sartre (2008), que el objeto de estudio creado, siempre se nos muestre como provisional porque siempre podemos cambiar esta línea, este color, esta palabra para seguir afinando nuestro objeto de estudio en relación con las condiciones de investigación, ya sean institucionales o materiales. Y pensar estratégicamente en hacer algo realizable, según nuestras posibilidades. Incluso para futuras investigaciones ese objeto de estudio puede ser modificado, después acotado, ampliado o que sirva su sendero para otras rutas o alcances.

Base de datos

Como primera sugerencia y en concordancia con los principios de ciencia abierta, luego de realizar la base de datos, esta se puede socializarla con la revista para que sea compartida en su página y, con esto, socializar información e incitar posibles investigaciones y, por supuesto, activar la crítica y refutación como principios heurísticos del pensamiento y del proceso científico. Para Oracle, una base de datos es una organización estructurada (filas y columnas) que aumenta la eficacia del procesamiento y la consulta de datos que usualmente se almacena de manera electrónica (Oracle, 2024). Una base de datos enfocada en nuestro objeto de estudio, y que a la vez incluya ciertas generalidades de la revista, del objeto y las publicaciones, nos permitirá información organizada y susceptible de ser correlacionada en gráficos y cuadros.

Ejemplo base de datos de título 2. Una base de datos en la cual las entradas sean todos los textos publicados en filas y 10 columnas: Sección (editorial, dossier, varia, literaria, artes visuales y reseña), nombre de los elementos, autor, tipo de autoría, sexo, nacionalidad, grado, especialidad, institución, categoría, premios, país e institución.

Ejemplo base de datos de título 8. Para este caso, las entradas incluirán únicamente los artículos de crítica literaria, las entradas corresponden con el objeto de estudio y algunas columnas presentarán generalidades, para establecer un panorama de la publicación de crítica durante cierto tiempo:

Número de la revista

Año

Título del artículo

Sexo

Autoría

Género que critica


Conviene recalcar que estos son ejemplos y que cada base de datos corresponde a las necesidades del objeto de estudio, por lo que son de mucha utilidad para entender cuantitativamente y, en correlación de otras variables, la publicación presentada en las revistas académicas.

Gráficos y cuadros descriptivos

Proponemos hacer una serie de gráficos, a partir de la base de datos, que sirvan para conocer la revista y sus generalidades. De acuerdo con Barrantes Echeverrría (2014), el tipo de profundidad de una investigación o de una etapa investigativa puede describir ciertos fenómenos, en este caso el de la edición de revistas y publicaciones científicas. Por medio de gráficos, que nos den cuenta del comportamiento de la revista, vamos alcanzar un primer nivel de conocimiento sistemático y con capacidad de correlacionar variables. Algunos gráficos y cuadros pueden ser:

1. Gráfico: distribución del sujeto autorial por sexo.

2. Gráfico: trayectoria de la distribución del sujeto autorial por sexo en números absolutos.

3. Gráfico: distribución del sujeto autorial por nacionalidad.

4. Gráfico: jerarquía del sujeto autorial por grado académico.

5. Gráfico: jerarquía del sujeto autorial por sección.

6. Cuadro: top 5 de nacionalidades de instituciones que aportaron más elementos entre el 2017 y el 2024.

7. Cuadro: top 5 afiliaciones institucionales del sujeto autorial entre el 2017 y el 2024.

8. Gráfico: distribución por procedencia del artículo.

9. Gráfico: publicaciones de crítica literaria por género de 1974 a 1982.

10. Gráfico: cantidad de artículos literarios publicados por año en la revista Repertorio Americano de 1974 a 1982.

11. Cuadro: crítica poética de 1974 a 1982 en Repertorio Americano por número de artículos, porcentaje y patrón formal de crítica.

Nuestro interés es que sirvan de ejemplos y no de recomendaciones únicas, porque los gráficos y los cuadros dependerán de las necesidades del objeto de estudio, las habilidades de la persona investigadora o grupo investigador y, por supuesto, de los recursos como las redes o apoyos que pueda conseguir de la ciencia estadística y, en general, de otros campos del saber.

Elaboración de la situación histórica como mediación

Referirnos a una situación histórica no es solo elaborar un contexto donde las diversas formas (científicas, literarias o sociales) puedan cointerpretarse como consecuencia de los intereses políticos o de las inferencias sobre la comunicación, según sea el lugar del hablante, de la institución o el momento, como lo expone van Djik (2013), o tampoco como como la «combinación de texto en contexto» (van Djik 2013: 15). Además, para el caso de los análisis de texto, la palabra contexto sustenta la concepción estética del reflejo como un concepto mediador entre sociedad y literatura y, vuelve dicha mediación mecánica y determinista. Se instaura un rol pasivo de literatura frente a lo social: «Como si la obra, como un espejismo o una placa fotográfica, registrara de manera inerte, lo que está pasando ahí afuera» (Eagleton, 2013, p. 111). Raymond Williams (1997) también advierte que otra consecuencia de la categoría mediadora de reflejo es suprimir el carácter material y social de la escritura; es decir, de su condición de trabajo humano:

«Como conjunto de operaciones de transformación, la “escritura” es en consecuencia un trabajo susceptible de ser considerado como todo trabajo humano, tanto en cuanto a las leyes que justifican su necesidad, así como a las que desarrollan o fijan su función en la totalidad social» (Jitrik, 1985, p. 53).

Frente a esta idea del contexto y en su consecuencia, el texto literario, reflejado. Preferimos el concepto de situación histórica debido a que brinda varios aportes, a saber: para un análisis adecuado de las revistas o de los artículos, nos permite un cierto tipo de marco general para el desarrollo de una praxis específica (García Quesada, 2022), en este caso el de la escritura académica o el de la edición científica. En otras palabras, la situación histórica es la generalidad donde nuestro objeto de estudio no solo se desarrolló, sino que se pudo desarrollar una praxis humana específica, como lo es la producción científica. Lo anterior corresponde con ampliar la relación del hecho científico, académico o artístico con la situación social más general, pero también histórica: ver ese vínculo en el devenir de los años y, con esto, ampliar el foco crítico de la historia materialista de las formas y efectos académicos, científicos o disciplinares.

Otro aspecto que nos permite este concepto es su énfasis en la situación. La escritura presente en revistas la entendemos como una escritura situada, su autor (sean los individuos o la revista como un sujeto o instancia autorial) o autores son sujetos que están en una situación no solo específica sino también histórica (Sartre, 2008): la elección de los temas en cierto tiempo social pasa por ahí, pero puede hacerlo también por su situación más inmediata, en su entorno académico y por decir: las políticas de reconocimiento académico o por debates, urgencias y proyecciones sociales en su amplia gama y sus articulaciones disciplinares. Sin embargo, también por el desarrollo conceptual y metódico de sus disciplinas.

Esta pregunta nos ejemplifica y ejemplificamos con Sartre (2008, p. 96): «¿cuál es la situación del escritor en ١٩٤٧, qué público tiene, ¿cuáles son sus mitos, de qué puede, quiere y debe escribir?». ¿Cuál es la situación (social, institucional, cultural) de la revista durante un tiempo específico (según nuestro objeto de estudio)? ¿Cuál es la situación del sujeto7 o sujetos X dentro de los años de su producción crítica, literaria, artística o científica?

Otro aspecto favorable heurísticamente es el entender nuestras preguntas relacionadas también con la situación histórica, pues quien pregunta e interpreta es profundamente histórico. Esto posibilita también que el estudio crítico sobre esa instancia, llamada revista o artículos, tenga autoconsciencia dialéctica (Jameson, 2016); es decir, ese gesto de auto repliegue sobre el propio aparato epistémico y teórico-metodológico. Sugerimos, también, elaborar, como parte de la situación histórica más próxima, una ampliación del objeto de estudio para entender su entorno escritural y publicado más cercano.

Ejemplo de situación histórica para el título 8. Una primera decisión sería un recorte de la situación histórica debido a la cantidad de años. Entonces podríamos darle un nombre más amplio relacionado con ciertas realidades sociales o político económicas y citarlo según haya sido nombrado por algún referente teórico. Para el primer recorte, lo establecimos entre 1974 y 1990, período caracterizado por guerras centroamericanas. Elaboramos la situación histórica con referentes histórico-sociológicos (De Edelberto Torres Rivas, «Problemas en la formación del Estado Nacional en Centroamérica», y de Arturo Arias, «Final de juego y globalización: repensando la trayectoria de la narrativa moderna centroamericana»); con referentes teórico-literarios (De Dante Barrientos Tecun, «Discurso político y escritura en la poesía centroamericana contemporánea (1950-2000)»; De Héctor M. Leyva, Werner Mackenbach y Claudia Ferman, Hacia una Historia de las Literaturas Centroamericanas. Literatura y compromiso político. Prácticas político-culturales y estéticas de la revolución. De John Beverly, «Anatomía del testimonio»; De Claudia Gilman, «Entre la pluma y el fusil. Debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina»; De Héctor M. Leyva, «Narrativa de los procesos revolucionarios centroamericanos (١٩٦٠-١٩٩٠)» y De Werner Mackenbach, «Problemas de una historiografía literaria en Nicaragua»; con referentes literarios (Claribel Alegría, Álbum familiar. De Manlio Argueta, Caperucita en la zona roja. De Carlos Francisco Monge, Los fértiles horarios; con análisis de libros literarios representativos (Gioconda Belli, La mujer habitada; Omar Cabezas, La montaña es algo más que una inmensa estepa verde); con hechos sociales del país emisor de la revista (Isaac Felipe Azofeifa, «La tercera salida de “Repertorio Americano”»; De Francisco Morales, «Por qué repertorio en la Universidad Nacional. Repertorio Americano»), y con hitos políticos del momento (De Horacio Castellanos, Roque Dalton: Correspondencias clandestinas y otros ensayos; De Cristina Eguizabal y Francisco Rojas Aravena, «Política exterior y procesos de decisión en Centroamérica: elementos para una aproximación a los procesos de negociación regional»).

Por supuesto, conviene incluir los gráficos y cuadros generales que hayamos realizado para entender la revista en su generalidad. Cada información, fuente secundaria o primaria que usemos para establecer la situación histórica también podemos entenderla en relación con las otras, para armar una situación congruente por medio de la escritura y que depende de situaciones sociales, para así constituir un marco que le dé sentido de producción a una práctica determinada, en este caso el de la publicación de artículos académicos en la revista que estemos estudiando.

¿Qué y cómo mirar?

El tipo de mirada propuesta es una crítica que ve en los artículos académicos un síntoma de la situación histórica. Así como con todo sistema hermenéutico, las categorías dominantes o relevantes son fundamentales para poder interpretar, pero sabiendo esto y siguiendo tanto los planteamientos de Eduardo Grüner (2021) como de Frederic Jamenson (2016), como parte de la crítica dialéctica se procura no llegar al análisis con las categorías establecidas, sino que sea el propio gesto de lectura el que nos vaya brindado esas categorías: es un gesto de lectura que ve en la forma, la materialización de un pensamiento, una propuesta teórica y metodológica relacionada con la situación histórica.

Así, es en la forma, como una gran generalidad y un concepto lo suficientemente abarcador, que se nos permite tener un punto de interpretación para iniciar a identificar aspectos formales necesarios. Sabiendo que nuestra propia interpretación también es ideológica.

Con respecto a los aspectos de cómo es presentada la obra, en este caso la obra científica: tono, estructura, citación, escritura usada para elaborar sus argumentaciones, uso de citas o no, estos serían algunos aspectos. Leki propone dos características de la escritura académica: competencia y actuación. La competencia es el código escrito, el conjunto de conocimientos de gramática y lengua que tenemos en la memoria; mientras que la actuación se refiere a la composición del texto, conjunto de estrategias utilizadas para producir un texto. Ambos componentes son aspectos formales que nos pueden dar indicios para nuestras categorías, las cuales constituyen un tipo de discurso científico. Específicamente al que produce un efecto de cientificidad fundado en una conformidad al menos aparente con las normas por las cuales se reconoce a la ciencia (Bourdieu, 2008).

Muchos de los artículos como forma estandariza proponen un tono que busca ocultar la subjetividad de la persona escritora-investigadora. Como bien lo ha manifestado Bajtín, la relación subjetividad-forma estandarizada: «Las condiciones menos favorecedoras para el reflejo de lo individual en el lenguaje existen en aquellos géneros discursivos que requieren formas estandarizadas» (Bajtín, 2013). Si usamos la categoría de tono, y lo entendemos como la fuerza del discurso: una intención buscada en el enunciado, pero ¿cuál intención?

Uno en aras de un discurso con pretensión de objetividad científica, también llamado por Franco Moretti «impersonalidad objetiva», de ahí que el uso de la primera persona se ve relegado en recomendaciones para escribir artículos científicos, aunque en revistas del área de las ciencias sociales o del área de arte y humanidades perfectamente podemos encontrar el uso de la primera persona.

Mencionaremos una serie de aspectos generales ‒ adaptables a cada objeto de estudio sea artículo o revista‒ importantes para organizar los artículos según ciertas rasgos formales. Entre estos: uso de infinitivos o no para hablar de los propósitos u objetivos del artículo, puede dar un efecto de mayor o menor rigurosidad científica o de acercamientos ametódicos; identificar las secciones, mencionar si existen citas de autoridad o no y de qué forma aparecen, sea con parafraseo o de forma directa exenta o no del texto escrito; el tipo de comparaciones entre el texto y las relaciones intertextuales, como lo son los epígrafes que dan muestras de adscripciones teóricas o metódicas o la presencia de fotografías o dibujos, y qué tipo de imágenes son y qué promueven estéticamente; la presencia o no de comentarios laudatorios a personas, tradiciones literarias, artísticas o del campo específico o a una nación o cultura; clarificar los fines retóricos: la fuerza de los enunciados y, por supuesto, sus debilidades; podrían aparecer ciertos tonos irónicos, algún cotilleo y, en general, recursos teóricos usados; temas tratados o predominancias temáticas; relaciones entre niveles, por ejemplo, vínculos entre objetividad y subjetividad; dicotomías presentes, concordancia entre significado (contenido) y significantes (formas); visión panorámica o de caso y forma de finalizar los artículos sean haciendo un balance u opiniones personales y crítica.

A partir del análisis y la interpretación de ciertos rasgos, como los mencionados, identificamos patrones formales críticos, y entendemos esto como una realización simbólica de lo social dentro de lo formal y estético (Jameson, 1989). Desde una idea operativa, nos referimos a una serie de características formales determinantes que sirven para criticar por medio de la escritura cierta realidad social, literaria o textual, la cual podemos agrupar en artículos que tengan esos rasgos formales para así definirlos, clasificarlos y entenderlos en la historia de la revista a partir de sus similitudes-diferencias y fines retóricos entre textos o entre patrones formales. Estas agrupaciones formales las podemos conectar con discursos sociales, políticos, científicos, económicos, etc., de mayor envergadura social.

A manera de conclusión: representaciones y efectos ideológicos en la producción científica

Entendemos como crítico el trabajo presente en los artículos de las revistas; es decir, como productor de conocimiento sobre un objeto de estudio. Genette (1989) llama a esto “metatextualidad”: la relación crítica. Y nos referimos aquí a un conocimiento estructurado, justamente, por alguna de sus formas válidas y validadas:

Esta disciplina debería, en cada acto concreto, dar cuenta de su objeto ‒uno o muchos textos‒ y de sí misma como perteneciente, ahora en forma conciente, a un elenco de actividades que engendran, desarrollan o reprimen ideología y, consecuentemente, los efectos ideológicos que sus objetos pueden ejercitar (Jitrik, 1985, p. 49).

Ese elenco de actividades las entendemos como el conjunto que permite la publicación de una revista y volviendo a nuestro epígrafe inicial: «procesos de edición, impresión, circulación, lectores, políticas de publicación y distribución» (Soto, 2016, p. 3). Sin embargo, en este apartado lo fundamental será la segunda parte de nuestro integral epígrafe:

formas de producción y circulación del conocimiento, de los paradigmas políticos, educativos, científicos y culturales, de las formas de expresión y validación del canon científico que rigen no solo a la revista, sino que conforman, y a la vez modelan, a la comunidad intelectual que da vida a la publicación (Soto, 2016, p. 3).

Con esto queremos sintetizar que la escritura científica como trabajo académico y social produce significación, la cual es el puente entre la escritura y la lectura (Jitrik, 1985). Lo anterior contrarrestaría la supuesta objetividad e imparcialidad del tono impersonal, porque efectivamente las teorías o ideologías científicas se enmarcan en el orden de lo social y sus complejidades. Un ejemplo para el caso del siglo XIX:

Como corriente intelectual, el positivismo tendría un gran éxito interpretativo y político en América Latina. Este tenía la virtud de sintetizar dos dimensiones intrínsecamente ligadas: por un lado, postulaba una visión dentro de las coordenadas del determinismo biologicista de la época; por el otro, dicho determinismo se acoplaba a una concepción liberal y evolucionista de la sociedad, la que podría erigirse en instrumento esencial en contra de las fuerzas conservadoras, enemigas del proceso de secularización (Svampa, 2016, p.38).

Por lo tanto, el discurso científico, publicado en artículos, también significa y genera efectos de lectura. Si tenemos omisiones de ciertas referencias teóricas esto podría constituir un acto de expropiación epistémica (Svampa, 2016).

Podríamos inferir con esto que el discurso científico busca estar conectado con cierta perspectiva o tradición teórica para ganar legitimidad internacional, institucional o universitaria en el contexto país o centroamericano. La idea es conectar los patrones críticos formales con aquellos hegemónicos más amplios, realidades sociales más amplias (Espinoza, 2010) para justamente integrar sus efectos políticos y sociales en cierta colectividad y no entender la publicación científica como autónoma de los discursos sociales en su variedad de formas y efectos. En resumida, un esfuerzo desmitificador.

Ejemplo de las representaciones o efectos del título 8. Si identificamos un patrón crítico formal biografista y laudatorio, podríamos mencionar que constituye una idea de la literatura relacionada con grandes personalidades que se alaban por medio del discurso. Y si esto sucede con hombres y no con las mujeres podríamos identificar cierta complicidad con una mirada patriarcal hegemónica del momento. No obstante, también podríamos relacionar esa mirada con una exaltación de la nación o del país y relacionarlo con discursos más amplios de construcción del Estado.

Si identificamos un patrón cientificista por sus esfuerzos de explicación teórico-metodológicos sustentados en la definición explícita y referenciada de sus categorías conceptuales, de su ruta metodológica, en el resumen y demás apartados, pero vemos que en cierto artículo no explica conceptos como la «paz» y que son medulares en dicha escritura (Víquez, 1996), podemos ver cómo, en un patrón cientificista enraizado en la década de los noventas que prescinde de la rigurosidad teórica constitutiva por estar inmerso en situaciones de las posguerra centroamericana donde pululaban los discursos de paz, cierta recepción de lo que se debe entender por paz y como en estos casos un discurso científico que no puede prescindir de ciertas elaboraciones salvíficas de la poesía y la humanidad vinculadas a su situación histórica, pero que comparativamente con el patrón cientificista de los ochenta eran nulas.

También podríamos constituir que esta estética salvífica de los años noventas presenta una propuesta articulada con la organización social militante y colectiva de las reivindicaciones sociales, como sucedió en la década de los ochentas gracias a la crítica social, y que presenta reivindicaciones humanas pero centradas en los individuos y no en los colectivos, justamente después de los tratados de paz en Centroamérica.

Si encontramos un patrón culturalista que reivindica la diversidad de las identidades dentro de un territorio específico, podríamos decir que corresponde a crítica y desarrollos teóricos ulteriores del Estado-Nación, pero que, a su vez, este discurso fragmentado de identidades no facilita la articulación de las luchas sociales por acuerdos básicos y esto juega en favor de los discursos reaccionarios en Centroamérica o América Latina.

Así, el tipo de crítica o de estudio planteada en esta propuesta busca relacionar patrones formales presentes en las revistas con relatos más amplios y que organizan los imaginarios sociales:

Aunque la historia de la literatura y sus estilos -o historia de las formas- conforme un campo particular, relativamente autónomo respecto del relato global de la sociedad, la relación de las obras con su propio contenido no puede sino estar mediada por la trama histórica y política desde la que surgen y a la que siempre devuelven la mirada. El esfuerzo del crítico será, por tanto, el de integrar en cada interpretación textual dicha dimensión aparentemente «exterior» en toda su densidad -las raíces de esa cultura reificada y niveladora […] Se trata de descubrir en el estilo e innovaciones formales de un relato las diferentes estrategias que éste despliega para organizar su contenido, responder a la realidad y desarrollar su propia narración: nos referimos a sus mecanismos de contención y sublimación estética, los procedimientos que utiliza para construir una historia (función de los personajes, ejes temáticos, estructura del texto, registros lingüísticos empleados, etc.), sus proyecciones utópicas, metaforización, alegorías, etc. (Espinoza, 2010, p. 90).

Estudiar las revistas-artículos y ver su articulación con los discursos más amplios, socialmente hablando, y desenmarañar sus historias contadas en vínculos con la situación histórica y con los relatos ideológicos que organizan los discursos y los conflictos sociales es poner a disposición de la colectividad de un campo específico o de intereses gremiales un tipo de escritura vinculada con la producción científica para que dicho grupo o institucionalidad pueda imaginarse a sí misma como campo, grupo o colectivo y así poder generar efectos sociales renovados y auto-generadores. Ahí también la importancia de contar otra historia para poder imaginarnos.

Referencias

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  1. 1 Por ejemplo, el reconocimiento de la experiencia investigadora de la Escuela Doctoral de la Universidad de Zaragoza: «relativo al requisito de la experiencia investigadora acreditada de tutores/as, directores/as, codirectores/as y miembros de tribunales de tesis y condición de estar ligado al Programa de doctorado de los tutores/as, los directores/as deberán acreditar su experiencia investigadora». Ver en https://escueladoctorado.unizar.es/es/programas/reconocimiento-de-la-experiencia-investigadora.

  2. 2 Ver noticia en el contexto de lucha por el presupuesto universitario del 24 de agosto del 2022: “Universidades estatales produjeron el 78% de la investigación publicada en las últimas dos décadas”. https://semanariouniversidad.com/universitarias/universidades-estatales-produjeron-el-78-de-la-investigacion-publicada-en-las-ultimas-dos-decadas/

  3. 3 En Francia aparecía el Journal des scavans, en Inglaterra la Royal Society de Londres. Para el caso, de América Latina será hasta el siglo XVIII, en México, Mercurio Volante, de física y medicina, fundada por José Ignacio Bartolache.

  4. 4 Algunos ejemplos:

    Gutiérrez Cruz , M. y Barrantes Ortega, J. A. (2023). Logros y aprendizajes del estudiantado mediante la vinculación docencia y extensión en el año 2022. Caso: curso Gestión del Turismo Alternativo en el Campus Nicoya de la Universidad Nacional, Costa Rica. UNAH Sociedad, 5(VIII), 82–93. https://doi.org/10.5377/rus.v5iVIII.17184

    Jiménez Herra, F. (2022). Experiencias interinstitucionales en la enseñanza de la música en las comunidades de San Marcos de Tarrazú y San Rafael de Heredia en Costa Rica entre el 2021 y 2022. UNAH Sociedad, 4(VII), 52–64. https://doi.org/10.5377/rus.v7iVII.15389

    Bibliometría y métricas alternativas: Aportes de la producción científica en Scopus Elsevier (1999-2020) para las políticas públicas sobre juventudes. (2023). Yulök Revista De Innovación Académica, 7(1), 63-74. https://doi.org/10.47633/yulk.v7i1.578

    Chavez, R. (2020). Recensión del libro: “Cultura” de Terry Eagleton. (2021). Yulök Revista De InnovaciónAcadémica, 4(2). https://revistas.utn.ac.cr/index.php/yulok/article/view/319

  5. 5 Ver editorial «Revista ÍSTMICA un lugar seguro para la escritura de mujeres»: https://www.revistas.una.ac.cr/index.php/istmica/article/view/20059

  6. 6 Serie de características como sexo, disciplinas, instituciones afiliadas, autoría individual o coautoría, género, nacionalidad, grados académicos, palmarés asociado, en general indicadores de prestigio académico y bibliográficos para construir un sujeto epistémico que nos permita conocer la revista y las tendencias de publicación.

  7. 7 Cuando decimos sujeto no nos referimos a un enfoque biográfico o individualista, sino a un sujeto epistémico que bien podría ser un autor, autora, grupo de investigación, nombre de revistas o instancia editorial.

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