REVISTA 93.2

Revista Relaciones Internacionales

Julio-Diciembre de 2020

ISSN: 1018-0583 / e-ISSN: 2215-4582


 

Perspectivas de Asia en el escenario global

 

La Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional, Costa Rica, ha dedicado sus esfuerzos académicos para reflexionar en el año 2020 en torno a la transición o “retorno” del orden mundial a la región asiática, lo cual se considera como una de las principales tendencias que permiten caracterizar el siglo XXI. La región asiática, como parte del Sur global, ha sido periférica desde el punto de vista académico, especialmente por el eurocentrismo imperante en el ámbito de los estudios internacionales. No obstante, como objeto de estudio y de disputa entre zonas de influencia, -particularmente durante las etapas imperialistas contemporáneas-, ha sido central para la política internacional por su significancia en la determinación del área pivote o heartland según las tradiciones geopolíticas clásicas.

En este marco de reflexión se realizó la Jornada académica: Perspectivas geopolíticas de Asia en el escenario global, reuniendo especialistas de geopolítica tanto de América Latina como de Asia, con el propósito por una parte de discutir en torno a las dimensiones del “cambio” global y por otra, para explorar sus implicaciones para América Latina y el Caribe, con especial acento en Costa Rica. En este espacio se presentaron artículos publicados en este número relativos a la región asiática, así como diversos esfuerzos académicos nacionales e internacionales.

El estudio de Asia es un imperativo para las personas estudiosas de la vida internacional, esta región ha venido ganando un creciente protagonismo, que se expresa en los ámbitos político-diplomático, militar, económico, social y cultural. Además de ello, se va consolidando como epicentro de los principales eventos que marcan la centuria, por ejemplo, la difusión de la pandemia generada por el COVID-19, que ha estremecido al mundo, evidenciando las fracturas que definen el sistema internacional contemporáneo, tal como fue analizado en el Editorial de la Revista Relaciones Internacionales anterior (93.1).

Desde el punto de vista económico, puede rastrearse su germinación desde la década de los años sesenta, donde múltiples factores convergieron para lograr que las economías del Este y Sudeste Asiático crecieran a un ritmo acelerado. Entre los principales, se sitúan aspectos geográficos como el acceso al mar, importantes transformaciones demográficas que se plasmaron en un notable crecimiento de la población económicamente activa en el contexto pos segunda Guerra Mundial, con un impacto favorable sobre la generación de ahorro e inversión, y la estrategia adoptada por diversos países en materia de desarrollo (BBVA y IVIE, 2010).

El Asia, ha arrojado un enorme crecimiento del PIB en comparación con el resto del mundo en los últimos sesenta años. En este contexto, es posible observar el ascenso de bloques económicos relevantes, “tigres asiáticos” como Corea del Sur, Singapur, Hong Kong y Taiwán; Japón como uno de los principales actores de la economía global, caracterizado por una alta competitividad en el sector industrial; el caso del Sudeste Asiático y sus principales economías como Indonesia, Filipinas, Malasia y Tailandia. Y por supuesto, China e India como las nuevas potencias emergentes del sistema internacional de la década de los años noventa (BBVA y IVIE, 2010).

Resulta oportuno mencionar que, previo al contexto de la pandemia mundial desencadenada por el COVID-19, se estimaba que la región asiática representaría aproximadamente el 60 % del crecimiento mundial, y sería la sede de casi 2 400 millones de personas que tendrían acceso a la economía global como “clase media” para el año 2030 (Yendamuri y Ingilizian, 2020). No obstante, a raíz de la pandemia se estima que la región Asia Oriental y el Pacífico “crecerá apenas un 0.5 % en el 2020, el índice más bajo desde 1967”, mientras que en Asia Meridional se espera una contracción de 2.7 %, y en el caso de Europa y Asia Central una contracción de 4.7 %, lo que afectará a la totalidad de países en dichas regiones para el 2020 (Banco Mundial, 2020).

Pese a este escenario de crisis e incertidumbre, la República Popular China (RPC) continúa siendo la economía más relevante del continente asiático y la segunda a nivel mundial, luego de los Estados Unidos. Este proceso se ha concatenado con diferentes hitos, como la implementación del modelo “open doors” (Herrera-Vinelli, 2019) y su ingreso a la Organización Mundial del Comercio en 2001.

En términos de los proyectos de integración, el continente asiático ha marcado una interesante trayectoria caracterizada por iniciativas intra-regionales basadas en la construcción y posicionamiento de una identidad propia en las esferas políticas, económicas, financieras y culturales. Es el caso de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (١٩٦٧), uno de los organismos integracionistas más antiguos del continente, cuyos principios rectores como la paz, la estabilidad económica y la cooperación conjunta se plasmaron en la Declaración de Bangkok.

Pocos años luego de su conformación, el ASEAN expandió su accionar hacia otras regiones. En este marco, desde 1977, desarrolla un diálogo político y de estrecha colaboración con Europa, el cual, se formalizó con el Acuerdo de Cooperación ASEAN-CEE en 1980. Sin embargo, es en el siglo XXI, donde ambas regiones han fortalecido sus lazos de cooperación bilateral con iniciativas como la Asociación reforzada de ASEAN-UE (2007); el Plan de Acción “Bandar Seri Begawan” (2012), con el objetivo de fortalecer la Asociación ASEAN-UE, ampliando la cooperación hacia temas vinculados con la seguridad, economía, política, comercio y aspectos socioculturales. Así también, el Plan de Acción ASEAN-UE (2018-2022). Resulta interesante señalar que, en el marco del COVID-19, ambas regiones iniciaron una agenda de colaboración en el marco de la Reunión Ministerial de marzo de 2020 (Overview Asean-European Union Dialogue Relations, 2020).

Desde el punto de vista de la seguridad, la región asiática y sus principales Estados referenciales, como China, Rusia, India o Japón, continúan enfrentando dilemas de seguridad en su entorno inmediato. Estos retos no son solamente en temas clásicos referidos a las especificidades castrenses convencionales (aire-tierra-mar), sino además, y de forma más acelerada, amenazas con componentes híbridos, que combinan recursos apalancados por los medios digitales. Este ámbito digital, el mundo contemporáneo refleja diversas colisiones en la lucha por la hegemonía global, por ejemplo, programas de drones, adquisición y desarrollo de la tecnología 5G, disputas por el desarrollo satelital, interferencia y manipulación de masas a partir de redes sociales y noticias falsas, y el riesgo permanente de la adquisición de armamento sofisticado o no convencional por actores no tradicionales, inclusive de destrucción masiva.

Esta dinámica securitaria es relevante pues en términos de las Relaciones Internacionales conlleva la disputa de perspectivas analíticas (Paul, 2016). Los realistas desde hace varias décadas preconizan escenarios de la Trampa de Tucídides, donde este creciente protagonismo de potencias asiáticas puede conllevar a la potencia imperante, Estados Unidos, ha realizar acciones militares ofensivas para garantizar su primacía, lo cual se expresa en alianzas como el Cuadrilátero compuesto por Estados Unidos, India, Japón y Australia, tendientes a reducir el margen de acción de China; mientras que esta última propulsa la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, siglas en inglés), tanto en Asia como sus proyecciones hacia Europa, África y América Latina.

A su vez, en Rusia reemerge un discurso neo-euroasianista tendiente a la consolidación de una nueva “esfera de influencia”, como base para su proyección. Para los autores liberales y constructivistas cabe también explorar las posibilidades del acomodamiento pacífico, donde mediante el ajuste recíproco en áreas como la economía, cultura, poderío militar e influencia institucional, las potencias establecidas y emergentes construyan un nuevo equilibrio de forma pacífica, o al menos sin una conflagración directa, que permita reconocer el rol de los nuevos liderazgos respetando ciertas bases del orden liberal vigente.

Finalmente, en cuanto a la proyección de Asia en América Latina, puede establecerse un eje de creciente relevancia compuesto por Rusia y China. En el caso de Rusia, su acercamiento a la región ocurre mediante tres estrategias (Patiño, 2014), con sus antiguos aliados soviéticos, con países críticos de la hegemonía estadounidense, o bien, con socios relevantes en términos de la venta de armas. En el caso de China, la principal entrada se relaciona con el financiamiento, según (Gallagher y Myers, 2020) este alcanzó los USD 137 millardos en el periodo 2005-2020, siendo principalmente canalizado con cuatro socios: Venezuela con un total de 17 créditos, Ecuador 15 créditos, Argentina 12 créditos y Brasil 11 créditos, los cuales se dirigen principalmente a los sectores energía, minería, infraestructura y asistencia al desarrollo (Gallagher y Myers, 2020).

La mayoría de los países en la región han recurrido a los préstamos chinos en los últimos años como una salida a la crisis económica interna caracterizada por un intenso déficit fiscal, déficit comercial y las apremiantes obligaciones contraídas por concepto de pago de la deuda internacional. Por su parte, uno de los elementos más representativos de las relaciones sino-latinoamericanas se basan en las inversiones chinas en la región. Éstas alcanzaron los USD 178 millardos en el periodo 2005-2020 en tres sectores estratégicos como: energía con USD 101 millardos; metales con USD 36 millardos y transporte con USD 18 millardos (China Global Investment Tracker, 2020).

La profunda recesión económica por la que atraviesa ALC con proyecciones de contracción del 7.2 % para el 2020 (Banco Mundial, 2020) como impacto directo del COVID-19, podría marcar nuevas orientaciones en las principales estrategias económicas de China en la región, lo cual incluirá, una fase de negociación intensiva con los países que aún no se han adherido a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, de la mano de una agenda marcada por las obligaciones de deuda internacional de la región con los principales bancos estatales chinos. Mientras esto ocurre, el Departamento de Estado ejerce continua presión sobre los gobiernos latinoamericanos para reducir la influencia china en la región, la cual es concebida como “maligna” según el Comando Sur de los Estados Unidos (s. f.).

Como se desprende de estas reflexiones, el número 93.2 de la Revista Relaciones Internacionales ofrece un profundo análisis sobre la creciente influencia asiática en la política internacional y la estructura económica internacional, y como ello se proyecta y podrá incidir potencialmente en nuestra región.

Dra. Lorena Herrera Vinelli
Editora invitada
Revista Relaciones Internacionales

Dr. Marco Vinicio Méndez Coto
Director
Revista Relaciones Internacionales

Referencias

Banco Mundial (2020). Perspectivas Económicas Mundiales. https://www.bancomundial.org/es/publication/global-economic-prospects

BBVA y IVIE (2010). Las fuentes del crecimiento económico en Asia. https://www.fbbva.es/wp-content/uploads/2017/05/dat/08_CyC_2010_web.pdf

China Global Investment Tracker (2020). Worldwide Chinese Investments & Construction (2005 - 2020). American Enterprise Institute. https://www.aei.org/china-global-investment-tracker/

Comando Sur de los Estados Unidos (s. f.). Counter Threats. https://www.southcom.mil/Lines-of-Effort/Counter-Threats/

Gallagher, K. y Myers, M. (2020). China-Latin America Finance Database. Inter-American Dialogue. https://www.thedialogue.org/map_list/

Herrera-Vinelli, L. (2019). Efectos de la interdependencia asimétrica en la relación entre China y dos estados pequeños latinoamericanos. Periodo 2001-2015, (Tesis de Doctorado). FLACSO-Ecuador.

Overview Asean-European Union Dialogue Relations (2020). https://asean.org/storage/2020/08/Overview-of-ASEAN-EU-Relations-as-of-August-2020.pdf

Patiño, C. (2014). EE. UU.-Rusia. ¿Hacia una reconfiguración geopolítica de América Latina y El Caribe? Análisis Político (82), 196-211.

Paul, T.V. (2016). Accommodating Rising Powers. Past, Present, and Future. Cambridge University Press.

Yendamuri, P. y Ingilizian, Z. (2020). En 2020, Asia registrará el mayor PIB mundial. ¿Qué significa eso? World Economic Forum. https://es.weforum.org/agenda/2020/01/en-2020-asia-registrara-el-mayor-pib-mundial-que-significa-eso/


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